vigo / la voz

El confinamiento ha generado nuevas costumbres sociales. Tras descubrir que en Vigo hay, más o menos, un dj por cada calle, y que somos capaces de guardar turno cuando es necesario, el descubrimiento más sorprendente es el vecino. Sí, «ese que elige al alcalde», como diría Rajoy, está dejando de ser un desconocido. Encerrados estamos empezando a conocer a los que viven a nuestro lado, porque son los que tenemos cerca, y lo hacemos hablando de balcón a balcón, o dejando entrever un poco de lo que somos o sentimos, a través de frases que escribimos en carteles que cuelgan desde cientos de edificios. Son mensajes cargadas de optimismo como las de los objetos de regalo de Míster Wonderful, solo que ahora van cargadas de verdad.

La gente se saluda a la hora del balcón, a veces de viva voz, pero también con carteles. La cosa comenzó por el autoconvencimiento: «Yo me quedo en casa» es el mantra más repetido, pero se han ido sumando decenas de lemas de apoyo mutuo o a colectivos específicos, o en ocasiones, simples presentaciones que de simple tienen poco. Por ejemplo, en varios inmuebles de la calle Asturias sus moradores han colgado folios con sus nombres a modo de presentación. Empezó haciéndolo el músico Xabier Cereijo y la ola fue creciendo.

Como indica la psicóloga Antía Rodríguez Suárez, del Gabinete Arca, «en situaciones crisis el hecho de poder sentirnos útiles de alguna forma, con lo poco que está en nuestra mano, siempre da cierta tranquilidad y nos hace sentir mejor». La especialista advierte que, por otra parte, el hecho de potenciar el sentimiento de comunidad es algo que también ayuda a superar situaciones complicadas con mejor estado de ánimo».

Los carteles crean sentimiento de comunidad y el malestar compartido hace que nos apoyemos como tribu. «Nos ayuda a procesar mejor las cosas, sobre todo en situaciones como esta, en la que nuestras estructuras de pensamiento han tenido que reubicarse para adaptarse a la situación», explica añadiendo que se trata de una doble gratificación: «Me siento útil, apoyo a otros y por otro lado, me siento comprendido y apoyado por otros».

En el gabinete de psicología Arca, que sigue ofreciendo sus servicios aunque están teletrabajando excepto para algún caso excepcional, señalan que durante la cuarentena, en cuanto a las terapias como psicólogos sanitarios «notamos cierta necesidad pero no una diferencia muy grande.

Advierte la especialista que «vemos que el encierro en personas que ya tenían algunas dificultades previas de gestión o algunos problemas de ansiedad y depresión, en algún caso se ha visto agravado, pero en general hay más relacionados con dificultades familiares y conflictos de convivencia». Antia Rodríguez dice que al principio hubo miedo, «pero nos estamos adaptando a la situación y el miedo al virus es ahora más miedo al futuro», reconoce.

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