Vecinos de Ronda de Don Bosco piden que se protejan los árboles que quedan tras caer otros dos

Denuncian que la reforma de la plaza se ejecuta sin medidas para conservar ejemplares como el cedro malogrado


vigo / la voz

Los vecinos de Ronda de Don Bosco se levantaron el martes con el disgusto de ver cómo se desplomaba un cedro sobre otro, ambos de gran porte y más de medio siglo dando sombra y oxígeno a los usuarios de la plaza. Además, catalogados como singulares por el Concello de Vigo. «Llevamos meses denunciando la torpeza y desorganización de la empresa y reclamamos que apuntalen los demás árboles para que no caigan más», indica Inés, residente en la zona.

Las imágenes del estropicio han corrido desde entonces en las redes sociales evidenciando lo que denuncian, «que los movimientos de tierras dejaron sin contrapeso al cedro». Tras el suceso, el alcalde manifestó que «se cayeron por accidente. Uno estaba inclinado desde hace tiempo y las raíces no pudieron aguantarlo, y al caer se llevó el otro», dijo Caballero. «Todo va quedar muy bien. El lío es porque se ha politizado el asunto», añadió.

El BNG propuso ayer que el Concello de Vigo «se dote dun protocolo de protección do arborado urbano en todas as obras públicas da cidade, para evitar que se volvan producir situacións como a dos cedros singulares». El protavoz del Bloque, Anxo Pérez, recordó que eran «dous exemplares protexidos e catalogados».

Los usuarios del parque urbano, de los pocos que quedan en el centro de Vigo con árboles frondosos, piden al Concello que repongan los ejemplares perdidos con otros de similares características y en la misma zona donde ya no queda ni rastro de los troncos. «En menos de un hora se los llevaron», subrayan.

Las obras de reforma de Ronda de Don Bosco se ejecutan en colaboración con la Diputación de Pontevedra. El Concello pone 617.000 euros y la entidad provincial, 900.000. En el acto de colocación de la primera piedra, Caballero afirmó que se iban a mantener los árboles de la zona y añadió que Ronda de Don Bosco es una calle «que lleva cien años abandonada».

Vigo suma así otra pérdida de ejemplares de gran porte como ha venido sucediendo en cada obra de humanización que el Concello ejecuta. El ejemplo más reciente es la reforma de la Gran Vía, que incluyó la tala de los castaños de indias y tilos ubicados en ambas aceras desde María Berdiales hasta Venezuela, para instalar en el bulevar central, que no afecta a los laterales, unas rampas mecánicas hasta El Corte Inglés. El proyecto prevé instalar jardineras, arbustos y un pezseto, entre otros elementos.

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