Atrapada por la humanización

Un comercio se queda sin acceso posible por las obras de Ronda de Don Bosco


vigo / la voz

Desde la semana pasada, los clientes de Cose que te Cose andan salta que te salta para llegar hasta la tienda de arreglos de ropa. Su dueña, Sita Pérez, no da crédito al despropósito en medio de un mar de vallas y tubos de canalización. La costurera que montó allí su negocio hace un par de años, tras abandonar el vaciado barrio alto del Casco Vello buscando algo más de trasiego humano que le permitiera llegar a fin de mes con más réditos en la caja, se encuentra ahora en medio de una especie de gincana diaria.

De hecho, de seguir a rajatabla las indicaciones del Concello de Vigo, no llegaría nunca a acceder a su local. Ni ella ni sus clientes. Ella, obviamente, accede porque lo sabe y hace caso omiso a la prohibición municipal que le impide llegar a su espacio de trabajo, pero apunta que hay gente que la llama por teléfono para preguntarle por dónde pasa para entrar en su tienda del número 8 de Ronda de Don Bosco. «Y otros que no preguntan, simplemente, renuncian», lamenta.

Bajando por la acera de los pares desde la base de O Castro con Venezuela, los viandantes llegan hasta después del supermercado Familia para tener que darse la vuelta porque el aviso no llega hasta que ya han alcanzado ese punto. De regreso se dan cuenta de que tienen que cruzar al otro lado, pero en toda la manzana no hay ni un solo punto de acceso para llegar a la acera contraria, Para ello tienen que subir hasta la esquina de la calle Ecuador, pero cuando giran a la derecha otra valla prohíbe pasar.

El inmenso rodea tiene contrariados a los residentes, sobre todos los que tiene problemas de movilidad. «Cuando hay obras son molestias inevitables», justifica una vecina que lleva bastón, pero yo creo que se podría hacer mejor», apostilla. La comerciante explica que para entrar en su local hay que dar un rodeo inmenso para llegar por un lateral y después, atreverse a apartar una valla en la que se advierte de que está prohibido pasar. Por una parte se junta la humanización y por otra, una avería. «Los operarios dicen que se encontraron con problemas con los que no contaban y están tardando más de los que preveían. Lo puedo entender, pero ellos también me tienen que entender a mí», argumenta.

La comerciante solicitó a los obreros que, por lo menos, pongan en los carteles que la gente puede pasar al taller de costura «y me dijeron que lo intentarían. Para la iglesia pone desvío, pero para mi tienda pone que está terminantemente prohibido el paso hasta que se soluciones la avería, y si lees eso, no pasas, pero algunos clientes ya lo saben y pasan igual», justifica. Las obras de humanización de la calle Ronda de Don Bosco comenzaron hace casi un mes y tienen un plazo de ejecución previsto de diez en total. Entre las transformaciones previstas debido a esta ejecución está la la peatonalización total de la anexa calle María Auxiliadora y la prohibición para el tráfico rodado, en la Ronda, de circular a más de 10 kilómetros por hora.

Don Bosco se queda

En este caso, y a pesar del cambio radical en la configuración de la plaza de la que se eliminarán parte de los árboles de gran porte para sustituirlos por arbustos y jardineras, al regidor no le parece inapropiada para el conjunto, como los rederos en Gran Vía, la presencia de la estatua de Don Bosco, que se retirará durante las obras y luego, se volverá colocar en un espacio destacado del entorno.

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