Un Vigo más confinado: aviones con 20 pasajeros, buses con menos de 10 y trenes vacíos

La terminal de carga del Puerto registra una actividad frenética y esperas de dos horas para los camiones


Vigo

Vigo está cada vez más confinado. La actividad laboral que se mantiene activa motiva aún la mayoría de los desplazamientos dentro y hacia fuera de la ciudad, pero los picos de tráfico se situaron ayer a las ocho de la mañana en las arterias más transitadas más de un 20 % por debajo de un día normal.

La parálisis en el transporte público a causa de las medidas contra la propagación del coronavirus es ya casi total. No llegaron ni a veinte los pasajeros que embarcaron al mediodía de ayer en Peinador en el último vuelo que unirá la ciudad con el archipiélago canario antes de que a las cero horas se hiciese efectivo el aislamiento aéreo de Baleares y Canarias decretado por el Gobierno. Solo una media de diez ocupantes toman cada uno de los autobuses que aún salen de la estación de la avenida de Madrid. Y por ferrocarril, el tren que partió de Vigo a las 6.50 horas hacia A Coruña lo hizo con absolutamente todos sus asientos vacíos.

Las directrices del Ministerio de Transportes de rebajar la actividad de los medios públicos a la mitad se cumple en Vigo con creces. De los veinticuatro vuelos programados para aterrizar y despegar ayer en Peinador solo operaron cuatro en cada sentido. Y hoy la cuenta bajará a tres de llegada y otros tantos de partida. «Parece un domingo por la noche. No hay pasajeros, ni gente esperando, ni nada abierto en la terminal», resume uno de los agentes de la Guardia Civil destinados en el aeropuerto de Vigo para describir el escenario que han dejado las restricciones a la movilidad.

Los integrantes de los equipos de supervisión de equipajes, tarjetas de embarque y seguridad son muchos más que los viajeros que a cuenta gotas pasan sus maletas por el escáner y el arco de seguridad. «Cada vez llegan menos», constata el personal que cifra entre 20 y 30 el número de pasajeros por avión. Los trabajadores aprovechan para pedir más mascarillas, aunque no descartan que el aeropuerto de Vigo y la mayoría acaben cerrando temporalmente.

No hay ni familiares o amigos esperando a los que llegan. «Preferimos que no viniera nadie. No sabemos si podemos llegar a contagiarlos», explican Pili y Javier, una pareja que vuelve a Vigo tras irse a Canarias de vacaciones sin sospechar que se establecería el estado de alarma. «La Policía tuvo que precintar hamacas y piscinas en los hoteles allí, porque los extranjeros no están nada concienciados», lamentan. Otro pasajero recién aterrizado advierte que aunque los altavoces no dejan de emitir recomendaciones de extremar precauciones «nos metieron a unas treinta personas en el aeropuerto canario en un pequeño autobús, todos apretados».

Cafeterías y quiosco están cerrados en Peinador. Los mostradores de alquiler de coches, sin apenas movimiento, «solo esperando que vuelvan los clientes que tenían fijada la devolución de sus vehículos». Y los trabajadores de tierra de las aerolíneas se dedican al cien por cien a atender cambios de fechas de vuelos.

En la estación de trenes de Guixar ya ni se puede avanzar un metro más allá de la puerta que acaban de desinfectar los soldados del quinto batallón de la Unidad Militar de Emergencias. «No hay trenes ahora. Solo salió uno al mediodía y otro por la tarde», señala a distancia el jefe de estación. El de primera hora de la mañana partió en la línea hacia A Coruña sin pasajero alguno, y a lo largo de su itinerario hasta el destino final solo se subieron cuatro.

Los billetes que se habían comprado de manera adelantada se han devuelto todos con su importe íntegro, señalan en Renfe, y ahora se ha reprogramado toda la actividad dejando menos de la mitad de las frecuencias y en cada una de ellas el 30 % de asientos disponibles.

Menos aún se llenan los autobuses que salen de la estación de la avenida de Madrid. «Yo no he visto cosa igual, y mucho menos con los soldados dando vueltas por aquí dentro y por los muelles. ¡Impresiona!, ni con Franco lo había visto», señala el encargado de información. Por la tarde ya no había autobuses a A Coruña, destino unido con solo dos por la mañana, tres a Santiago y cuatro a Pontevedra. Nada más. Y el fin de semana la estación estará cerrada.

El puerto, a tope

La actividad es en cambio frenética en la terminal de contenedores del puerto. Las colas que hacen los camiones para cargar o descargar llegaban por la tarde a las dos horas en Guixar. Nueve mercantes eran cargados a toda prisa también en el Areal y Bouzas y otros seis tienen ya reserva para el viernes después del festivo.

Las empresas, señalan los transportistas, han acortado los plazos para mover las mercancías ante el temor que de alguna actividad se pueda paralizar por el avance del coronavirus o por medidas gubernamentales para combatirlo. De momento se extrema la desinfección en las consignatarias para evitar bajas.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Un Vigo más confinado: aviones con 20 pasajeros, buses con menos de 10 y trenes vacíos