Diseño gráfico para ayudar al comercio local

Como aportación solidaria, el estudio vigués Desoños ha hecho una serie de carteles informativos de descarga gratuita sobre las normas de seguridad, para apoyar a pequeños negocios durante la pandemia


vigo / la voz

En el año 2001, cuando Internet todavía era una novedad y las redes sociales ni existían o su uso era inapreciable, Noelia Estévez (Vigo, 1976) y Carlos Álvarez (Vigo, 1971) pusieron en marcha el estudio de diseño gráfico Desoños.

Noelia, licenciada en Publicidad, estaba trabajando en un estudio y Carlos, como diseñador de interiores, en un estudio de arquitectura, ambos en Compostela. Se conocieron haciendo un curso profesional y empezaron a pensar en hacer un proyecto conjunto. «Queríamos volver a Vigo y aunque casi nos marchamos a Barcelona, al final decidimos que aquí había mucho que hacer. Arriesgamos y así nació Desoños», cuenta ella. En aquel momento su labor era una incógnita. Recuerda que los informáticos hacían páginas web, los diseñadores gráficos hacían sus trabajos para las marcas y por otro lado estaban los diseñadores de interiores. «Nuestra aportación fue juntar esas tres patas, con otro socio más que ya no está, y ofrecer esos tres servicios en un mismo lugar. Ese fue el éxito en aquel momento», indica.

Con el tiempo, lo que más decayó, sobre todo a raíz de la crisis del 2008 fue el diseño de interiores, que como explica, podía ser desde poner en marcha y diseñar una exposición, unas oficinas, un punto de venta o la identidad corporativa de una empresa. Esa parte quedó atrás y el diseño web creció hasta integrar todo el entorno digital, las aplicaciones informáticas, intranet y soluciones que abarcan hasta el mundo de los congresos.

Noelia, especialista en identidad corporativa, argumenta que el diseño aporta soluciones a diferentes problemas. «Se trata de cómo puede ayudar a comunicar mejor, desde que los ponentes tenga todos los recursos disponibles, a la señalización en auditorios y hoteles. Y con las marcas lo mismo, hay que ayudar a contarlas. Eso del ‘hazme algo bonito’ nos pone muy nerviosos, el diseño es algo más, no es de adorno, es más complejo que crear un logotipo, es entender una empresa para darle una imagen coherente con lo que es», asegura. «O estético é moi importante, pero é clave que detrás esté o estratéxico», apunta Carlos.

En Desoños trabajan con grandes compañías, pero en este momento de pandemia estuvieron elaborando un proyecto que les vincula con otras pequeñas empresas con las que también desarrollan proyectos. Este último es solidario y altruista. «Cuando comenzó el confinamiento, tras la conmoción, lo siguiente fue empezar a darle vueltas sobre qué podíamos hacer para ayudar al comercio local, los que estuvieron ahí cuando los necesitamos. Primero pensamos en algo relacionado con la venta online pero ya surgieron iniciativas en ese sentido», cuenta. De una de las personas del equipo brotó una idea y entre todos le fueron dando forma. «En el comienzo de las desescalada vimos cómo las tiendas de barrio se llenaban de carteles fotocopiados, algunos pertinentes y otros no. Por eso diseñaron una serie de carteles informativos, de descarga gratuita en su web desonhos.gal, sobre las normas de seguridad e higiene durante la pandemia. «Pensamos que tener una buena imagen, al nivel de las grandes cadenas, podía ser un pequeño gesto», afirma.

Un «colaboratorio» de ideas

El estudio trabaja con grandes marcas pero también con pequeños clientes. Se han ocupado del desarrollo de identidades corporativas para empresas e instituciones como Abanca, Pescanova, Kaleido, Ezpeleta o Santos y han recibido premios como el Paraugas de la Comunicación de Galicia que recibieron en el 2017 por el diseño de la web de Abanca.

El proyecto para el comercio local es algo, que, aseguran, han disfrutado especialmente. Hay cuatro modelos diferentes de carteles descargables en varios tamaños y adaptaciones para para redes e instastories, cuya uniformidad, coherentes y cuidados, «transmiten tranquilidad al cliente», opina. Los mensajes, con texto en gallego, se centran en las cuatro ideas más importantes: el distanciamiento, social, el aforo, uso de elementos de protección, normas de higiene. «Con colorido, pero no estridente, porque es algo muy serio» añade la diseñadora, que participó en esta creación con su socio, Carlos Álvarez, pero también con otras integrantes del equipo: Lara Díaz y Susana Ante.

El trabajo colaborativo forma parte de su forma de entender la empresa. «Por eso hemos creado un colaboratorio, una plataforma que es una red de apoyo a autónomos con los que hacemos propuestas conjuntas», añaden.

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