Las señales no oficiales del Camino brotan como setas en el Casco Vello

Los primeros peregrinos que pasan por Vigo tras el confinamiento preguntan para dormir en albergues


vigo / la voz

Faltan solo cinco meses para que arranque el Año Santo 2021, que otorga el perdón de los pecados a los peregrinos que terminan el Camino de Santiago. Sin embargo, la ciudad de Vigo, que es la última etapa de salida del Camino Portugués de la Costa, ha empezado el 2020 con un bajón de sus caminantes a causa del covid-19. Hay que tener en cuenta que en febrero habían pasado por Vigo 177 romeros que se dirigían a Santiago en pleno invierno y en marzo, solo 83, un bajón que coincide con la declaración del estado de alarma y el cierre de fronteras. La mayoría de los caminantes de la costa parten de Oporto, cruzar en ferri hasta A Guarda y seguir por Baiona, Vigo y Redondela hasta Santiago.

El confinamiento de invierno y primavera vació los caminos y solo se han empezado a recuperar en julio. Para hacerse una idea, a Santiago solo llegaron ayer 111 peregrinos procedentes de todos los caminos en pleno inicio del verano. No ha sido hasta julio, con la reapertura del puente internacional del Miño en Tui, cuando los peregrinos han reiniciado la marcha.

Los primeros ya llegaron a Vigo esta misma semana. En la oficina de Turismo de la Xunta en A Laxe confirman que hace unos días, un peregrino de nacionalidad española entró a preguntar por un albergue. Es el primero que ven en meses.

Sin embargo, los problemas de señalización que existían a primeros de año siguen sin resolverse. Los mojones oficiales de la Xunta son visibles en algunos tramos del municipio como la costa de Saiáns o Coruxo e incluso un parque de Areal, que colinda con la estación de Guixar, y que los ha permitido colocar a una Administración regional.

El resto del casco urbano sigue sin señalizar o con flechas amarillas no oficiales e incluso pintadas en el suelo. Un ejemplo de la señalización extraoficial son las pegatinas que inundan los escaparates y paredes del barrio histórico de Vigo y que colocó la asociación del Casco Vello. Según un testigo, la Xunta las repartió entre los comerciantes para indicar la dirección a la Colegiata. Allí se pierde el rastro y unas flechas amarillas pintadas en el suelo conducen a Urzaiz, O Calvario y la Senda de Agua.

Una alberguista: «Tuvimos ya dos huéspedes, que no tengan miedo pues tenemos protocolo»

La alberguista Luisa Sánchez, del Real 4 Hostel, en la rúa Real del Casco Vello, ha alojado esta misma semana a los dos primeros peregrinos que ve tras el confinamiento. Se trataba de un par de caminantes nacionales que, tras venir en transporte a Vigo se hospedaron en este albergue privado del Casco Vello y, al día siguiente, tomaron un bus para A Guarda para iniciar ahí su ruta jacobea por la costa. La hostelera calcula que la próxima semana la pareja volverá a pasar por la ciudad.

Sánchez cree la temporada de peregrinaje comenzará ahora y, por ello, en los últimos meses, ha acondicionado su albergue privado. Pertenece a una asociación de hosteleros del Camino de Santiago que contactaron entre ellos durante el confinamiento y se reunieron con la Xunta para elaborar un protocolo de medidas de seguridad para evitar contagios. «Estamos todos abiertos y de sobra preparados, esperando que empiece el Camino de verdad. Que vengan sin miedo porque hemos preparado y acondicionado el albergue», dice la regente de Real 4 Hostel. La hostelera añade que en los dormitorios comunes solo permite ocupar el 50 % de los puestos y en las habitaciones privadas, el 75 %.

Mientras, la Xunta continúa la construcción de un albergue público en O Berbés, que inició en octubre del 2019. Ha sumado al proyecto un nuevo edificio trasero que se derrumbó hace meses. El plan era terminarlo en un año, antes del Xacobeo 2021 pero el covid ha retrasado las obras.

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