«En los bares llegan a medir la temperatura de los que quieren entrar»

La ourensana Marta Álvarez Hereda estudia este año en la City University de Hong Kong


ourense / la voz

«Decidí hacer un curso en el extranjero porque me parecía algo indispensable para mi formación en todos los sentidos. Quería ponerme a prueba, mejorar idiomas y conocer un entorno social y profesional nuevo». A pesar de su juventud, Marta Álvarez Hereda tiene las ideas muy claras. Tiene 22 años, estudia cuarto de Ingeniería en Electrónica Industrial y Automática, y este curso asiste a las clases en la City University de Hong Kong, gracias a uno de los convenios de movilidad que la Universidad de Vigo tiene con centros educativos de todo el mundo.

Ella sabía desde el principio que quería un destino en el continente asiático y Hong Kong le atraía especialmente: «Además de ser una ciudad llena de vida, es un punto estratégico para el desarrollo tecnológico y científico a nivel mundial, lo que para una estudiante de ingeniería como yo nunca pasó desapercibido». Así que después de un arduo proceso, desde que solicitó la plaza hasta que por fin llegó allí, cambió su Punxín natal por uno de los países más pequeños del mundo, pero con una altísima densidad de población. Precisamente, este dato es uno de los que menos le gusta de la ciudad en la que reside: «Los espacios son muy reducidos, las viviendas que conocemos en España parecen palacios en comparación con las que la mayoría de la gente se puede permitir aquí», cuenta. De hecho, le costó mucho la búsqueda de piso, aunque contaba con la ayuda de algunos compañeros que habían estado con anterioridad, «tuve que lidiar con un proceso burocrático bastante extenso». Y hasta un mes antes de llegar, no supo dónde iba a vivir ni tampoco cuál era su plan académico final.

En su casa de Punxín empezaron a seguir con más atención las noticias que llegaban sobre las protestas contra el Gobierno, «una semana antes de llegar incluso el aeropuerto estaba cerrado», pero después de tener contacto con el consulado «no dudé en confiar en la seguridad del país». Aún así, reconoce que la situación empeoró durante los meses posteriores a su llegada (a finales del verano pasado). «A pesar de todo, decidí continuar con mi aventura y mantenerme positiva».

Marta tiene unas expectativas muy altas sobre su año en Asia «estoy contenta con los resultados que he obtenido en lo que llevo aquí». Y eso que en último mes ha vuelto a sufrir las consecuencias de otra crisis bien diferente: la del coronavirus. En la excolonia británica se han detectado ya ocho casos de personas infectadas y las autoridades han cerrado sus fronteras con China ante el avance del virus. También en la calle, esta alarma está teniendo un gran impacto. «Se están tomando muchas medidas de seguridad, incluyendo en la Universidad». Cuenta que nadie sale a la calle sin mascarilla y «en los bares nocturnos llegan incluso a medir la temperatura de cada persona que quiere entrar». Aún así, esta estudiante ourensana descarta adelantar su regreso, previsto para mayo, por la alarma del virus: «confío en los controles anti contagio,en las alternativas para que no se cree el caos entre la gente y que poco a poco vuelva todo a la normalidad».

Este cuatrimestre, Marta tiene otro compañero de la Universidad de Vigo, aunque en tres de las cuatro asignaturas que está cursando es la única extranjera, «creo que en parte se debe a la inestabilidad en la ciudad».A nivel académico, una de las cosas que más le llamó la atención fue la amplia variedad de asignaturas que se ofrecen: «Solo aquí he tenido la oportunidad de cursar materias en temas tan novedosos como Inteligencia Artificial, Fotónica o Smart Cities». Además, destaca la gran variedad de clubs, organizaciones y equipos estudiantiles que hay. «El alumnado está mucho más focalizado en actividades transversales al estudio que en España». No obstante, de la Universidad de Vigo destaca que los alumnos de Ingeniería «recibimos una formación más práctica tanto en laboratorios como en clase, lo que también se nos reconoce a la hora de trabajar». Hablando de trabajo, Marta no descarta seguir fuera una vez termine sus estudios, es más, «repetiría en Asia y vivir fuera de España en general sin pensarlo». Pero antes quiere seguir estudiando, una vez concluya el grado, «y hacerlo fuera de mi país de nuevo es una opción que tengo muy presente. No descarto en absoluto trabajar fuera con una empresa española o extranjera».

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