21 meses de cárcel y 5 años de alejamiento por vejar y pegar ebrio a su madre enferma de alzhéimer

La anciana tenía moratones y ella y su marido vivían sometidos a «tensión psíquica» en su casa

Imagen de archivo de los juzgados de Vigo
Imagen de archivo de los juzgados de Vigo

vigo / la voz

Un acusado de pegar y vejar ebrio a su madre enferma de alzhéimer y a su padre aceptó ayer una condena de 21 meses de cárcel y 5 años de alejamiento. Sometía a sus padres a una «tensión psíquica», les exigía dinero, les insultaba, gritaba, aporreaba las puertas y muebles y los tenía dominados. Su madre tenía moratones en los brazos. La vista por conformidad se celebró en el Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo.

Todo empezó en el 2018 cuando el implicado convivía en Vigo con su madre, la cual estaba aquejada de la enfermedad degenerativa que causa la pérdida de memoria y desorientación. Su padre compartía otro habitáculo de la vivienda pero estaba separado por una puerta que cerraba el pasillo. El implicado se declaró culpable de todo.

El hijo tenía un síndrome de abstinencia de alcohol, bebía habitualmente y solía llegar ebrio y alterado a casa de su madre. Allí sometía a sus padres a una situación de «tensión psíquica» porque les exigía dinero, les profería insultos de toda clase y los asustaba al decirles que les iba a causar daño o matarlos.

Además, el ahora condenado gritaba continuamente y golpeaba las puertas, los muebles y otros objetos del domicilio. Una vez incluso empujó a sus padres y le causó moratones en el brazo a su madre.

El 29 de julio, el hijo gritó a sus padres hasta el punto de que una hermana suya que vive en el piso superior llamó a la policía. Cuando llegaron los agentes, vieron al hombre desnudo y blandiendo en lo alto un gran crucifijo a la vez que le decía a su madre: «Aquí se hace lo que yo digo porque si no os reviento a todos, estúpida, subnormal». Los policías intentaron tranquilizarlo y que se sentase en una silla para vestirse pero él se levantó y alzó el puño hacia su madre. La rápida intervención de los policías evitó que le pegase.

Hubo más incidentes el último día que el implicado pasó en el domicilio, poco antes de que la jueza dictase una orden de alejamiento. Esa noche, el acusado llegó a las cuatro de la madrugada y dio golpes y gritos. Su padre salió a recriminarle su actitud y el otro le respondió con insultos y le amenazó de muerte. El progenitor se vio obligado a cerrar con candado la puerta de separación y el acusado la aporreó con fuerza. Le dijo a su madre que si no lo mataba ella, lo haría él.

La Fiscalía le acusó de un delito de maltrato familiar del artículo 173.2 del código penal, que castiga los actos de violencia física o psíquica perpetrados de forma reiterada sobre la persona que esté o haya estado ligada a él por una relación de afectividad, hasta crear una atmósfera irrespirable para la víctima, regida por el miedo y la dominación.

La acusación pública pidió, inicialmente, dos años de cárcel, cuatro de privación de derecho a portar armas, y la prohibición de acercarse y comunicarse durante cinco años con ellos.

En la vista de ayer, se declaró culpable y obtuvo una rebaja en la petición de prisión pero no en el alejamiento.

Otros maltratos a padres

El juzgado de guardia ha visto esta semana, al menos, dos casos de detenidos por causar malos tratos a personas mayores, generalmente, sus padres, hermanos o abuelos que conviven con ellos. Los implicados convierten el hogar en un infierno para sus allegados.

El Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo tenía entre sus casos más recientes el de un hijo que lanzó amenazas graves a sus padres de 66 años. Fue el 11 de enero del 2019. Según relata la Fiscalía, la madre regresó de trabajar por la noche y vio a su hijo muy agresivo, pues golpeaba la cafetera contra el fregadero, que desplazó de su sitio. Gritaba insultos y les reprochaba: «Sois unos interesados». Se encerró en su cuarto y aporreó la puerta.

A pesar de que la madre le recriminó su actitud, el implicado siguió dando patadas a los muebles. Luego, volvió a la cocina, abrió el cajón de los cuchillos y sacó dos, los cuales dirigió hacia su padre. Gritó: «Os voy a rajar, si llamáis a la policía mato a los policías, antes de irme de casa le prendo fuego».

La madre telefoneó a su hija para que esta alertase a la policía porque tenía miedo de que el hermano la viese. Aunque la policía le obligó a entregar las llaves de la vivienda, más tarde volvió a reclamar sus cosas. Afronta año y medio de cárcel y alejamiento de tres años.

La anciana tenía moratones y ella y su marido vivían sometidos a «tensión psíquica»

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21 meses de cárcel y 5 años de alejamiento por vejar y pegar ebrio a su madre enferma de alzhéimer