Perspectivas para la ciudad de Vigo


En un momento en que en la economía comienza a mostrar menor crecimiento, resulta muy recomendable señalar casos que permiten albergar cierto optimismo. Este podría ser el de la ciudad de Vigo que, si bien también recoge un menor crecimiento en términos de creación de empleo y reducción del paro, presenta indicadores económicos bastante positivos para el 2020.

Sin duda, la existencia de una economía con una fuerte presencia del sector secundario, especialmente la industria, justifica este resultado. Otras grandes ciudades en Galicia, más dependientes económicamente del sector terciario, sobre todo del comercio, están sufriendo la situación contraria. Esto mismo ha pasado con aquellos países que venían apostando por un sector industrial desarrollado, que han salido de la crisis mucho mejor que aquellos otros que dependían excesivamente del sector servicios.

Los principales motores económicos de Vigo parecen que siguen apuntalando la situación no solo de la ciudad, sino de toda la comarca. Y es que no se puede obviar que Vigo es el motor económico de toda la comarca viguesa y uno de los de Galicia. La automoción, el tráfico de mercancías a través del puerto y la construcción son elementos fundamentales para economía viguesa. Estas tres actividades, que han sido durante muchos años las que han permitido que la ciudad olívica sea un referente económico, siguen siendo pilares fundamentales de toda la economía local (y regional). Y, por la cuenta que nos trae a todos, esperemos que lo sigan siendo.

Lo anterior parece reflejarse en la mayor parte de los indicadores económicos. Según el Instituto Galego de Estatística (IGE), Vigo concentraba, en el 2019, 3 de cada 4 empresa que se crearon en la provincia, que supusieron el 40% de todas las creadas en Galicia. Además, las cifras de afiliación a la Seguridad Social de la ciudad de Vigo permiten refrendar los buenos resultados. Sin embargo, no todo es positivo. Las tensiones comerciales que ya se están vislumbrado entre Estados Unidos y la Unión Europea y la todavía no cerrada crisis del Brexit, pueden pasar una factura importante a Vigo, debido a su elevada exposición al comercio exterior y su dependencia de la actividad pesquera. Tampoco se puede obviar la necesidad de mejorar el sector naval que, a pesar de tener cierta demanda, su potencial económico está sin aprovechar totalmente. Para tratar de solucionar estos tres retos es preciso encontrar nuevos mercados y no seguir dependiendo de nuestros clientes habituales, que están demostrando cierto agotamiento en la demanda de bienes, como consecuencia del empeoramiento de su situación económica.

En consecuencia, no se puede obviar la fuerte dependencia de la economía viguesa del marco exterior y que la desaceleración económica es una realidad, tal y como señala la menor reducción del desempleo. Habrá que estar expectantes y ver qué sucede en los próximos meses, por si la actual situación se sigue manteniendo o si, por el contrario, la desaceleración económica se hace más patente en Vigo. Todo lo anterior no solo afectará a la economía de la comarca de Vigo, sino que marcará la agenda económica de toda Galicia.

Por TRIBUNA ABIERTA Profesor de Economía de la Universidad de Vigo

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