Las bandas del Este echan sus redes en viviendas de lujo en las Rías Baixas

Hasta cinco casas por día, solo buscan dinero, que giran a sus países a las pocas horas, y joyas que envían por paquetería


VIGO / LA VOZ

Robar, hurtar, arrebatar, pillar, rapiñar, ratear, birlar, mangar, asaltar, atracar, saquear, desvalijar, despojar o expoliar. Da igual de qué manera se diga. En esencia, el significado es idéntico. El inicio del confinamiento por el covid-19 se interpretó, ante ciertos desórdenes sociales en otros países, como una prueba de fuego desde el prisma policial. Los enemigos a desenmascarar son de piel dura y responden a diferentes perfiles. El local, casi siempre, actúa agitado por adicciones para cometer palos menores con los que pagar la enésima dosis. Un problemón enquistado en Vigo y cualquier ciudad del mundo occidental. «Aquello empezó en los años ochenta y noventa con la receptación, luego bajó y, ya sobre el 2011, repuntó fortalecido», explican en la comisaría de Vigo-Redondela en referencia a las bandas de Europa del Este.

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Las bandas del Este echan sus redes en viviendas de lujo en las Rías Baixas