El covid alarga la travesía del pescado a Vigo

Un contenedor que tardaba tras días en cruzar el Atlántico ahora se demora 15 por la burocracia


vigo / la voz

El stock de pescado en grandes frigoríficos congeladores ha permitido abastecer al mercado durante las semanas más duras del coronavirus. Los armadores y congeladores han tenido enormes dificultades y un contenedor que antes podía tardar tres días en llegar a Vigo a bordo de un mercante se ha demorado dos semanas por las dificultades burocráticas con las empresas que llevan a cabo este tipo de transporte, según confirma Edelmiro Ulloa, gerente adjunto de la Cooperativa de Armadores, que aglutina a más de 200 barcos de altura.

Desde Altius, la principal empresa transitaria en el puerto de Vigo con un movimiento de 30.000 contenedores anuales, explican que en un primer momento «China, que es el pulmón de la economía se cerró y faltaban posiciones de equipos (contenedores). Las naviera redujeron escalas y cambiaron las rutas, lo que afectó sobre todos a los puertos de Vigo y Marín. Escalas que eran semanales se distanciaron en el tiempo». Indican, además, que el primer mes de confinamiento el puesto de control fronterizo no funcionó con normalidad. Los documentos se presentaban de forma telemática. Pero hay obligación de presentar físicamente en Sanidad los originales. Todo esto ha retrasado los certificados sanitarios tanto para importar pescado congelado como para exportar a países como México y Marruecos.

Los problemas se deben a que «falta personal y todo se ralentiza», dice Pablo, un experimentado trader. Todo el trabajo de la pesca se ha complicado. «No podía ir a Argentina para embarcar porque en el caso de encontrar vuelo me obligaban a estar catorce días de cuarentena en el hotel», asegura Julio, un marinero que trabaja a bordo de un barco de Iberconsa.

Con el virus algunos certificados han cambiado y el personal de algunas naciones tenía dificultades para tramitarlos. «Había certificados que no contemplaban la nueva situación», señala el directivo de una empresa armadora que asegura que «a veces, según los países, los papeleos son muy complicados».

Las mayores dificultades se han producido en el Cono Sur, donde se ha acuciado la crisis del coronavirus. La burocracia y las bajas se han convertido en enormes obstáculos en naciones como Argentina, Uruguay o Brasil. «Intenté traer pota de Argentina, pero ha habido tantos problemas allí que al final decidí no hacerlo. Nos ha salvado el hecho de que en los congeladores de Vigo y otras partes de España había mucho pescado acumulado, sobre todo de especies más caras», señala uno de los grandes empresarios de Vigo del sector.

Ulloa explica que el pescado se ha almacenado porque ha dejado de funcionar el canal Horeca, el de restaurantes, hostelería y bares.

El gerente adjunto de Arvi corrobora que el trabajo de los armadores ha sido muy duro porque no se ha prado en ningún momento y ha habido demoras por los certificados digitales. Las tripulaciones han trabajado con mucha intensidad, hasta la extenuación, y los armadores esperan con ansiedad el momento en que los aeropuertos se liberalicen y los vuelos a los distintos países empiecen a ser una realidad normalizada. La mayoría los barcos de Vigo han estado faenando salvo una veintena que se encontraba en parada técnica por cuestiones de mantenimiento. «Muchas reparaciones no se han podido llevar a cabo porque no podían viajar hasta el país los técnicos especialistas porque hay países que tiene cerrado todo el tráfico aéreo. Por suerte muchas tripulaciones están formados por personal autóctono. «Pero a veces los barcos necesitan apoyos de técnicos radioeléctricos muy específicos y no se pueden enviar hasta el lugar donde se encuentra pescando el buque», explican en Arvi.

El precio del pescado congelado se ha mantenido gracias a que ha aumentado el consumo doméstico mientas caía el de hostelería. Las cifras varían mucho de una especie a otra porque hay determinados tipos de pescados que se consumen preferentemente en restaurantes y otros que son más propios del consumo en los hogares.

«Ahora estamos esperando que se abra la pesca del gambón», señala un comercializador del pescado y marisco que se captura en aguas de Argentina.

Todos los problemas que tiene la pesca se discuten habitualmente en Vigo en una conferencia internacional que suelde celebrarse en el mes de junio, pero en esta ocasión se ha aplazado a septiembre y el formato será muy diferente, en forma de seminario con videoconferencia con asistencia de un centenar de expertos de todo el mundo. La videoconferencia ha sido el sistema de trabajo obligado y que también hace que lasa cosas vayan más lentas a la hora de resolver determinadas cuestiones que antes se abordaban de forma presencial y que ahora necesitan más tiempo por las dificultades que se producen en las telecomunicaciones.

Mientras esto ocurre, los armadores ven con satisfacción las obras para reforzar el muelle en la zona del espigón dos en Beiramar. Facilitará los pertrechos.

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