«El narcosubmarino merecía una canción»

Importaron y adaptaron a Galicia el género del narcocorrido. Todo un hito. «No hacemos juicios morales ni de valor», aseguran Los Duques de Monterrey


Tiene la tradición musical mexicana notable arraigo en Galicia. Pero había un género al que nadie se había acercado: el narcocorrido. Y no será por falta de paralelismos. Linda Lamarr (voz) e Indy Tumbita (guitarra) los hacen propios y los aderezan con un punto de amargo enxebrismo y picante sarcasmo. Chili con grelos se titula su segundo disco. Adoran a Los Tigres del Norte pero también a Chavela Vargas o José Alfredo Jiménez. Sus canciones están pobladas de personajes como Rosi, la reina de la coca, que nació en Vigo y acabó al frente de un cartel allende los mares; o Don Pedro, el capo arousano muerto a manos de su hijo por negarse a dar el salto del negocio del tabaco al de la fariña; o aquel infante de Marina que a modo de singular equipaje camufló unos cuantos fardos de coca en cierto buque escuela de renombre. También, por supuesto, el reciente episodio del narcosubmarino ha merecido un corrido.

­-Dicen que son muchos los lazos que unen Galicia «con la nación de Moctezuma». ¿A cuáles se refieren?

-La conexión con el narcotráfico es evidente, aunque a escalas muy diferentes. Ni Arousa es Sinaloa ni Vigo, México D.F. La fascinación por la cultura de la muerte también es compartida por ambos.

-¿Por qué cree que nadie había tenido el valor o la osadía de ponerle banda sonora a las andanzas de los narcos gallegos?

-En torno al mundo de la droga hay muchos prejuicios. Es muy mala, sí, pero también hay mucha gente importante que se enriquece con ella. Lo que hace la mayor parte de la sociedad es obviarlo. Nosotros le miramos y le cantamos de frente.

­-En tiempos como estos, en los que el personal tiene la piel tan fina, meterse en un territorio como el del narco, ¿no les ha acarreado ningún problema?

-No, porque nosotros no hacemos juicios morales ni de valor. Simplemente contamos historias que en su mayoría parten de casos reales. Después que cada cual valore.

-A raíz de «Fariña» todo cambió. Pero Los Duques de Monterrey ya hacían narcocorridos en el 2014.

-Sí, después de Fariña parece que los narcos gallegos se convirtieron en héroes. Nosotros nunca hemos hecho apología ni de cárteles ni de narcos. Nuestras canciones son sencillamente retratos de la sociedad gallega en estos últimos años.

-¿Es cierto que un trapichero de Vigo les pidió que le hicieran un narcocorrido?

-Sí, era un vendedor de pequeña escala pero con mucha prepotencia. Le dijimos que su historial no daba para un narcocorrido, si acaso para una cumbia.

-¿Y se la hicieron?

-No, no pagó [se ríe].

­-Su última canción habla del narcosubmarino aparecido en Aldán.

-Sí, llega un momento en que lo que hacemos es casi periodismo musical [se ríe]. El narcosubmarino merecía una canción. La realidad nos nutre de historias fantásticas. Y lo que hacemos es tratar esa realidad desde la distancia, con ironía y un cierto sentido amargo del humor.

-En sus canciones hay corridos, pero también rancheras y mucho tex-mex.

-Y muchas guitarras, mucho rock y actitud punk, que es de donde provenimos.

-Pero eso sí, respetando la iconografía mexicana, que tan de moda está, por cierto.

-Nos gusta esa iconografía. Me gusta ese contraste entre revolución y aristocracia austríaca de aquel México de los años 20.

-Llevan 7 años con un proyecto súper original pero no han conseguido cuajarlo del todo. ¿Esperaban más de este grupo?

-Sinceramente sí. Pensábamos que lo íbamos a petar por una vez en la vida. No sé qué pasa. Porque, por ejemplo, estuvimos en el Azkena y allí arrasamos. Pero aquí no nos han llamado nunca de ningún festival ni conseguimos acceder al circuito de salas. A lo mejor es porque no somos muy tendentes al «quedabién».

VIGO LA IGUANA, VIERNES, 00.00, 7 EUROS

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