Ana Ojea: «Si era activista en toda mi vida, tenía que serlo en clase»

LUCÍA RODRÍGUEZ PEÑA LUGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Oscar Vázquez

Esta docente lucense es cofundadora de la primera red educativa en Galicia de apoyo a la diversidad sexual

23 feb 2020 . Actualizado a las 12:58 h.

Después de 16 años de activismo decidió visibilizar su batalla en el trabajo, lo que implicaba decir a sus alumnos que era lesbiana. Lo cambió todo. Un día, uno se le acercó para contarle que era bisexual y no sabía cómo decirlo en casa, otra chica comentó de manera desenfadada en clase que salía con otra chica. Se dio cuenta de que activismo y docencia debían ir de la mano. Así fue como la lucense Ana Ojea comenzó a ejercer desde hace tres años como la primera tutora en Galicia para estudiantes lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales (con caracteres sexuales de ambos sexos), queer (no heterosexuales que rechazan las etiquetas anteriores) y asexuales (sin interés por el sexo). Ahora, junto a un grupo de colegas, ha puesto en marcha la Rede Educativa de Apoio LGTBIQ+.

-¿Cómo nació la idea de ejercer de tutora para el colectivo?

-Soy lesbiana y era visible en todos los ámbitos de mi vida, menos en el trabajo. Tardé 16 años en contárselo a mis alumnos. En 2015 decidí que si era activista en el resto de mi vida, tenía que serlo en clase. Decidí visibilizarme con el alumnado. Eso provocó que empezaran a hablar de ello, hacer comentarios con naturalidad, una de repente nos contó que estaba con una chica... Un par de meses después me propusieron hacer un grupo de apoyo al alumnado LGBTIQ+. Así fue como empecé a incorporar el activismo en la docencia y a conectar con profesores que hicieran lo mismo.

-¿En qué consiste la figura del tutor LGBTIQ+ como el que defiende esta red para los centros?

-Si en una clase hay un alumno transexual, la primera persona a quien se lo puede comunicar es a mí. Yo desarrollo una tutoría afectiva, diferente a la académica. Le escucho, le pregunto si su familia lo sabe, si lo acepta, le ofrezco mediar en la comunicación con ellos. Además, la figura del tutor LGBTIQ+ es la que garantiza que en el centro no sufran discriminación. Si los insultan, yo soy la persona a la que pueden recurrir. Me lo cuentan y yo actúo. Es algo muy novedoso porque hasta ahora cuando ocurría algo así la mayoría de los centros miraba para otro lado. Ante todo, lo que pretendemos con este proyecto es que el centro sea un lugar seguro. Eso da una sensación de seguridad gigante al alumnado, que vive su identidad con naturalidad. El hecho de que exista una figura de este tipo es disuasorio.