Ana Ojea: «Si era activista en toda mi vida, tenía que serlo en clase»

Esta docente lucense es cofundadora de la primera red educativa en Galicia de apoyo a la diversidad sexual


LUGO / LA VOZ

Después de 16 años de activismo decidió visibilizar su batalla en el trabajo, lo que implicaba decir a sus alumnos que era lesbiana. Lo cambió todo. Un día, uno se le acercó para contarle que era bisexual y no sabía cómo decirlo en casa, otra chica comentó de manera desenfadada en clase que salía con otra chica. Se dio cuenta de que activismo y docencia debían ir de la mano. Así fue como la lucense Ana Ojea comenzó a ejercer desde hace tres años como la primera tutora en Galicia para estudiantes lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales (con caracteres sexuales de ambos sexos), queer (no heterosexuales que rechazan las etiquetas anteriores) y asexuales (sin interés por el sexo). Ahora, junto a un grupo de colegas, ha puesto en marcha la Rede Educativa de Apoio LGTBIQ+.

-¿Cómo nació la idea de ejercer de tutora para el colectivo?

-Soy lesbiana y era visible en todos los ámbitos de mi vida, menos en el trabajo. Tardé 16 años en contárselo a mis alumnos. En 2015 decidí que si era activista en el resto de mi vida, tenía que serlo en clase. Decidí visibilizarme con el alumnado. Eso provocó que empezaran a hablar de ello, hacer comentarios con naturalidad, una de repente nos contó que estaba con una chica... Un par de meses después me propusieron hacer un grupo de apoyo al alumnado LGBTIQ+. Así fue como empecé a incorporar el activismo en la docencia y a conectar con profesores que hicieran lo mismo.

-¿En qué consiste la figura del tutor LGBTIQ+ como el que defiende esta red para los centros?

-Si en una clase hay un alumno transexual, la primera persona a quien se lo puede comunicar es a mí. Yo desarrollo una tutoría afectiva, diferente a la académica. Le escucho, le pregunto si su familia lo sabe, si lo acepta, le ofrezco mediar en la comunicación con ellos. Además, la figura del tutor LGBTIQ+ es la que garantiza que en el centro no sufran discriminación. Si los insultan, yo soy la persona a la que pueden recurrir. Me lo cuentan y yo actúo. Es algo muy novedoso porque hasta ahora cuando ocurría algo así la mayoría de los centros miraba para otro lado. Ante todo, lo que pretendemos con este proyecto es que el centro sea un lugar seguro. Eso da una sensación de seguridad gigante al alumnado, que vive su identidad con naturalidad. El hecho de que exista una figura de este tipo es disuasorio.

-¿Qué ocurre si se mantiene el modelo actual, sin referentes?

-Insultos, ostracismo, aislamiento. Si se enteran de su condición sexual o de su identidad de género, muchos son apartados sin que nadie intervenga. Están desamparados y desamparadas. Eso puede sumarse además al rechazo que sufren de sus familias. Eso supone que no hay ningún espacio de seguridad en su vida.

«Hasta ahora, ante una discriminación, la mayoría de los centros miraban para otro lado»

«El colectivo sufre insultos, ostracismo, aislamiento. Están desamparados si nadie interviene»

Lugo y Ourense, las provincias con menos docentes registrados

Desde que la Rede Educativa de Apoio LGBTIQ+ comenzara a andar en septiembre del año pasado, su crecimiento ha sido vertiginoso. En solo un mes, 60 profesores de toda Galicia se interesaron por la iniciativa, mientras que a día de hoy son 215 los registrados. Lugo y Ourense son las provincias en las que menos docentes se han sumado al proyecto, con 19 y 9 respectivamente.

La Rede está abierta a docentes del sistema educativo gallego y también a educadores sociales. De los 215 apuntados, 199 pertenecen al primer perfil profesional y 16, al segundo.

Sensibilización

Todo comenzó en una pequeña reunión en Pontevedra. Un grupo de profesores, entre los que se encontraba Ana Ojea, decidieron poner en marcha una red de docentes sensibilizados con la diversidad afectivosexual, familiar y de identidad de género.

«Lanzamos un comunicado en redes y por correo electrónico, pero la pista de despegue fue la página de Facebook», recuerda. La página, creada bajo el nombre de Rede Educativa de Apoio LGBTIQ+ cuenta a día de hoy con más de 1.800 seguidores.

Pero antes de todo esto, Ojea relata cómo comenzaron a formarse en los centros educativos asambleas de apoyo a los alumnos que demandaban formación específica en diversidad de género y sexual.

En su caso particular, además de ejercer desde hace tres años como tutora LGBTIQ+, coordina una asamblea de apoyo a los estudiantes en el Instituto Politécnico de Vigo, donde trabaja como docente. «Es un grupo de alumnado que hace una tutoría entre iguales. A principio de curso invitamos a participar a todo el que quiera. No tienen por qué ser del colectivo, porque es un grupo de apoyo para todos, abierto a todos. Tampoco se le va a preguntar a nadie su orientación sexual ni mucho menos. Visibilizarla no es algo obligatorio, por supuesto».

El único requisito para participar en asambleas como la que Ojea coordina es, según apunta, «defender los Derechos Humanos». En ese foro se plantean debates, pero sobre todo, colaboración. «Se ayudan mucho entre ellos, se escuchan, comparten sus problemas», explica.

En el caso de que haya un asunto en concreto que necesiten tratar con ella, la tutora les atiende de manera personalizada. Ese es el modelo a partir del que nacen una serie de asambleas en varios centros educativos y que ahora podría replicarse en toda Galicia si la Rede puesta en marcha en septiembre consigue cumplir sus objetivos.

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