«Ir por la carretera en patinete da miedo»

Los usuarios de vehículos de movilidad personal en Vigo ven «peligroso» circular por la calzada, como obliga la ley bajo pena de multa, y buscan trucos y atajos. Piden más carriles especiales


vigo / la voz

Vigo ha iniciado una lenta transición de sus infraestructuras basadas en los combustibles fósiles a otras propias de una economía verde y sostenible. Que la ciudad reduzca su huella de carbono llevará su tiempo, pero ya se han hecho avances como tender un carril bici que atraviesa la ciudad desde Coia a O Calvario. Para el ciudadano, lo más visible de la nueva era basada en las energías renovables es el patinete eléctrico. La adaptación del Vehículo de Movilidad Personal (VMP) al entorno urbano es difícil y genera temores entre los usuarios.

Los conductores de patinete eléctrico de Vigo han tenido que adaptarse en estas últimas semanas a la nueva normativa de la Dirección General de Tráfico (DGT) que les obliga a circular por la carretera en vez de por la acera. Ahora empieza a ser habitual ver gente en patinete por el medio de la calzada de Policarpo Sanz o entre los coches, en Camelias, esperando a que abra el semáforo. Pero muchos usuarios confiesan que tienen «miedo» a circular por la calzada porque se sienten vulnerables por el riesgo de ser arrollados.

Así que los usuarios de VMP han ideado trucos para alternar el paso de calzada a acera sin peligro de ser multados. Muchos aprovechan el carril bici para eludir el tráfico y colarse en pequeños tramos por la acera.

A media mañana, el universitario Antón Rajoy, vigués de 20 años, sale del carril bici de Coia y cruza la plaza de América hacia la calle Coruña. Explica que usa el patinete para ir al campus de Torrecedeira. «Está a 35 minutos de mi casa, así que cojo el carril bici de Coia pero este se acaba en la plaza de América. Por ley tengo que ir por carretera pero me da miedo, es peor que la bici, a los coches les das igual», explica.

La solución que ha ideado Antón es cruzar el paso de cebra y esperar a que el semáforo de la calle Coruña se ponga en rojo para los coches. «Toda la calzada se queda vacía, es como si sales en coche de un garaje y no pasa ningún vehículo, vas tú solo por la calle», dice.

Al llegar a la plaza de la Industria, sigue despacio por la acera. «Sé que no debería. No me paró la policía pero, desde que pusieron la ley, la gente te mira mal, mucho peor, a unos amigos les dijeron algo por la calle», afirma.

Bajando por Gran Vía, circula por la acera una joven africana esperara a que cambie el semáforo, ante el instituto Santa Irene. Entre risas responde: «Yo circulo un poco por los dos sitios, mitad por acera y mitad por carretera».

En la rotonda de plaza América, otra usuaria, cruza los semáforos a pie y sigue por la acera de la avenida de Florida, siempre con el patinete en la mano. Mara Pereira, de 25 años, explica que «me parece un poco peligroso ir por carretera». Cree que está justificado rodar por la acera «si tú vas a una velocidad adecuada que no sea 60 por hora. Me parece un poco ilógico ir por carretera cuando te expones a más peligros como que te atropelle un autobús. Los coches van como locos y no vas a la misma velocidad que una moto». Mara considera que es bueno protegerse con el casco.

«Es verdad que hay alguna gente que va como loca con el patinete por la acera y entiendo que hayan puesto esa normativa pero no me parece muy lógico. Si tú vas a un paso de ciudadano normal puedes ir por la acera», dice.

La otra solución que Pereira propone es «habilitar un carril donde puedan ir los patinetes ya que es un medio de transporte eléctrico que fomenta no contaminar. Deberían adaptar las calles a los patinetes».

Cuando Mara va por carretera se siente vulnerable: «Pasas miedo con los autobuses, porque tienes que ir muy pegado a la acera y las carreteras de Vigo están fatal y las aceras también por lo que no sabes por dónde ir».

Otra usuaria, Julia Otero, viguesa de 53 años, transita por el carril bici de Coia pero nunca va por la carretera «porque me da miedo». Su truco es intercalar tramos peatonales andando y seguir por el carril especial. «Solo hago de Travesas a Coia por el carril, y a veces voy por Camelias. Lo uso continuamente, es muy cómodo y si voy a Bouzas en 10 minutos voy y vengo». Si la ley se endurece, «iría por carretera porque el patinete no lo dejo». Su hijo le contó que si la paraba la policía, le iban a levantar el patinete y, al ponerlo en el aire, aceleraban para medir la velocidad para ver si superaba 25 km / h. «Te multan por eso pero no es normal porque no tienen en cuenta tu peso cuando te subes», dice.

La brasileña Celia Regina, de 47 años, circula por la calzada bajando por el cruce del museo Marco y Ronda de Don Bosco. Va protegida con casco y un chaleco reflectante. «Siempre voy por carretera pero lo que más me preocupa son los frenos porque no son automáticos», afirma. Añade que hay tramos de calzada que son «peligrosos» pero se ve obligada a hacerlo porque «si no, te multan». Celia opina que transitar por la calzada «da mucho miedo» y, por eso, aprovecha para circular por el carril bus y de taxi, donde se siente más segura. Hacerlo más cerca de los coches sería jugarse la piel.

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