Más suelo industrial previsto en Valadares conlleva el derribo de 80 casas y un colegio

El Plan Xeral proyecta dos millones de metros cuadrados entre viviendas y grandes áreas verdes


en breveVIGO / LA VOZ

El comité de empresa de Vitrasa siguió ayer con sus movilizaciones para denunciar los incumplimientos de la empresa y del Gobierno local sobre la colocación de baños y mamparas, la aplicación del ERTE y las tarjetas monedero, así como en cuestiones relativas a la contratación y seguridad y higiene en los autobuses y en el taller.

La candidata del PP por la provincia de Pontevedra, Corina Porro, presentó en la Plaza de las Palmeras el proyecto para construir un centro intergeneracional sobre la actual estación de autobuses. Porro explicó que «es un concepto de atención global a las familias, para pequeños, jóvenes y mayores. Un concepto singular y avanzado, una experiencia única en Vigo».

La Policía Nacional de Vigo arrestó a un hombre y una mujer, ambos de 49 años de edad, como presuntos autores de un delito de tráfico de drogas, y a los que se intervino cocaína, heroína, hachís y tres armas de fuego. El origen de la investigación surgió al tener conocimiento de la existencia de un punto negro de venta de drogas en el entorno de calle Esturáns.

El 1 de junio finaliza el plazo de presentación de trabajos para la séptima edición del Certamen de Relatos Vigo Histórico. Al tratarse de una edición especial por habese convocado durante el confinamento, Editorial Elvira anuncia que pondrá en marcha el proyecto Lemos convosco, que incluye visitas a residencias y centros de mayores para compartir lecturas.

Los dos ocupantes de un turismo resultaron heridos ayer al chocar contra el muro de una vivienda en la calle Casal de Abaixo, sobre las 16.00 horas. Varios vecinos alertaron al 112 Galicia pidiendo ayuda para los ocupantes, por lo que movilizaron a los bomberos de Vigo y profesionales sanitarios y Policía Local.

Los vecinos de Valadares están citados hoy para otra asamblea. La tensión se respira en el ambiente desde hace semanas. Enrique Comesaña y Pablo Rodríguez van al volante de la furgoneta que anuncia la cita con megafonía, cedida por el centro vecinal de la parroquia. La presidenta, Ana Pérez, los acompaña. Es lo más parecido a unos tambores de guerra que sonarán en la zona. Lo siguiente ya será dejar las palabras y pasar a los hechos. Motivos les sobran. El futuro de unas 180 viviendas, de las que 80 se derribarían, camina peligrosamente por el filo de la navaja que supone, al menos para ellos, el nuevo Plan Xeral de Urbanismo de Vigo. A mayores, el colegio Andersen, un campo de fútbol y hectáreas y hectáreas de naturaleza. Todo para dar salida a los casi 2.000.000 de metros cuadrados que el planeamiento prevé para esta parroquia, repartidos en tres actuaciones.

Enrique, ya en la sede del centro vecinal, se confiesa: «A miña casa bordea o novo polígono, así que imaxine. Por non dicir que non se sabe que tipo de industria colocarán. Dende o muro, para fóra, é unha incógnita saber qué haberá. É certo que non me derriban a casa, pero case, case. E logo o impacto visual, aínda por concretarse... Somos de aquí, nacemos aquí, e nos estrangulan con tanto solo industrial, collen o cinturón e van apretando...”, explica a la vez que enseña el mapa concreto del proyecto de ampliación previsto en A Pasaxe: «Queren facer o que eles chaman un proxecto transmunicipal continuando o que xa teñen, pero nós do que sucede en Vincius, por pertencer a Gondomar, non falamos. Falamos de Vigo».

A Pasaxe, explican los tres vecinos, se completa con el previsto en el monte de Sobreira y la zona de la costa. De este último habla Ana: «É o mesmo espazo previsto para a cidade do deporte do Celta, pero agora fan que sexa chan industrial. Todo sen preguntar á veciñanza, incluso tentando tapalo». Pablo, integrante con Ana de la directiva, no les acompaña para hacer bulto. En su caso, revela, «o chan industrial previsto chégame a 200 metros da casa. A miña vivenda sitúase na estrada que vai ó monte Alba». Pero lo más sorprendente, incide Ana, ocurrió en febrero, pocos días antes del confinamiento. Sucedió en el transcurso de una reunión mantenida entre la directiva del Centro Veciñal e Cultural de Valadares y la concejala de Urbanismo, María José Caride, que precisamente tuvo mucho que ver, siendo conselleira Política Territorial, con la anulación del último Plan Xeral de Vigo.

«Preguntámoslle polo plan de urbanismo e díxonos que non sabía nada. Queriamos saber como queda y por iso pedimos a reunión. Tamén para explicar que pensamos nós para Valadares. Ela [Caride] díxonos que de momento non había nada, que non se sabía cando sairía». Lo siguiente fue conocer, por los medios de comunicación, que el Ayuntamiento remitió copia del documento ya definido para su visto bueno inicial: «Foi aí cando empezamos a recibir chamadas de particulares que preguntaban se sabíamos algo. Nas fotos que saían en prensa xa vimos que non cadraba. Poucos días despois xa coñecemos os tres proxectos de chan industrial plantexados para Valadares”. Ya con la apertura del confinamiento se presentó un escrito en el Ayuntamiento solicitando una reunión con el alcalde, Abel Caballero.

La respuesta, a ojos de los vecinos, viene a ser una «tomadura de pelo. Remitiunos a un dos seus concelleiros, Abel Losada, que é concelleiro de Participación Cidadá, ¡é non ten nin idea! Xa deixamos claro na petición que queremos falar co alcalde, non nos vale outro despois do resultado obtido na reunión de febreiro con María José Caride. Como ela, sendo concelleira de Urbanismo, puido dicirnos en febreiro que non sabía nada de todo isto. Era para ocultalo mediante mentiras». Pero el alegato vecinal actual ya se viene cociendo a fuego lento desde hace años. Primero fue el parque tecnológico, luego el Hospital Álvaro Cunqueiro y, por último, la autovía. Ahora, a mayores del suelo industrial ya consolidado, otros dos millones de metros cuadrados.

El otro patrimonio

«Falamos de defender un modo de vida, un pulmón para a cidade que, agora que rematou o confinamento, encheuse de xente de Vigo para camiñar e desconetar. Incluso temos máis metros bloqueados para a denominada Cidade do Frío, que afecta a Matamá, Valadares e Comesaña. Está sen facer pero, como está proxectada, nese solo non se pode facer nada», explica Enrique entre gestos de indignación contenida.

Diálogo

Y es que conservar la calma y planear los pasos para no pisar en falso, se antoja crucial. Más en plena campaña electoral para coronar la Xunta. «Estamos na fase de alegacións, e temos que recordar que polo menos a zona de A Pasaxe leva proxectada moitos anos. Tempo suficiente para que pasaran polo Concello gobernos de todo tipo. Tamén é certo que se falou sempre de 200.000 metros, non dos 400.000 de agora. É máis certo que todos nos partidos, menos os de agora, viñeron sempre a falar con nós, os veciños. Será consecuencia da maioría absoluta», reprochan.

«Buscan que en 10 ou 15 anos o valor do chan destas casas se deprecie»

J.R.

Eduardo Díaz planeó con su pareja una vida en común en Vigo, pero a escasos tres metros del mojón enterrado en maleza que marca la frontera con Gondomar. «Empezamos este proxecto no ano 2000 para que foxe a nosa vida, para criar os nosos fillos, para facer desta casa o noso fogar». Eduardo y su pareja solicitaron licencia de obra al Concello, «e facilitouna sempre que foran 2.000 metros, e nós tíñamolos». Ahora, el mismo Vigo quiere apagar el calor de su hogar reconvirtiendo su suelo en urbanizable industrial.

«O Concello quere máis chan industrial e non nos negamos a ese crecemento, pero si rexeitamos que 50 veciños, ou mellor dito, 50 familias cos seus fillos queden sen vivendas». Eduardo añade, a la puerta de su casa, que por mucho dinero que ofrezcan, nunca llega, por no decir que el frente que plantean no va, ni mucho menos, por ahí: «Non se trata de cartos, iso que quede claro. O que si ten un prisma económico é a intención que esconden estes proxectos. Buscan que nun plazo de 10 ou 15 anos o valor do chan destas casas se deprecie. Ese tipo de chan non permite dar novas licenzas para vivendas, non pemite facer reparacións para, por exemplo, cambiar o tellado se o precisa ou facer ampliacións se iso é que desexo. Algo que hoxe si podería facer; dentro duns anos, non».

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