La ceramista sin vértigo

Esta ingeniera se lanzó al vacío: cambió las estructuras de rascacielos en Nueva York por la artesanía; en su estudio de Vigo elabora piezas para cocineros Estrella Michelin


vigo / la voz

Como si se tratase de una maqueta de una calle de Manhattan, el taller de Paula Ojea (Nigrán, 1983) nos traslada a una ciudad con alturas imposibles, rascacielos que parece que se rompen y obras que pueden tener tantas interpretaciones como sus múltiples perspectivas. Todo depende de cómo se mire, algo que Ojea aplica también a su vida. Sus conocimientos de dibujo técnico la ayudaron a trabajar en estructuras complejas en Nueva York, pero también le sirven para hacer las plantillas de sus obras. Piezas de cerámica que ella misma diseña, crea, recorta, cuece y ensambla. Figuras que parecen de papel pero que tienen cimientos tan sólidos como los de un rascacielos.

Ojea tenía cinco años cuando empezó creando figuras de barro en el taller de cerámica municipal en Nigrán, con Emilia Guimeráns. Ahora, con 36, acaba de obtener el Premio Producto en el año 2019, premio nacional que entrega el Ministerio de Industria. «Hace poco que me han concedido el premio y estuvo la Navidad de por medio pero sí que lo he notado en ventas y en contactos». Un reconocimiento a una obra que es apreciada por chefs Estrella Michelin como Pepe Solla o Lucía Freitas. «Para mí es un lujo que mis piezas formen parte de sus proyectos. Es un escaparate para mi trabajo. A veces, la gente que va a comer a estos restaurante me contacta para mostrar interés por lo que hago».

Para quien ha visto el mundo desde un piso 107 no existe el miedo a las alturas. Ojea trabajó diseñando estructuras de rascacielos pero también en torres eólicas singulares en Barcelona. Fue en la Ciudad Condal donde decidió lanzarse al vacío. «Estaba contenta en el trabajo pero en esa época tuve acceso a un taller de cerámica 24 horas al día, 7 días a la semana, por primera vez. Era un espacio que yo alquilaba, dentro de un taller más grande, compartido con otros ceramistas. Empecé a ver que pasaba más horas en el taller que en mi casa, y convivía con otros artistas que se dedicaban a eso profesionalmente. Ver que se podía, me hizo dar el cambio. Decidí volver a Vigo y me lancé a montar el taller». Un salto que la hizo recalar en un oficio que la ha convertido en autónoma y en su propia secretaria, pero que ella disfruta cada día.

¿Cerámica o papiroflexia?

El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo premió su línea Cut&Fold. Una colección de piezas muy variadas en la que predomina un corte geométrico. Son piezas formadas por caras triangulares que cambian según el punto de vista del observador. «Dependiendo desde dónde se observe parece que se inclinan a un lugar diferente. Tengo obras que tienen un salto intermedio, las llamo Imposibles porque parece que son inestables y que se van a romper por la mitad. Según desde dónde las ves, da la sensación de que le falta uno de los apoyos».

Son piezas que recuerdan a grandes edificios, a rascacielos, a obras de ingeniería. En las estructuras predomina el triángulo como elemento mínimo. Triángulos y color blanco, son dos denominadores comunes de esta colección. «El color blanco siempre me gustó pero cuando empecé a explorar estas geometrías con porcelana me interesó más. Este material sin esmaltar recuerda al papel. Las geometrías que hago son formas que podrían hacerse con papel, como origami. Al utilizar la porcelana se genera este paralelismo. Está también relacionado con Cut&Fold que es cortar y pegar en inglés». Entre sus planes está hacer estas piezas cada vez más grandes. Una vocación técnica que sigue en ella. Es artista, y lo suyo es dedicarse a la ingeniería cerámica.

Paula hace homenaje a su apellido en su proceso de creación. Para crear, ojea. Ojea Vigo y sus siluetas, y de esta observación salen figuras inspiradas en la ciudad. «Rande, con sus tirantes, compone triángulos. Las grúas de descarga de contenedores del Puerto también forman parte de mi inspiración. Los colores, el cromatismo de la ría, los aparejos de pesca…». Su línea Oceanic se empapa de la Galicia más marinera, son piezas más utilitarias, para mesa y cocina. Todas sus creaciones son aptas para uso alimentario, para que cada persona las emplee como considere. «Hay una pieza que yo concebí pensando en una jabonera, Pepe Solla vino a mi taller, la vio y la encargó para usar como platos. Hay jarrones de la línea de Cut&Fold que los chefs usan para servir salsas».

Su nuevo proyecto trata de plasmar los colores del cielo vigués en días lluviosos, blancos y grises que Paula quiere reflejar en esta colección, que ha denominado Particular. Una nueva línea que está naciendo como un proyecto de una ingeniera: una idea, un ordenador para para diseñar, un modelo en tres dimensiones, planos, plantillas y un proceso de elaboración manual marcado por los tiempos de cocción de la cerámica: «Dos días de horno más dos días de secado del esmaltado». Ingeniería cerámica, tan frágil como resistente.

Su canción

«I dare you» de The XX. «Me gusta este grupo británico desde que lo conocí en el año 2010. Ahora he vuelto a escuchar su música con más frecuencia al ver que a mi niño de año y medio le relaja bastante».

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