La inclusión se abre paso en la educación

J. R. VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

XOAN CARLOS GIL

InspiraTICs reunió en Vigo a decenas de maestros dispuestos a aprender nuevas técnicas para sus alumnos

21 feb 2020 . Actualizado a las 15:25 h.

Ben Carson nació en Detroit (EE.UU.) en los años 60. La dirección de su colegio vaticinó a la madre (el padre los abandonó) que su hijo no llegaría a nada en la vida por su condición de negro y pobre. Pero la tozudez materna defendía lo contrario. Ben, por las tardes, al salir del colegio, empezó a pasar largas tardes en la biblioteca pública por indicación de su madre.

Los libros y los años se amontonaron hasta su primera pasión: la mineralogía. El adolescente se destapó como un experto en el mismo centro que lo repudió. Luego se graduó para licenciarse en Medicina años después. Hoy es una eminencia y asesor científico de su país. El profesor y experto en neuroeducación, Chema Lázaro, recuperó este miércoles su historia para demostrar la importancia de la «mentalidad de crecimiento» en la educación y la inclusión educativa.

XOAN CARLOS GIL

Lo expuso durante un encuentro organizado en Vigo por la plataforma InspiraTICs —de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre y la Fundación Amancio Ortega—, evidenciando la importancia de abrazar retos para mejorar o de elogiar antes el esfuerzo que los resultados, incluso no siendo los deseados. «Es una forma de cultivar la mentalidad de crecimiento frente a la mentalidad fija, que no intenta exponerse, asumir nuevos retos y entiende que otros sean mejores supone una limitación para ellos», detalló Lázaro en la introducción del encuentro de ayer, que compartió con la experta en inclusión educativa Mábel Villaescusa.

Su presentación fue gráfica. Tanto que utilizó una recreación del videojuego Tetris para evidenciar que la inclusión en las aulas tiene que aplicarse «encajando en el sistema, no a la fuerza, y para eso fundamental que el sistema sea flexible. Tenemos que sentirnos uno más, que pertenecemos, es fundamental». Villaescusa, directora del único centro de inclusión en la comunidad de Valencia, supo agitar conciencias de muchos profesiones asistentes al encuentro: «No es lo mismo integración que inclusión, igual que no es lo mismo que te inviten a una fiesta que te saquen a bailar».

Las prácticas, una por cada ponente, se plantearon en dos amplios espacios del Auditorio Mar de Vigo. Villaescusa propuso un ejercicio sobre la regulación emocional en clase, la necesidad de valorar que en muchas ocasiones hay unas sensaciones de indefensión aprendida que hemos de evitar para que el alumno progrese adecuadamente y, sobre todo, cuidar la empatía para ponernos en la posición del alumno, por eso trabajamos con un mapa de empatía». Ese plano de trabajo se repartió ayer en todas las mesas para los profesionales y el público presente. «Ayuda a saber qué piensa el alumno, lo que ve, lo que le dicen, lo que oye... A partir de las preguntas, los mismos profesores piensan y responden en base a su experiencia».

XOAN CARLOS GIL

Mapa de empatía

Se trata de una herramienta para conocer mejor al alumno, o por si tiene alguna duda sobre una conducta determinada. «Para eso podemos usar el mapa de empatía, y una vez que tengamos conformada esa idea, junto con la persona, elaborar un plan de acción para buscar mejorar, pero siempre en conjunto». Nacho Lázaro aprovechó su ejercicio práctico para hablar de la memoria y trabajar en los tipos qué hay.

«Luego veremos estrategias para generar un mejor recuerdo en nuestros alumnos. Trabajamos con memoria a medio y largo plazo, y en esta última con todos los subtipos de memoria que existen. En los colegios de España se aplica cada vez más este método, es cuestión de tiempo que exista un cambio cultural en el sistema público».

El profesor Lázaro entiende que el método de aprendizaje tradicional, basado en la memorización automática, no favorece los aprendizajes a largo plazo significativos. «Primero tienen que comprender la información y luego mecanizar y memorizar, pero después de entenderlo, algo que nos ha costado mucho tiempo aceptar». Lázaro, en sus redes sociales, lo resume de forma elocuente con una frase: «Aprobar no es aprender».