El juez obliga a derribar una obra paralizada hace 28 años en Bembrive

El esqueleto de la nave industrial fue levantado sin autorización del Concello


vigo / la voz

El magistrado del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Vigo ha confirmado la orden de demolición de una obra ilegal que lleva 28 años en pie en Bembrive. Los promotores confiaban en que se podría legalizar con el desarrollo del planeamiento en la zona. La Gerencia de Urbanismo investigó la construcción y concluyó que era incompatible con el ordenamiento urbanístico, por lo que, en diciembre de 2018, decretó el derribo, que acaba de ser ratificado mediante una sentencia judicial.

La obra en cuestión es la estructura de lo que pudo ser una nave industrial. Cuenta con dos plantas de 900 metros cuadrados cada una y es visible desde la autovía A-55. Se encuentra en el número 51 de la calle Parrocha, junto al acceso al parque comercial de Meixueiro en dirección a O Porriño y cerca del colegio de Las Acacias. Fue un intento de pelotazo urbanístico que no llegó a fraguarse porque el Ayuntamiento paralizó las obras en 1991.

Los trabajos nunca llegaron a concluirse y la plataforma con postes de hormigón quedó abandonada durante décadas constituyendo un ejemplo de feísmo urbanístico en una zona de protección de masas forestales y de vías de comunicación.

La única autorización que tenían los promotores era para la construcción de una vivienda de 114 metros cuadrados y en otra parcela diferente. Pese a todo, llevaron a cabo las obras con la idea de poderlas legalizar en el futuro, pero el Concello les cortó esa vía. Los responsables de la obra se embarcaron en un juicio contra el Ayuntamiento en defensa de su proyecto y lo han perdido. Pensaban que una vez urbanizada la zona sería factible la legalización de esa obra y la continuación de las obras hasta ponerla en servicio.

Pero el magistrado no ha visto ningún argumento para anular la orden de derribo decretada por el Ayuntamiento. Basta con que el edificio se encuentre inacabado y no tenga licencia para que los responsables deben devolver la parcela a su estado primitivo.

El arquitecto municipal intervino en la vista oral para decir que la licencia se expidió en 1986 y que en nada ampara lo ejecutado, porque se autorizaba una construcción de cien metros y se han ejecutado 900 metros cuadrados y en una parcela distinta a la autorizada.

Sin licencia

Los recurrentes reconocieron abiertamente ante el juez que la obra carece de licencia. En septiembre de 1991 solicitaron permiso de obras para la construcción de una edificación de uso industrial en una parcela de 3.506 metros cuadrados sobre la base de un proyecto técnico que preveía un semisótano de 525 metros cuadrados y una planta de igual extensión. El Concello desestimó la propuesta porque los usos eran contrarios al planeamiento urbanístico. Los promotores, en lugar de abandonar el proyecto al no ser viable en esa parcela, obviaron la falta de autorización municipal y además construyeron el doble de lo que habían previsto en la solicitud de la licencia.

Según el juez, la obra ahora no puede tener licencia porque «su excusa de falta de desarrollo del planeamiento urbanístico previsto para la zona durante los años pasados sigue existiendo al tiempo de la resolución impugnada».

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