El santuario gallego de los cerveceros

Craft Vigo dispone de más de 300 variedades de todo el mundo y ocho grifos con sabores que van variando


vigo / la voz

Enamorarse de la cerveza es una especie de rito de llegada a la edad adulta. En un país como este, los que todavía no han sucumbido ante los encantos de su espumilla blanca representan una excepción estadística. «O quizás es que no han probado la apropiada», considera Zeus Álvarez, responsable de la cervecería Craft Vigo. El joven hostelero tiene 300 motivos para sostener su argumento. Básicamente son las 300 variedades de cerveza que ofrece en su local de la calle Fisterra, número 3. Resulta difícil coincidir con alguien al que no le guste ni una. El abanico de sabores de sus botellines van desde las cervezas con toques tropicales o frutos secos hasta los aromas de café o cacao. «A veces no se creen que lo que les doy a probar sea una birra», dice el gerente.

La cultura de la cerveza forma parte del ADN de los españoles. Pero todavía son pocos los locales especializados en el mimo y el descubrimiento de la cerveza artesanal y no industrial. Álvarez es dueño de uno de ellos. «Somos un local 100 % independiente nacido hace seis años», puntualiza.

Las puertas de cristal del local dan la bienvenida al santuario de las cervezas al que peregrinan sibaritas de toda Galicia. Uno enseguida se ve seducido por la enorme cristalera de la derecha en la que se pavonean todos los botellines y latas con las que trabaja en este negocio cada temporada. En total, son más de 300 variedades de este antiestrés natural. Cada una de ellas está caracterizada por un detalle revelador que atañe al tacto o el diseño de la lata, el tamaño o la forma del botellín o la tipografía del nombre de la marca.

Entre tanta pluralidad, cuesta decidirse por una. Las etiquetas revelan que las hay de Grecia, Rusia, Panamá, Estados Unidos, Alemania… «De todo el mundo», resume el hostelero. «Cuando el cliente entra por la puerta, lo primero que hago es hacer de psicólogo. Trato de averiguar su conocimiento sobre cervezas y sus gustos. Es frecuente pedir recomendación, pero también tengo a clientela que viene a tiro fijo», expone Álvarez.

Ante esta variedad multicultural, surgen las diferencias en los precios. «El valor va desde bebidas de dos euros hasta algún ejemplar de 300», cuenta ante el asombro que sabe que puede provocar. Esta joya de la corona es una cerveza de Estados Unidos, de 27 grados. Su nombre es Utopias y la venden en exclusiva locales selectos del planeta cerveza. «En los seis años que he estado aquí solo he vendido tres».

A este respecto, Álvarez menciona que sus clientes pueden ser «tanto universitarios que vienen para probar algo nuevo como un matrimonio mayor que viene a por una clásica».

Además de la vitrina que da cabida a los cientos de ejemplares y a las dos neveras en las que conserva variedades que mejor se beben en frío, Craft Vigo cuenta con ocho grifos de barriles de cerveza que varían cada vez que se terminan. «Esto permite mantener el buen sabor del producto y la calidad», expone el joven. «Ahora mismo, en los grifones reparto una especialidad de peer checa fácil de beber. También dispongo de una bitter clásica inglesa con mayor volumen de alcohol. Servimos otra belga, más bien dulzona. Las Indian Pale Ale ocupan un par de grifos. Hay una que se llama Zumo, su nombre lo dice todo. La otra sabe más a malta. Estas variedades son muy lupulizadas porque eran las que llevaban los británicos hasta la India y necesitaban que se conservasen. El último es un tipo de birra con sabor a café y toques de cacao. El octavo grifo llegará en invierno y es de estilo británico», dice.

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