Mil reproductores para sembrar la ría de ostras de Arcade

La cofradía intenta recuperar el bivalvo autóctono del que se han vendido 300.000 unidades en Navidad


vigo / la voz

La ostra de Arcade (Ostrae edulis) tiene una calidad inigualable y se está perdiendo. Apenas quedan tres ostricultores en esta parroquia de Soutomaior. Por eso la cofradía de pescadores Virgen del Carmen ha iniciado un plan de recuperación de este bivalvo, que requiere aguas muy limpias.

El biólogo de la cofradía, Eduardo Pérez Corbacho, explica que en octubre colocaron «mil ostras reproductoras». Los ejemplares fueron cedidos por el Instituto Galego de Formación en Acuicultura (Igafa). «A ver si sobreviven todo el invierno y se reproducen en primavera, cundo las condiciones son las adecuadas», detalla el técnico del pósito.

Por ahora las cestas con ostras autóctonas han aguantado bien los embates del temporal. Se encuentran en una veintena de jaulas ubicadas en aguas poco profundas, que alcanzan solo tres metros de calado. Pérez Corbacho está sorprendido de los buenos resultado que se están obteniendo hasta el momento. «Las ostras están aguantando bien los temporales», indica el biólogo.

Para vigilar el crecimiento y que todo vaya bien hay instalados sensores que miden la temperatura, la salinidad y otros factores que influyen en su desarrollo. «Tenemos veinte cestas colocadas y vamos a ver cómo se reproducen. Para que se obtengan las condiciones óptimas el agua tiene que estar a una temperatura de entre 20 y 22 grados. Esto es fácil en la zona del fondo de la ría de Vigo, con escasa altura en la columna de agua y un recalentamiento apropiado para que prolifere este tipo de marisco que también se producen en los estuarios de los grandes ríos franceses, como el Loira, aunque allí es de otra especie diferente a la de Arcade.

Una vez que se obtengan las semillas, se colocarán tubos de captación en los que se sitúan las larvas para que puedan ir creciendo. Son estos tubos los que se ponen en las bateas. Ahora donde hay más es en la ría de Arousa. En la de Vigo existe una que está enfrente de las costas de Domaio.

Pérez Corbacho no quiere cantar victoria antes de tiempo pero con lo que cayó en el último otoño, los bivalvos están respondiendo bien, de manera que hay esperanzas depositadas en la recuperación de un producto de gran calidad y autóctono. En la ensenada de San Simón viven y trabajan 250 pescadores y mariscadores. Actualmente sus principales recursos son la almeja japónica y la anguila. Así que si la recuperación de las ostras da buen resultado se podrán crear más puestos de trabajo y multiplicar los pocos que existen en el ámbito de la acuicultura de esta especie en la ría de Vigo.

El principal problema es la elevada mortalidad. La primera gran epidemia se produjo en la década de 1920. La población se recuperó más tarde pero después, dos enfermedades (Marteilia refringens y Bonamia ostreae) se propagaron a principios de los años 70 y los 80 reduciendo drásticamente la producción de Ostrae edulis en casi todas las áreas tradicionales de crianza. A pesar de las nuevas prácticas de manejo, y los programas intensivos de repoblación, la producción de edulis ha permanecido baja desde ese tiempo.

Una de las características que hacen que pueda salir adelante la reproducción es que las edulis son hermafroditas que cambian de sexo dos veces por estación. Así pueden depositar millones de huevos. Pero el problema es la supervivencia, porque muchos son devorados por peces y otras especies.

Tres ostricultores

Hace un par de años cerró una de las depuradoras de ostras de Arcade y ahora mismo solamente están trabajando tres acuicultores de esta especie. Tito Fernández es uno de ellos. Comenzó a criar ostras cuando tenía 25 años y hoy ha cumplido 60. «No hay relevo generacional», cuenta Fernández con pena. Este ostricultor relata que «estas Navidades los ostricultores de Arcade hemos vendido 300.000 unidades». Es una cifra similar a la de otros años.

Aunque hay mucha gente aficionada a comer este marisco también hay otros paladares que mantienen cierta prevención porque alguna vez les sentó mal algún ejemplar. No obstante, la hostelería de Arcade mantiene la afluencia de público deseoso de sabores puros de mar. «Sigue viniendo mucha gente a comer las otras en los restaurantes de aquí, sobre todo en Navidad y en fin de año. Es una tradición», apostilla Jennifer Lorenzo en el restaurante O Recreo, uno de los más afamados de la localidad y situado a escasos metros del puerto de Arcade. Allí la docena de ostras se vende a doce euros. Es un precio similar al del año pasado.

Las ostras de Arcade también constituyen el principal reclamo de A Pedra, en Vigo, pero los puestos de ostreras se han reducido de seis a dos. «Deberían potenciar más el mercado de A Pedra, para animar la zona, buscarle alguna salida porque se ha quedado muerto», señalan delante del mostrador de moluscos hermosos.

Las ostras de Arcade pueden crecer mucho y alcanzar los 20 centímetros de diámetro, pero la mayoría de la gente las prefiere más pequeñas, de tamaño mediano. Tito Fernández señala que normalmente las engordan «durante nueve meses o un año».

Pero la ostra autóctona tiene la dura competencia de la rizada, que procede de Asia y se ha aclimatado bien a las aguas europeas. Tiene un aspecto rugoso cóncavo, diferente a la ostra plana autóctona. Su nombre científico también es muy diferente: Crostrea giga. El ostricultor Tito Fernández lamenta que «nuestra ostra tiene esta competencia, la de la giga, que se cría hasta en el Mediterráneo y aguanta más las enfermedades, pero no es tan buena como la nuestra».

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