La frutería de barrio del siglo XXI

La madre de Paco Bouzón abrió Xeitosiña en los 80. El establecimiento comenzó hace 15 años con venta «online» y la crisis del covid hizo que la demanda de este servicio, escaso en su sector, se intensificara de repente


vigo / la voz

Manuela Junquera era una mujer adelantada a su tiempo. Una feminista que ni sabía que lo era porque como recuerda su hijo, Paco Bouzón, «era de esas mujeres que nunca quiso depender de un marido. Quiso trabajar por su cuenta para tener su sueldo y sus cosas», cuenta.

Tras pasar por varios empleos, la viguesa se acercó por primera vez al sector frutero cuando un profesional del gremio de toda la vida que había en el barrio de Coia amplió el negocio y la contrató. «Al cabo de dos años quiso dejarlo y le traspasó el negocio a mi madre, a principios de los 80. Ahí empezó todo», explica. Paco, ya desde pequeño, comenzó a echar una mano en la tienda familiar, atendiendo a veces a algún cliente, o yendo a hacer recados. Con el tiempo pensó que quizás lo suyo era seguir la tradición inaugurada por su madre, «ya que no me gustaba mucho estudiar», reconoce. «Después de encadenar varios contratos en Citroën me decidí por tener mi propio negocio, algo que al principio tampoco me atraía porque veía que mis amigos disfrutaban de un tiempo de ocio del que yo carecía, pero la idea de ser mi propio jefe y marcarme mi propio ritmo me convencía, y acabó gustándome mucho», afirma.

Su madre se jubiló a principios del año 2000 pero fue preparando el terreno. Como ya le veía interés por el asunto a su hijo, se lo llevaba de madrugada al mercado central de frutas e iba delegando tareas en él poco a poco. «Me dejaba carta blanca para elegir qué frutas comprar hasta que al final ya lo decidía yo todo, así que cuando se retiró, seguí yo», recuerda Paco, que enseguida introdujo importantes novedades en el modelo de negocio. En el 2005, cuando muy pocos se atrevían con la venta online, y menos en el sector de la fruta y con un pequeño negocio, él apostó por ello al ser consciente, además, de que ni siquiera tenía visibilidad en la calle, al estar dentro de unas galerías comerciales. «Creo que fuimos la primera frutería que se inició en ese tema en Vigo. Nosotros siempre tuvimos una pequeña clientela de llevar a domicilio, pero yo veía que al abrirse las grandes áreas comerciales la competencia iba creciendo y la única forma de ser competitivos era ser más selectivos con las frutas y verduras, traer productos de proximidad y llevarlos a la puerta de casa», argumenta.

Bouzón también vio que la gestión del mercado online ni era fácil ni se hacía solo. «Había que dedicarle un tiempo que no tenía y al final su uso tampoco era muy grande. Se iba manteniendo», reconoce. Pero al llegar la pandemia, de repente, la demanda se desbordó.

El frutero indica que sabía que a la página le hacía falta un impulso para que llegase a más gente, cosa que les llegó sin esperarlo, con el covid-19 y la demanda de comida a domicilio. «Tuve la suerte de que la web me la hizo un cliente que se dedicaba a la informática y a la gente le gusta, pero él mismo me dice que ya le toca una renovación para adaptarla al uso de móviles y otras plataformas», admite. Por ahora, Paco sigue haciendo el mantenimiento de la página, en la que actualiza precios y destaca los productos más vendidos, que son más de 400 referencias.

«A raíz de esta crisis nos han llegado muchos nuevos clientes», reconoce. Ahora que ya se ha vuelto a normalizar la demanda, recogen pedidos un día y los entregan al siguiente con su furgoneta rotulada con la imagen del negocio. «Así, cuando voy de madrugada al mercado central de lunes a sábado, que es algo que no he dejado de hacer nunca, ya sé lo que tengo que comprar en mayor cantidad», cuenta. El frutero afirma que la única forma de llevarse lo mejor es llegar pronto y ver y probar la mercancía, aunque también tiene proveedores fijos de O Rosal, O Salnés y Castellón. Los pedidos ya no solo los atienden a través de la web, sino también por WhatsApp, por teléfono o acudiendo a la tienda física. «Solo servimos en el área de Vigo. Nos gustaría llegar más lejos, pero por ahora no es posible dar ese paso», explica el profesional, que atiende Froitas Xeitosiña junto a su mujer, Belén Álvarez, y dos empleadas que llevan ya tiempo con ellos: Begoña Cabaleiro y Ana Padín.

Desde 1983. 

Dónde

Froitas Xeitosiña está dentro del Centro Comercial 3 de Vigo, con acceso por la calle Coruña, nº 1.

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