El familiar de un difunto pudo tirar los fármacos que intoxicaron a 11 menores

La Policía Nacional concluye en su informe al juez que el particular no hizo nada ilegal ni ve delito


vigo / la voz

El Juzgado de Instrucción número 2 de Vigo podría archivar el caso de los 140 medicamentos tirados junto a un contenedor de basura en la plaza Eugenio Fadrique y que luego once menores que hacían botellón recogieron y mezclaron con alcohol, quedando en coma uno de ellos. Las pesquisas policiales, a base de descartar sospechosos, concluyeron que los fármacos fueron tirados a la basura, presumiblemente, por un familiar que hizo limpieza en la casa de un enfermo crónico recién fallecido.

Esta es la principal hipótesis y eso lleva a concluir que el particular no cometió ningún delito. Todo apunta a que cuando el juez reúna todas las pruebas y documentación sobre la mesa, cerrará el caso por no haber infracción. Habrá que esperar a ver si la Fiscalía intenta actuar contra un posible delito de lesiones por imprudencia o, finalmente, lo descarta.

Desde la comisaría razonan de la siguiente forma el hecho de que no haya delito. Los expertos señalan que, según bajo qué legislación, tirar medicamentos no está prohibido en el código penal. Por tanto, no se le puede imputar un delito que no existe, porque el particular que arrojó los fármacos al contenedor, o los colocó a su lado, no hizo nada ilegal.

Una de las posibilidades que los investigadores barajaron fue examinar si los fármacos podrían proceder de las farmacias del barrio, que se deshicieron de su stock. Pero esa hipótesis no se sostiene, según admiten fuentes cercanas al caso. La razón es que las farmacias disponen en sus locales de contenedores especiales para tirar los medicamentos sobrantes o caducados, que también ponen al servicio del cliente. Se trata de un sistema de recogida periódica que es respetuoso con el medio ambiente y que evita riesgos como el que afectó a los once adolescentes. Otro argumento para descartar a la farmacia es que se trata de un servicio totalmente gratuito, sin coste para el cliente ni para el negocio, pues los medicamentos caducados los recogen las mismas empresas que los suministran.

Por ello, las sospechas policiales se dirigen hacia otro perfil distinto. Se trataría de un familiar de un enfermo crónico que ha fallecido recientemente. El allegado visita la casa del finado y descubre que tiene muchos medicamentos en la vivienda y decide hacer limpieza. Sin ser concluyentes, este el caso que mejor encaja en lo ocurrido en la plaza de la Industria. Alguien se deshizo por las bravas de viejos medicamentos de un allegado fallecido y los dejó al lado de la basura urbana pensando que los recogería el camión de la limpieza.

La policía deduce que puede haber más casos similares y, por ello, recomienda que los particulares tiren estos fármacos en los contenedores que tiene casi todas las farmacias de Vigo. Aunque no es obligatorio, los agentes creen que es más respetuoso con el medio ambiente.

Las piezas encajan en el puzle. El cóctel letal que hicieron los menores a las tres de la madrugada del 22 de diciembre mezclaba alcohol, opiáceos, vasodilatadores y anticoagulantes. Estos últimos son medicamentos que usan los enfermos graves del corazón para paliar los síndromes coronarios agudos y aliviar la tensión, frenar los trombos, revertir la isquemia y limitar el riesgo de infarto. Además, el hecho de usar opiáceos delata un dolor crónico.

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