Teletrabajadores piden compartir la custodia de sus hijos porque ahora tienen más tiempo

Divorciados que ya no viajan por negocios van a bufetes de Vigo porque quieren cuidar en casa a los niños

Imagen de archivo de teletrabajo
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vigo / la voz

El fin del confinamiento hace sonar sin cesar el teléfono de los abogados matrimonialistas que tramitan demandas de divorcio, reclamaciones de la custodia compartida de los hijos o petición de rebaja de las pensiones de alimentos. El covid-19 ha puesto el mundo del trabajo y los hogares patas para arriba: oficinistas que, de golpe, están en pijama en casa teletrabajando a cargo de los niños sin colegio mientras sus esposas salen a la calle porque son trabajadoras esenciales. Y la caída de ingresos o el aumento de tiempo libre anima a los divorciados no custodios a volver a los tribunales a pelear para cambiar el convenio con su exmujer.

La vida de las familias ha dado un giro de 180 grados y los pleitos de modificación de medidas de divorcio empiezan a aflorar con el inicio de la desescalada y la nueva normalidad. En Vigo hubo 145 ex cónyuges entre enero y julio que pidieron revisar la sentencia de su divorcio para reclamar la custodia compartida o rebajar la cuantía de la pensión que pasan a su exmujer e hijos. En 97 casos, fueron pleitos contenciosos y solo 20 amistosos. Incluso hay parejas que quieren divorciarse tras dos meses confinadas.

Aunque el parón judicial en primavera desplomó un 30 % las demandas de divorcio y las modificaciones de medidas, ha habido un repunte en la desescalada y la nueva normalidad. Son casos inéditos: por ejemplo, la abogada Ana García Costas atendió las consultas de empleadas de supermercado que fueron trabajadoras esenciales durante el confinamiento y que van a demandar a sus exmaridos por no hacerse cargo de los niños mientras ellas estaban en su puesto durante el estado de alarma.

Otro letrado, Alejandro Vega, especialista en matrimonial, tiene sobre la mesa tres demandas de padres que reclaman la custodia compartida. Son teletrabajadores que ahora están en su casa de Vigo y ya pueden demostrar al juez que pueden ejercer como padres y que esta situación tiene visos de continuidad. Antes, eran las ex esposas las que estaban al cuidado porque no trabajaban y ellos estaban fuera de casa o de la ciudad. También la reclaman padres divorciados en paro o empresarios que cerraron su negocio tras el covid-19.

Vega pone como ejemplo el caso ficticio de un comercial o un empresario divorciado de Vigo que apenas veía a sus hijos porque viajaba por toda Europa para asistir a reuniones de negocios. Desde la cuarentena, teletrabaja desde casa, se conecta con su multinacional a través de videoconferencia y, de repente, ha descubierto que tiene tiempo libre para hacerse cargo de sus hijos, a los que solo ve cada 15 días por el régimen de visitas del divorcio. Ahora, reclamarán que el cuidado de sus hijos sea compartido.

«Con los divorcios, tras el covid-19, ha habido las dos caras de la moneda. Padres que reclaman la custodia compartida y otros que han reducido sus ingresos por estar en paro y quieren rebajar la pensión», dice Vega. Algunos empleados en ERTE han consultado al bufete si podrían pagar menos cuota mensual por la pensión de alimentos a los hijos o la compensatoria a su exmujer. Vega lo ha desaconsejado a alguno porque el ERTE es una situación temporal y al juez hay que demostrarle que la pérdida de ingresos no es algo puntual sino que se ha cronificado. «El ERTE no es permanente y lo pueden llamar pronto y recuperar su capacidad económica», dice. Otras veces es una empresa que cierra y el trabajador pierde su empleo y quiere modificar las condiciones del divorcio.

El abogado Jesús Silva cuenta que en estos días tuvo un par de demandas por impago de la pensión de alimentos y un repunte de asuntos para rebajar la cuantía tras un ERTE o quedar en paro.

La letrada Josefa Cerdeira, socia de Cer-Bal, recibe ahora más peticiones de modificación de medidas y reclamaciones por el incumplimiento del régimen de visitas y de fin de semana por parte del padre no custodio. «Hay muchas consultas para modificar la pensión alimenticia por los ERTE, eso se nota mucha, y también muchos atrasos en el pago de alimentos», dice.

Divorcios tras el covid

La abogada Jana Calero ha detectado un repunte de consultas de cónyuges que han entrado en crisis y se plantean divorciarse tras convivir bajo el mismo techo dos meses en el estado de alarma. «El repunte de consultas es por parejas que se interesan por saber cómo se rompe un matrimonio. Viene bastante gente al despacho por esto. Eran divorcios o procesos de guarda o custodia en los que no se había dado una separación de hecho previa o esta era muy reciente», dice.

Durante el confinamiento, Calero atendió dudas de ex cónyuges sobre si había que cumplir el convenio regulador o la sentencia debido a las limitaciones de movilidad. «Fue algo bilateral. Había custodios que quisieron suspender las visitas pero también no custodios. No se sabía si los menores tenían que permanecer en un único domicilio. Y fue más complejo en las custodias compartidas porque muchos menores se quedaron donde estaban cuando se declaró el estado de alarma».

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