Leri enarbola la bandera de la quinta provincia

HEMEROTECA | El concejal Antonio Nieto Figueroa convocó a unas dos mil personas en abril de 1997 para reclamar al Gobierno central la creación de un nuevo departamento administrativo con capital en Vigo


vigo / la voz

«¡Basta, Vigo, basta, no permitas que nadie se ría de ti!». Con este lema, Antonio Nieto Figueroa, conocido popularmente como Leri, convocaba a los vigueses a una manifestación el 25 de abril de 1997 para reclamar una capitalidad provincial para Vigo. No quería el veterano concejal que Pontevedra perdiera su posición, sino que reclamaba la creación de la quinta provincia gallega.

Leri era entonces el edil decano en el Concello de Vigo. Había iniciado su presencia en el consistorio antes incluso de la llegada de la democracia y, cuando el cargo cotizó en urna, lo revalidó sin esfuerzo. La teima de la provincia fue una constante en su acción política hasta que falleció en el año 2003. Su reclamación se asentaba en la carencia de servicios en la ciudad a pesar de ser la más grande de toda Galicia.

Llegado el día, alrededor de dos mil vigueses respondieron a la convocatoria y se congregaron en la Praza do Rei. En un improvisado y emocionado discurso, el concejal, entonces en las filas del grupo socialista, aseguró no sentirse por encima de los partidos políticos. «Quien sí lo está es Vigo», dijo, y vaticinó que los asistentes a la concentración pasarían a la historia, «porque vuestra respuesta va a servir de ejemplo y en un futuro no habrá ni un vigués más de rodillas».

El concejal agradeció la presencia de todos, aunque señaló que echaba de menos a «determinadas personas» que, por la representación que ostentaban, «tendrían que estar aquí». El más que breve discurso de Nieto Figueroa supo a poco a los asistentes, pero la emoción ahogaba las palabras del veterano edil y apenas fue capaz de articular unas cuantas frases. Recordó que la única intención de tan singular cita no era otra que la de «reclamar lo que nos han robado», y añadía que a los vigueses no les quedaba otro remedio que levantar la voz si no querían seguir comprobando cómo se desmantelaba la ciudad de organismos e instituciones, tanto políticos como económicos. «O exigimos la capitalidad o se van a seguir burlando y meando sobre nosotros», gritaba el veterano representante público.

Reivindicación antigua

Cada una de sus palabras fue arropada con aplausos y gritos de «Leri, Leri, Leri». Los asistentes también hicieron ondear banderas de Vigo. La reivindicación planteada por Leri no era nueva. El concejal había presentado numerosas propuestas pidiendo para Vigo una categoría administrativa acorde al gran número de habitantes que tenía. Nieto Figueroa pretendía que, aprovechando las elecciones autonómicas, se celebrase un referendo en Vigo para crear la quinta provincia. Pero la petición ni siquiera había tenido apoyo entre sus compañeros de corporación, lo que provocó que Leri dejara una frase digna de un libro clásico: «Es una vergüenza, ¡Vigo, ¿qué te hacen?!»

Estamos servidos

«Estamos servidos con cuatro provincias», le contestaba José Manuel Barros González, alcalde de O Porriño y vicepresidente de la Diputación de Pontevedra. Sorprendentemente, el político del PP añadía que tras la quinta provincia vendría la creación de «la sexta o la séptima». El regidor porriñés advertía que no habría apoyo político para el empeño del concejal vigués. «Creo que tenemos muchas provincias en Galicia y, con las cuatro viejas y maravillosas que todos conocemos, estamos muy bien servidos. Aunque respeto mucho al señor Leri, que es un buen amigo, creo que se trata de una petición innecesaria», decía el alcalde porriñés quizá desconocedor que históricamente Galicia tuvo siete provincias, tres de ellas en el mismo espacio geográfico que hoy en día ocupa la de A Coruña.

Dos días después de la manifestación, el buzón del lector de La Voz de Galicia recogía una carta en la que se adelantaba el discurso que posteriormente daría tantos éxitos a Abel Caballero. Decía un lector que los políticos locales deberían priorizar los intereses de Vigo y no los de sus respectivos partidos.

El caso es que Vigo ya había sido capital de la provincia en tres ocasiones, pero Pontevedra jugó mejor sus cartas. Cuando se realizó la reforma administrativa de 1820, durante el trienio constitucional, Galicia fue dividida en cuatro provincias: A Coruña, Lugo, Ourense y Vigo. Esta situación desapareció cuando el poder absoluto de Fernando VII fue repuesto en 1823, regresando las siete provincias históricas, con Tui al frente del actual territorio pontevedrés.

La segunda vez fue en 1836, pero en aquella ocasión no pasó del papel debido a la destreza de los políticos pontevedreses. La última vez fue en 1840, en el marco de las disputas entre liberales y conservadores, y tras una pequeña invasión armada de la milicia viguesa sobre la ciudad del Lérez. Tampoco en aquel entonces se materializó el cambio de capitalidad.

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