Confinados hasta el día del juicio final

Asociaciones como Afaga, Apamp o Alento palían el retraso en la apertura de centros para personas dependientes con alzhéimer o daño cerebral mediante terapias individuales con cita previa


vigo / la voz

Después de más de tres meses desde el inicio del confinamiento, con los centros de día cerrados y un horizonte en el que todavía su apertura no se prevé hasta septiembre, las personas con demencia y sus cuidadores se encuentran en una situación límite. Afaga Alzheimer, que es una de las asociaciones con más usuarios en Vigo y su área metropolitana, ya que también gestiona centros en Tui, Redondela, Mos, Ponteareas, Nigrán y Redondela, ha tomado la iniciativa ante el «tremendo deterioro» que han detectado en los usuarios de sus servicios durante el largo período en el que han tenido que prescindir de ellos.

La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras demencias de Galicia activó distintos modos de ayuda desde el inicio del confinamiento que en su caso empieza a parecerse a una condena eterna. Como recuerda Juan Carlos Rodríguez, presidente de la entidad, lo primero que hicieron fue poner en marcha un programa de voluntariado para dar soporte a las personas mayores, para hacerles la compra o ayudarles en lo que necesitasen, seguidamente, los técnicos empezaron a hacer seguimientos telefónicos diarios a las familias que estaban atendiendo, y a continuación activaron un plan de atención a domicilio que ofrecieron a las personas que ya atendían en el centro de día de Beiramar. «Las familias están desesperadas y los usuarios están perdiendo una cantidad de capacidades terrible», afirma. Desde entonces, del 15 de marzo al 31 de mayo, han realizado un total de 4.987 intervenciones. De ellas, 1.500 acciones presenciales a domicilio.

Pero desde esta semana en la que Galicia adelanta al resto de España estrenando nueva realidad con la atención especializada a dependientes sin resolver, Afaga dio un paso más. La entidad tomó la iniciativa de dar atención presencial en su sede central, bajo cita previa y siguiendo todos los protocolos de seguridad.

Rodríguez, esperanzado respecto al adelanto de los plazos previstos por la Xunta para la apertura de centros de día en septiembre, indica que «seguimos observando que el nivel de deterioro en los domicilios es muy grande y aunque nosotros estamos haciendo intervenciones, no es suficiente. Hay una parte grupal, relacional, de socialización que es necesario recuperar. Y aunque la atención que se hace en las casas es especializada, no es lo mismo porque en nuestras instalaciones, los usuarios tienen al terapeuta ocupacional, al fisio, psicólogos, etc».

Ir retornando

El responsable de Afaga justifica esta iniciativa de forma que que aunque los centros de día no se puedan abrir, las personas con demencia puedan empezar a recibir estimulación individual con cita previa. «Entendemos que es una manera de poner en marcha esa pata, que puedan empezar a venir al recurso y empiecen a familiarizarse de nuevo con el retorno, entendiendo que ahora van a ser muy pocas horas. Nuestra voluntad es comenzar cuanto a antes a formar pequeños grupos de intervención si las autoridades sanitarias nos lo permiten, para ir retornando a la normalidad», añade. Juan Carlos Rodríguez asegura que «las personas con deterioro cognitivo han empeorado enormemente; las que tenían problemas de movilidad, hoy no andan; las que tenían problemas incipientes en el inicio de la enfermedad, se les ha acelerado como si pasaran años», y afirma que todo ello ha generado en el entorno doméstico problemas conductuales, alucinaciones, delirios, situaciones de angustia que han derivado en agresividad... «producto de salir de la rutina de la intervención regular a la inmovilidad casi absoluta», explica. «Hay que actuar ya», insiste recordando que centros como Afaga son espacios terapéuticos en los que se lleva a cabo una atención no farmacológica, pero tiene una acción directa sobre la salud. Entendemos que la seguridad sanitaria es importante pero el resultado puede ser peor que el remedio. Afaga atiende en Vigo a más de 300 personas que sufren esta dolencia y los profesionales son conscientes también del padecimiento de los cuidadores. Por eso el nuevo plan también incluye atención social, psicológica, asesoramiento legal y de productos de apoyo para los familiares.

Dañar los derechos

Gonzalo Mira, director de la Asociación de Daño Cerebral de Vigo Alento, también insiste en la preocupación que ha generado en las familias que el protocolo de desescalada en tres fases diseñado por la Xunta, se aplazase a septiembre cuando ya estaban listos para la última «porque la sobrecarga sin atención especializada es importantísima y el covid-19 no puede dañar los derechos de las personas por falta de planificación. Habrá que hacer aislamiento o buscar fórmulas, pero cerrar no es solución, por eso al final la Xunta, tras la petición de los afectados, autoriza abrir con atención individualizada con cita previa», recuerda. En Alento, donde atienden a 98 personas, pasaron el confinamiento atendiendo a los usuarios por teléfono o videoconferencias «pero hay problemas que no se pueden arreglar por esa vía». Tras hacer una valoración con las familias, han decidido atender primero a las que tienen necesidades más urgentes, y son 25 las que han iniciado ya tratamientos. Se hace en el centro de día, donde han seguido un protocolo de desinfección y todas las medidas necesarias para evitar contagios. «Nos hemos marcado unos objetivos muy concretos. No va a ser una atención periódica con la misma cadencia. Se trata más de dar respuesta inmediata a necesidades concretas, dedicando a cada uno las horas que necesite, y también seguimos con la atención a domicilio para quien no pueda desplazarse», explica.

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