El racionalismo que Vigo se perdió

El hijo del arquitecto Francisco Castro reúne en un libro proyectos de su padre no realizados


vigo / la voz

Francisco Castro Represas es el arquitecto del racionalismo en Vigo, un estilo denostado tras la guerra civil por sus connotaciones de igualdad social, que continúa siendo objeto de maltrato en la actualidad. Francisco José Castro Nieto, hijo del arquitecto, con el que comparte profesión, ha recogido en un libro una muestra de los trabajos de su padre en la década de los años treinta, cuando se muestra plenamente racionalista en su obra.

El libro agrupa tres conjuntos de obras que fueron demolidas, irrealizadas o gravemente modificadas. Temáticamente, la recopilación realizada por Castro Nieto recorre diversos campos. Los edificios sociales tienen la sede del Náutico como principal referencia. Aparece en este grupo un balneario en el borde marítimo de las Avenidas y una biblioteca marinera en Bouzas.

Castro Represas diseñó varios cines en Vigo y su área metropolitana, pero también vio como algunos de sus proyectos se quedaron en el papel. Son los casos de la sala Universal, un fantástico proyecto de 1933, o el Teatro Buenos Aires, de 1938.

Sin abandonar esa arquitectura que no experimentó la tridimensionalidad, el trabajo intelectual del arquitecto vigués recoge un santuario elaborado en 1935 o un centro sociocultural pensado para la calle Marqués de Valladares, que sigue las pautas realizadas por los arquitectos Luis Gutiérrez Soto y Luis Martínez Feduchi en Madrid.

Ya en plena guerra, Francisco Castro Represas realizó el diseño de un centro educativo en O Castro que insiste en la arquitectura con fachada a dos calles.

Las propuestas del arquitecto vigués en la década de los años treinta del siglo pasado se adentran también en el urbanismo. Francisco Castro idea el futuro de la ciudad ordenado con coherencia. «Su utópica propuesta se estructura en una serie de piezas urbanas del orden de las quince hectáreas, vertebradas en torno a la incipiente trama de comunicaciones del nuevo tranvía de Vigo, en el vacío urbano existente entre los núcleos de Bouzas y el área portuaria de Vigo», explica en el libro.

El libro concluye con un anexo en el que se muestran la edificación ejecutada. Este grupo comienza con el Casa Ribas (1933), el edificio que sigue deteriorándose en la esquina de las calles del Marqués de Valladares y Colón.

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