A Calzoa repite como playa para perros y reabre la polémica vecinal

Los residentes denuncian las molestias y el impacto sobre el medio ambiente


Vigo / la voz

Las playas para perros de A Calzoa y A Foz vuelven estar una temporada de verano más abiertas para los perros. Haga frío o calor, cientos de personas de Vigo y su entorno acuden a diario a estos arenales ubicados cerca de la desembocadura del río Lagares para que se sus mascotas puedan correr libremente y relacionarse con otros animales de su especie.

Las playas para perros fueron una conquista de los ciudadanos y colectivos animalistas, que llevaban años reclamando un espacio donde no estuviera prohibida su presencia. No entendían que el acceso a los arenales estuviese restringido durante la temporada de verano sin que se les proporcionase una alternativa.

El alcalde, Abel Caballero, escuchó sus demandas y levantó la prohibición al final de Samil, en la margen izquierda del Lagares. Pero nunca llueve a gusto de todos y quienes se levantaron en contra de la medida fueron los vecinos de de las viviendas del entorno, que llegaron a recoger 3.000 firmas, recabaron el apoyo de otros usuarios de la playa, colectivos ecologistas y protagonizaron concentraciones.

Una vez iniciada la presente temporada de verano, vuelven a elevar sus quejas. La bióloga y portavoz del colectivo de afectados, Ana Prado Comesaña, señala las consecuencias que tiene para el medio ambiente la presencia continua de cánidos en estos arenales en la desembocadura de un río que tiene un alto valor ecológico. «Es una zona muy diversa con muchas especies animales y vegetales. Había nutrias que remontaban el río desde la playa y dejamos de verlas. La última fue la primavera antes de ser playa canina». Afirma que también ha afectado a las aves que tienen su hábitat en la marisma del Lagares. «Al año siguiente de ser una playa canina, notamos un descenso bestial en el número de aves y especies. A día de hoy, es raro ver gaviotas o cormoranes, que era lo más típico. Disminuyó el número de especies y de individuos», afirma.

 

Falta de limpieza

Los vecinos también reconocen que la presencia continua de perros sin horarios les produce muchas molestias, sobre a todo a quienes trabajan, tienen niños pequeños o a personas mayores. «Es un sonido molesto, constante. Se les ha privado del derecho al descanso en su propia casa», señala Ana Prado. Por otra parte, también denuncian que genera suciedad y reclaman una mayor presencia policial para sancionar a los dueños de perros que no recogen sus excrementos. «El olor a orina es insoportable cuando hace calor», afirma la portavoz de los afectados, para quien «el Concello vio esta playa como una letrina, para que vengan y hagan lo que quieran porque la limpieza claramente es insuficiente».

Los vecinos de la zona no tienen previsto retomar las movilizaciones para evitar aglomeraciones que supongan un riesgo de contagio de coronavirus. Pero piensan agotar todas las vías legales para que el Concello reconsidere su postura y elija otra playa para perros, porque no se trata de demonizarlos. Denuncian que hasta la fecha no han sido escuchados en sus demandas. «Hemos perdido todos porque no hay espacios como este. Si has crecido allí o eres asiduo de la zona, es una tristeza ver que ya no hay nada».

Cerca de 40.000 cánidos en Vigo

Vigo es la ciudad gallega con mayor número de perros en Galicia. Según datos de la Consellería de Medio Ambiente, en 2018 había 39.308 cánidos en Vigo, unos 12.000 más que niños. Por esto, no es de extrañar que los vigueses necesiten ciertos espacios a los que poder acudir con sus queridas mascotas. Durante los meses de invierno, los peludos pueden ir con sus dueños a cualquier playa y sin límite de horarios.

Los dueños de mascotas piden más espacios en la ciudad para que estén libres

Las playas de A Calzoa y A Foz es de las pocas zonas en las que los perros pueden campar a sus anchas y, sin duda, el más amplio. Los usuarios agradecen poder disfrutar de este espacio. «Es un lugar donde poder estar con ellos en libertad. Ya era hora porque casi no hay parques caninos en Vigo. Por lo menos tenemos este trocito de playa», señala Noemí. Saioa, vecina de Coruxo, no comprende las quejas de los residentes del entorno. «Los de las casas de aquí al lado no están muy contentos. Yo también vivo aquí y no huele nada. Los perros tienen derecho a una playa. En algún sitio tienen que ponerlo», afirma.

Liliana, otra usuaria de los arenales, señala que la playa es muy necesaria y que debería de haber más porque cuando sube la marea apenas queda espacio para que puedan estar.

Las playas caninas de Vigo están avaladas por los jueces. Una sentencia del juzgado de lo contencioso respaldó la decisión del Concello de reservar los arenales de A Foz y A Calzoa. El Concello tiene la potestad de reservar espacios para los perros. Si bien la normativa prohíbe expresamente la presencia de animales en las piscinas públicas, no dice nada respecto a las playas. 

Respaldo judicial

Los técnicos justifican la elección para abrir estas playas a los perros durante la temporada de verano al encontrarse en un lugar equidistante para todos los usuarios del municipio, la facilidad para poder introducir maquinaria de limpieza y porque no tienen un uso tan intensivo por parte de los bañistas, como sucede en Samil, donde acuden miles de personas.

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