Los litigios de la crisis repuntan con un récord de reclamaciones de deuda

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

PITA

Elevadas cifras de despidos, atrasos salariales y concursos de particulares en la provincia

10 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Las reclamaciones por impago se están disparando en los juzgados de la provincia y eso es un indicio de que la gente tienen problemas para pagar o devolver sus créditos. Quizás sea la antesala de una desaceleración económica. Baste como ejemplo que en plena euforia del bum del ladrillo, en el 2007, los juzgados de Vigo empezaron a tramitar más reclamaciones contra morosos y ejecuciones hipotecarias. Un año después, en septiembre del 2008, se hundió Lehman Brothers y las empresas debieron afrontar una Gran Recesión que duró un lustro. Miles de trabajadores y empresas de la provincia de Pontevedra padecieron despidos, quiebras o desalojos de hipotecados e inquilinos. La ciudad de Vigo y su área, que concentra dos tercios de la actividad industrial de la provincia, fue la gran afectada.

Tras unos años de tregua y crecimiento económico, vuelve la sombra de una nueva desaceleración económica. Un indicio es que los jueces de primera instancia de Vigo, que tramitan los pleitos de deudas y abusos bancarios, han pedido dos salas más de refuerzo. Alegan que tienen mayor carga de lo habitual, en torno a un 30 % más.

La prueba es que, según los datos aportados ayer por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), los litigios relacionados con la crisis han repuntado en la provincia en el 2019. Por ejemplo, los monitorios (reclamaciones exprés de deudas) rozan el techo de los peores años de la crisis con 14.878 demandas (frente a los 15.915 del 2010) en toda la provincia. Hay una explicación: muchos de estos monitorios son emprendidos por fondos buitre que compran lotes de deuda a la banca a precios de ganga y luego le envían al juzgado sacas repletas de pleitos. A ello se suman las reclamaciones por las tarjetas revolving, microcréditos con altos intereses. Este nuevo papel eleva el número de pleitos y muchos ciudadanos han aprendido a defenderse de los fondos buitre, que primero tienen que demostrar que ahora son los nuevos acreedores y luego enseñar los documentos y facturas de lo que reclaman. A su vez, los jueces se encargan de limpiar de oficio los abusos en los intereses.