La falta de usuarios obliga a los taxistas a librar un día por cada dos trabajados

El sector sufre la suspensión de ferias, congresos, excursiones y fiestas


vigo / la voz

Que la pandemia está haciendo estragos, no hay más que preguntárselo a los taxistas de Vigo. Cuando empezaban a estar en uno de sus mejores momentos, la nueva realidad provocada por el coronavirus les ha hundido hasta el punto de que los profesionales actuales no recuerdan otro momento igual. Lo habitual en el sector, trabajar siete días y descansar uno, ha pasado a ser trabajar dos días y librar el tercero. «Nos hemos quedado sin nada, sin fiestas, sin congresos, sin Ifevi, sin turismo, sin aeropuerto... Este mes está siendo muy flojo. Al inicio de la pandemia mucha gente no trabajaba por miedo y un día trabajaba la mitad y otro día, la otra mitad», explica el presidente de la Asociación de Autopatronos del Taxi de Vigo y de Central Radio Taxi, Manuel Chorén.

Uno de los aspectos que más daño les ha provocado es la eliminación de grandes ferias que habitualmente se celebraban en el Ifevi. «Con Conxemar prácticamente ya arreglábamos el mes de octubre, igual que le sucedía a otros sectores como los hoteles y la hostelería, que están que trinan», apunta.

Calcula en más de un 77 % la caída diaria de la recaudación, Este descenso les ha permitido solicitar ayudas del Estado con las que logran subsistir. «Están destinadas a autónomos que pierden más del 75 %, como es nuestro caso, nos permiten retrasar los pagos y llevar desde abril sin pagar autónomos», añade. También les ayudan convenios como el suscrito con la Xunta para servicios sanitarios, que incluye el traslado de profesionales durante las visitas a domicilios.

«Me jubilo en diez meses y en mis treinta y tantos años de profesión nunca vi esto»

Manuel Chorén ha estado al frente de la asociación mayoritaria de los taxistas vigueses durante ocho años, el máximo permitido por la normativa que les rige. «Acabé el mandato en junio, estoy a la espera de dejar el cargo y tengo todo preparado para la asamblea, incluidas las cuentas de este año; a ver si encontramos un sitio para celebrarla. En mis treinta y tantos años de profesión nunca vi esta situación y eso que pasé crisis malas como la del 2008 y en el 90, pero lo peor de ahora es la incertidumbre», comenta.

Sin turismo se acabaron los viajes a las Rías Baixas o a Santiago. Ni siquiera llevan usuarios a las playas al haber menos gente y más sitio para aparcar. Los viajes que llevan a cabo en la actualidad son, sobre todo, trayectos cortos, traslados de personas mayores al hospital y a centros de salud, al trabajo, a la estación de tren y poco más.

Cree Chorén que en las circunstancias actuales no se puede programar nada. Y menos él, que en diez meses tiene previsto jubilarse. Las próximas propuestas tendrán que salir de la nueva junta directiva.

«Si repunta y nos meten en casa otra vez, es mejor tirar la llave al mar y cerrar la puerta de casa», añade desilusionado.

La situación actual contrasta con la buena racha que vivía el sector en Vigo desde el 2015, según indica el presidente de la patronal. «Estábamos saliendo del hoyo y esto nos remató. Era un buen momento, teníamos buenas relaciones institucionales, tarifas decentes... Y se acabó». Destaca la seguridad sanitaria que ofrece el taxi como transporte, con la desinfección del vehículo, mampara y mascarilla.

El mayor problema es, a juicio de Manuel Chorén, no saber qué va a pasar y cuánto va a durar la situación actual. «Lanzo un SOS a todas las administraciones: central, autonómica y local, para que se impliquen con nosotros, el problema es general. Es una petición que hacemos todos, porque nos estamos hundiendo y, además, es un servicio que nunca cierra», concluye el representante vigués.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

La falta de usuarios obliga a los taxistas a librar un día por cada dos trabajados