Mi perro tiene derecho a baja laboral

Especialistas en terapias con animales piden una legislación para ellos, que regule casos como el de Logan, atacado por dos perros cuando preparaban una sesión


vigo / la voz

Logan tiene 3 años y ya trabaja. Lo hace desde hace dos y no hay ley que se lo impida. Pero si se pone malo, tampoco tiene protección laboral. Logan es un perro de terapia que fue entrenado para el gabinete psicopedagógicoTerapia Con.tacto, el primero que abrió en Vigo hace ahora una década con terapias asistidas.

Todo iba bien hasta que hace dos semanas, el animal estaba con su entrenadora, Iris Vidal, en un parque de la parroquia de Sárdoma. Ensayaban una sesión que iban a hacer tres días después en un colegio. «Trabajábamos recreando un cuento para niños, y de repente aparecieron dos perros de un gimnasio que hay enfrente como guardianes y se tiraron a por el mío», especifica.

El animal sufrió diversas mordeduras por todo el cuerpo, en la zona de la escapula y el omóplato, no excesivamente graves, por suerte, pero que requirieron atención veterinaria. «Hasta ayer no recibió el alta y físicamente está bastante recuperado. Lo que me preocupa ahora es la huella psicológica, porque fue un proceso muy largo hacer que volviera a coger confianza», indica. La especialista cuenta que el animal sufrió malos tratos y fue recuperado por ellas de una protectora.

Vidal piensa que pudo ser mucho peor, ya que los perros que le atacaron se lanzaron a por él sin mediar ningún tipo de roce. Afortunadamente, ella estaba acompañada por dos de sus compañeras de la clínica. Entre las tres lograron zafarse de ellos y sacárselo de encima a su perro, no sin dificultades, hasta que se dieron cuenta en el gimnasio de que se les habían escapado y vinieron a por ellos. «Si me pillan sola igual lo matan porque era imposible separarlos», explica. De hecho, una de ellas también resultó herida en una rodilla y está de baja desde entonces.

Iris Vidal explica que el dueño de los animales se ofreció a pagar los gastos veterinarios, pero las especialistas en estas terapias opinan que no es suficiente, ya no hablando de este caso concreto, sino yendo más allá.

La viguesa, que es psicóloga y técnica en terapia asistida con animales, argumenta que su perro es un animal de terapia, un trabajador que no puede ejercer sus funciones porque está malherido, lo que genera pérdidas en su empresa.

«El problema de fondo es que en España no están regulados de una forma oficial. Él tiene todos sus papeles y el certificado de un adiestrador conforme pasó todo el proceso de preparación, el seguro de responsabilidad civil para trabajar en centros, las pruebas veterinarias de zoonosis y todo lo exigible. Pero del otro lado hay un vacío con la carencia de un marco legal igual para todos, de forma que lo mismo haces un curso de seis meses y a nivel privado te lo certifican como perro de terapia y eso no es una garantía seria. Tendría que haber las mismas exigencias para todos», razona.

Para Iris Vidal, su perro de terapia es su herramienta de trabajo. «Si se me estropea, me tendría que buscar otra porque el animal carece de derechos. Sin embargo es un ser vivo, no un coche. Si a mi se me estropea, lo reemplazo por otro, pero el animal es irreemplazable porque está entrenado en un proceso muy largo para crear vínculos con las personas con las que trata. Por ejemplo, trabajamos con grupos de personas con primeros brotes de psicosis y no son reemplazables por otro perro aunque tenemos más adiestrados, porque la relación se basa en la confianza que van adquiriendo, exponiéndose a situaciones en público que les cuestan muchísimo y que no harían de no ir acompañados por él», explica.

En Europa

La psicóloga añade que en varios países de Europa, como en Alemania, el gremio de perros de terapia tiene una reglamentación más seria y les protege una legislación similar a la que tienen aquí los perros guía para ciegos.

Incluso los que no son usados con fines terapéuticos se rigen por normativas más exhaustivas y tiene que pasar exámenes de educación canina y sociabilidad. «Te cobran impuestos por tenerlos pero te ofrecen esa formación gratis», valora. Lo que buscan, en definitiva, es que se les proteja «para que no se pueda tampoco tenerlos metidos en una finca son sociabilizar, como os que atacaron al mío, que son de la raza akita americano y no están catalogados como PPP, como el akita inut, que es más pequeño», advierte.

Beneficios a corto y largo plazo

Logan trabaja con colectivos muy diferentes «excepto como perro manta», puntualiza su «jefa». Con mayores, con personas con diversas discapacidades, con niños en colegios, con pacientes psiquiátricos y en sesiones de acompañamiento emocional en sesiones individuales de psicoterapia, enumera. En algunos casos, los beneficios se notan enseguida y en otros los resultados se ven a largo plazo. Pone como ejemplo a un usuario de DOA que hasta el año pasado no era capaz ni de subirse a un autobús y se fue con Logan a un desfile canino, llevándolo y exponiéndose por él. En Terapia Con.Tacto tienen cinco perros pero ahora dos están en Madrid, donde han abierto una sede, otro está aún en fase de preparación y el suyo está de «baja». Así que en este momento, en Vigo solo está en activo uno. También trabajan con caballos en picaderos.

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