El colorido de la cubierta de la rampa de la Gran Vía divide a los vigueses

La propuesta innovadora en la céntrica calle genera tanto rechazo como adhesiones


vigo / la voz

Se ha hablado mucho de su utilidad pero no de su diseño innovador en la ciudad. Por eso cuando los vigueses se están empezando a dar cuenta con sus propios ojos de cómo quedarán las rampas mecánicas de la Gran Vía, ha surgido un intenso debate en la calle y en las redes sociales. A nadie deja indiferente el juego cromático que desarrolla la cubierta en toda su longitud.

El impacto visual que genera la gradación de colores provoca tanto rechazo como adhesiones. Según una encuesta que sigue activa en la edición digital de La Voz de Galicia y en su página de Facebook en Vigo, de 6.153 votos emitidos hasta las seis de la tarde de ayer, al 49 % no le gusta, al 45 % sí, mientras que a un 6 % le resulta indiferente.

Los usuarios que aplauden el diseño destacan su originalidad y la alegría que transmite a la calle semejante profusión de colores. En cambio, para los detractores de la rampa, se trata de una «horterada» que desentona en una de las principales arterias de la ciudad. Las personas disgustadas con el proyecto echan de menos los árboles que el Concello taló al comienzo de las obras, argumentando que se encontraban enfermos y que podrían caerse causando daños a los viandantes. Hay un porcentaje minoritario de ciudadanos que prefieren no opinar hasta que se complete la instalación de la cubierta y se pueda comprobar el resultado final. Tendrán que esperar, por lo menos, hasta el mes de agosto, que es la fecha que ha dado el alcalde, Abel Caballero, para la finalización de las obras. Los usuarios están deseando que llegue ese momento para terminar con el ruido de las obras, el polvo que ocasiona y, sobre todo las restricciones de tráfico que hace que la circulación sea más lenta y se atasquen las ambulancias en las colas.

«Una barbaridad, «estrambótico», «una pena», «un dolor» o «una aberración», son algunas de las expresiones que utilizan los ciudadanos que se oponen. Por el contrario, los defensores de la cubierta colorida destacan que fomenta disfrutar más de la ciudad, que es «preciosa», «alegre» y «algo distinto».

Nunca un proyecto en la ciudad había generado tanta polarización de opiniones por razones estéticas. Los autores del proyecto realizaron una propuesta rompedora que no está generando el consenso que tuvieron otras iniciativas recientes como, por ejemplo, la peatonalización de la Praza de América.

El tiempo dirá si el diseño para la cubierta fue acertado o habrá que rectificar en el futuro.

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