Así se reconvierte un centro de salud

Los pediatras de Teis cuentan cómo ha reordenado la atención a sus pacientes


Vigo

Los centros de salud han empezado a hacer un tipo de asistencia sanitaria que se parece poco a la que practicaban hace solo una semana. En Vigo se están autoorganizando y, bajo la recomendación global de separar a los pacientes respiratorios de los que no lo son, han establecido flujos para tratar a los pacientes que acuden a urgencias. Cada uno, a su manera, dentro de sus posibilidades.

Un ejemplo es lo que han hecho en la pediatría de Teis, en un circuito diseñado por Rosalía Piñeiro. «Lo más importante de todo es que con la consulta telefónica se puede resolver mucho, y los padres pueden tener la tranquilidad de que cualquier pediatra de Galicia los puede atender bien», dice la pediatra. Pero hay niños que acaban yendo al ambulatorio porque tienen alguna urgencia. Para eso sirve el circuito que han establecido.

En Teis existe un filtro en la puerta que están ejerciendo los residentes para las personas que sí van al centro de salud. Hay dos flujos de trabajo. Por un lado van todos los que no son respiratorios. A esos los llaman grupo A. Pueden ser urgencias como una caída, por ejemplo. Tienen un camino marcado por el centro de salud que los lleva hasta la puerta de su médico.

Por otro lado van los respiratorios. Los llaman grupo R. También tienen su propio camino. A estos solo se les permite ir con una persona acompañante. Deben lavarse las manos nada más entrar en el centro y llevar siempre la mascarilla, salvo los bebés más pequeños, a los que, como la mascarilla no se le puede poner, hay que dejar dentro del carrito. El camino conduce a una sala de espera aislada de los demás, y con espacio entre los asientos.

La idea es que esos dos caminos no se toquen en ningún momento. Hay un poco de medicina de campaña en todo esto. Se usan carteles hechos a mano, y una barrera improvisada con cinta de embalar. ¡Qué más da la estética en una situación así! La funcionalidad prevalece.

Existe un tercer camino, que está reservado para aquellos usuarios de los que, ya en la puerta, se sospecha que pueden ser caso de COVID-19. Estos se juntan todos en el gimnasio de maternidad, que ha quedado reservado como zona coronavirus. Allí, los médicos de familia o los pediatras se visten con el equipo de protección -mascarilla, guantes, gafas, bata impermeable- y atienden a los posibles casos.

«De momento lo tenemos así», aclara la pediatra, «pero igual mañana cambia. Vamos adaptándonos».

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