El albariño no es francés ni alemán, se cultivó en Galicia en la época romana

Hallan en un yacimiento de Vigo semillas morfológicamente iguales a las de esta uva

La leyenda ha rodeado siempre al origen de la uva albariña. Y aunque, a lo largo de los últimos años, diferentes estudios han determinado que esta preciada variedad de uva no proviene de la zona del Rin, ni fue traída al monasterio de Armenteira por los monjes de Cluny, en Francia, son muchos los que todavía creen en estas historias. Ahora, desde la Misión Biológica de Galicia, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han publicado un nuevo estudio que demuestra que ya en la época romana se cultivaba esta variedad de uva en Galicia. Y es que las semillas halladas en el yacimiento O Areal, de Vigo, son morfológicamente similares a las de la variedad estrella de Rías Baixas.

«Nosotros ya teníamos claro que era una variedad de uva que no venía del Rin», explica Carmen Martínez, directora de Viticultura de la Misión Biológica. Y es que asegura que hay estudios que demuestran «que en el Rin no hay nada que se le parezca, ni siquiera con otro nombre». De hecho, la teoría que manejaban en este grupo de investigación «es que procede de una vid silvestre que sufrió un proceso de domesticación. Ejemplos de cepas centenarias de albariño no las hay en ningún lugar del mundo, solo en Galicia», argumenta. Sus sospechas se han visto ahora confirmadas por un estudio en el que participaron de forma conjunta con el departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Compostela y que ha sido publicado en el Australian Journal for Grape and Wine Research.

El origen de las semillas

«Andrés Teira, de la USC, se puso en contacto con nosotros para ver si podíamos estudiar unas semillas que habían encontrado en diferentes yacimientos arqueológicos de Galicia. Y le propusimos hacer una comparación morfológica con las de las cien variedades que tenemos catalogadas en la Misión Biológica», explica Martínez. Su trabajo consistió en comparar las semillas halladas en tres yacimientos gallegosO Areal (Vigo), Roza Vella (Ourense) y Ponte do Burgo (Pontevedra)— con las de varias variedades gallegas, así como con los de otras variedades silvestres. «Existen dos tipos de Vitis Vinífera: las sativa, que son todas las variedades que se cultivan en todo el mundo y que tienen flores hermafroditas, y las silvestres, que crecen en bosques de algunas zonas de Europa y de las que se conservan muy pocas», añade Martínez. En las halladas en los yacimientos había semillas de los dos tipos, a pesar de que en Galicia no se ha localizado ninguna variedad silvestre hasta ahora. «Creemos que en Galicia no hay porque los bosques autóctonos fueron sustituidos por el eucalipto, y el mildiu, que llegó de América, encontró aquí unas condiciones climáticas muy adecuadas para desarrollarse», sostiene Martínez.

Las conclusiones de la investigación apuntan a que las semillas encontradas en O Areal, la única salina marina de evaporación solar conservada y musealizada de todo el Imperio Romano, eran muy similares a las de la variedad albariño. «Eso indica que en la época romana se estaba produciendo un proceso de domesticación de las vides silvestres y que el origen de las variedades cultivadas está en esas vides», añade Martínez. También se han encontrado similitudes entre las semillas de esta variedad y las encontradas en el yacimiento Ponte do Burgo, que data de la Edad Media. Por todo ello, los investigadores concluyen que el origen del albariño podría estar en esas variedades de uva silvestres que, poco a poco, fueron domesticadas por el hombre.

«Si esas semillas estaban en los yacimientos era porque comían uvas o hacían vino»

M. Alfonso

Los investigadores quieren ahora hacer una prueba de ADN para confirmar los resultados del estudio morfológico

El artículo publicado por la Misión Biológica concluye también que las semillas halladas en O Areal y Reza Vella son las más antiguas de Vitis Vinifera encontradas nunca en esa región. «Se supone que esas semillas estaban ahí porque en esos yacimientos se consumía uvas o porque elaboraban vinos y quedaron los restos», explica Martínez. La directora de Viticultura de la Misión Biológica asegura que, actualmente, existen dos teorías sobre el origen del vino en la península ibérica. «La primera es que la vid la trajeron desde Asia. La segunda dice que hubo diferentes puntos de Europa en la que fue domesticada. Este trabajo nos ayuda a confirmar esta segunda hipótesis», añade.

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