Animales salvajes se aproximan hasta la ciudad confinada

Corzos en Cabral y Matamá, jabalíes en O Vao y culebras en Coruxo


vigo / la voz

Corzos vagando desorientados a un kilómetro de la fábrica de Citroën y del estadio de Balaídos, jabalíes husmeando en O Vao y serpientes colándose en las casas de Coruxo. La fauna salvaje está sacando tajada al confinamiento humano en Vigo y sus huellas ya son visibles. Solo las gaviotas han perdido con la cuarentena porque los bares están cerrados y no pueden robar tapas y pinchos a los clientes de las terrazas. Pero el resto de la fauna salvaje ha descubierto un gran espacio vacío para olfatear en busca de comida.

El devastador incendio del 15 de octubre del 2017 que cercó el casco urbano de Vigo, desalojó de sus casas a 400 vecinos y obligó a hacer cadenas humanas para apagar las llamas puso en evidencia que la ciudad está encajonada entre un espeso cinturón de masa forestal. Prueba de esta presión natural sobre las viviendas es que los animales bajan de los montes y bosques y cruzan el asfalto para merodear por las carreteras vacías.

Hace diez días, en el Jueves Santo, unos vecinos de Matamá avistaron una pareja de corzos vagando desorientados por el Camiño Revolta, en medio de la parroquia y a un kilómetro del polígono industrial y el barrio de Balaídos. Cuando una patrulla de la Policía Local acudió a observar a dichos animales, estos ya habían detectado la presencia humana y huyeron al monte.

No es la primera vez que ejemplares de cérvidos astados rondan por Vigo, ya que otro ejemplar fue visto el 6 de enero, en Reyes, en la avenida da Ponte, en Cabral. Este herbívoro, por naturaleza, es esquivo y regresó al bosque. En ambos casos, bajaron a la ciudad en días festivos con escaso tráfico. En junio del 2019, una cría fue fotografiada en un camino de la playa de Canido, y en agosto del 2015, fue atrapado otro en Vista do Mar.

La Policía Local también ha constatado la presencia de jabalíes en el entorno de O Vao. Hace años que se observan los movimientos de estas piaras e incluso alguna asociación los caza con arco y flecha en A Madroa. Nuevamente, se trata de entornos semirrurales donde el asfalto y el cemento mezclan con el verde. La eliminación de pastos en el rural vacío de Vigo ha favorecido el avance de la maleza y arrastra a la fauna salvaje a buscar alimento en la ciudad.

Serpiente escurridiza

El último avistamiento fue el pasado jueves. La Policía Local de Vigo fue requerida por un vecino de Coruxo porque vio una serpiente en su domicilio. El reptil, al detectar la presencia humana, se ocultó en un muro de una vivienda colindante y no pudo ser capturado. Los expertos policiales recuerdan que el primer ejemplar de reptil que se coló en casas habitadas el año pasado fue localizado en marzo, con un mes de antelación al ejercicio actual.

Desde marzo a septiembre del 2019 la Policía Local de Vigo atendió 36 servicios, de los cuales 16 fueron en espacios naturales y 20 en domicilios. La mayor parte de las intervenciones se realizaron con especímenes de serpiente bastarda. El 3 % de las actuaciones de la brigada rural Umir son por animales. Entre las serpientes destacan las víboras bastardas o serpiente escalera, totalmente inofensivas.

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