Vigo recuperará el 1 de julio su icono turístico de las ostreras

Confían en la movilidad entre comunidades autónomas para salir del bache


vigo / la voz

La rúa Pescadería, conocida popularmente como calle de las ostras, volverá a cobrar vida el 1 de julio. En esa fecha tienen intención de regresar a sus puestos las tradicionales ostreras para recuperar el tiempo perdido. A punto de cumplirse tres meses desde que abrieron las últimas cajas, confiesan que están deseando coger la navaja de nuevo. Tanto ellas como el resto de los establecimientos de hostelería de la calle han sufrido de lleno la crisis sanitaria al tratarse de negocios que viven prácticamente del turismo.

«Hasta que no haya movilidad por provincias no hay nada que hacer, más del 70 % de la clientela que viene hasta A Pedra es de fuera y en meses como agosto apenas hay alguien de Vigo, casos contados de clientes fijos de todo el año. Es fundamental que la calle recobre la actividad porque somos de los más perjudicados», indica César Sánchez Ballesteros, presidente de la asociación de empresarios de hospedaje de la provincia (Asehospo) y responsable de un hotel y restaurante de la zona. Insiste en que para la calle de las ostras es fundamental la movilidad de las personas mucho más que para cualquier otro local de hostelería situado en otras zonas, como es el caso del Casco Vello o Montero Ríos, con clientes más que nada de Vigo y entorno. De hecho esta última calle es una de las que más vida ha cobrado desde el desconfinamiento debido al espacio existente para la colocación de terrazas.

«Esperamos tener alguna ventaja añadida cuando abramos. Hay distancias grandes para mantener la seguridad. Ahora estamos analizando todo. Paciencia, normativa y seguridad jurídica es lo importante», destaca Ballesteros.

La idea es abrir con precaución, sin precipitarse. De otra forma los hosteleros corren el riesgo de que no resulte rentable. Todavía no tienen muy claro si todos los restaurantes abrirán al mismo tiempo que las ostreras o una semana más tarde.

Pese a ser la más veterana del oficio, Isabel Seoane no tiene intención de rendirse ni de que el coronavirus acabe con lo que es su vida, atender el puesto de A Pedra, tal como comenta Josçe, su hijo, quien a veces le echa una mano si anda apurada. Y eso que Isabel presume de abrir una docena de ostras en un minuto. «Está deseando volver el 1 de julio, en cuanto la cosa mejore», añade.

No lo tiene tan claro Fernando Martínez, ostrero de otro puesto. «Esperemos que podamos empezar porque nos hemos quedado sin nada de trabajo. Estamos así desde el 14 de marzo, nunca estuvo la calle sin ostras, solo antiguamente, igual hace más de 30 años, se cerraba si había marea roja, pero tampoco era tanto tiempo», recuerda.

Es incapaz de calcular las pérdidas, porque las ventas varían en función del turismo, de la temporada y del tiempo. Mientras que la situación se estabiliza, vive «de las ayudas del Gobierno», en referencia a los ERTE.

«Es importante que abran las provincias, que haya movimiento y la gente se anime a disfrutar. Espero que esto acabe y que en verano se normalice, aunque no va a ser igual que otros años», augura. Sobre la posibilidad de que aumente la venta de ostras para llevar al domicilio, tiene sus dudas de cómo será la respuesta.

Quien ya puede adelantar cómo es la situación actual en la calle es José Antonio González. Su restaurante es el único que ha abierto las puertas el pasado lunes. Desde hace más de treinta años que está al frente del establecimiento no recuerda haber cerrado tanto tiempo. Y eso que esta vez enlazó con las vacaciones. «Hasta que no se pueda viajar entre comunidades estamos fastidiados. Ahora trabajamos con clientes de Vigo, se va haciendo algo, pero muy tranquilo. Si llegáramos a estar tres abiertos no haríamos nada», explica. Ha puesto un cartel indicando la posibilidad de llevar la comida a casa, pero reconoce que algunos de sus productos, como arroces, pescados y marisco, no son los más indicados. Tampoco puede valorar la respuesta del público a esta sugerencia en los tres días que lleva abierto.

«Nos viene bien que empiecen las ostreras porque es un atractivo, aunque lo mejor es que abran las fronteras de la comunidad. Aquí suele venir mucha gente de otras regiones como Castilla y León, Extremadura, Madrid, Cataluña, Asturias y, en general, de todo el norte. De la provincia es más limitado, aunque viene gente».

En estos días ha tenido clientes de Portugal y A Coruña. «No sé cómo han venido, supongo que estarían por negocios y tienen que comer. La gente come casi siempre en la terraza, es más reacia a hacerlo en el interior. Gracias a Dios, no hace frío, pero aún así está floja la cosa». Una muestra del ritmo al que vuelve la actividad se la ofrece un proveedor, termómetro de la situación del sector hostelero. «Los que no tienen terrazas apenas funcionan», le asegura a José Antonio.

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