«Los vigueses son diligentes, industriosos, alegres y refinados»

VIGO CIUDAD

El escritor y viajero inglés realizó en 1843 un inédito retrato de la ciudad en el que se maravilló con la belleza de la ría

17 feb 2020 . Actualizado a las 22:40 h.

E n 1843, un viajero inglés se enamoró de Vigo. Se llamaba Samuel Edward Cook, aunque firmaba usando el apellido de su madre: Sam Widdrington. Conoció mundo como marino en la Royal Navy, y más tarde recorrió España de punta a punta, para describirla en varios libros de viajes. El más notable fue España y los españoles en 1843, que publicó ya como miembro de la prestigiosa sociedad geográfica The Royal Society.Widdrington dejó notas emocionadas sobre su estancia en Vigo en aquel año, aunque curiosamente su nombre está prácticamente inédito en la historiografía local. En este reportaje, traducimos por primera vez todo el pasaje, cargado de notas pintorescas.

El paisaje de la ría de Vigo, entrando desde Redondela, deja atónito a nuestro viajero: «Hay poco en Europa tan hermoso o que mejor recompensaría a un pintor de paisajes que dedicar algún tiempo al novedoso material que se puede obtener de esta encantadora región», afirma: «Las rocas son principalmente graníticas, y hay una gran abundancia de los manantiales más hermosos que es posible imaginar».

El día anterior, en Pontevedra, ha sufrido un triste contratiempo, al ser detenido e interrogado. Las autoridades quieren saber por qué viaja por España y temen que sea un espía. Pero en la ciudad olívica, todo cambia: «Vigo y los montes que la rodean son algo insuperable; apenas hay en Europa algo tan hermoso», escribe. Además, «las gentes de este lugar y de los parajes vecinos constituyen un pueblo diligente, industrioso, alegre, de buena presencia y refinado». De hecho, cree haber cambiado de país, porque la gente es «muy diferente a los que encontramos en el interior hacia Santiago, que parece que pertenezcan a otra región».