Los herederos del bocata vigués lo superan

Susi y Teo pasaron de comer los míticos Lourdes en el Papos a montar su propio negocio, el Bocateo, estimulados por los dueños del local original, que les legó la carta que ellos la han mejorado con creces


vigo / la voz

Nunca se sabe qué puede ocurrir yendo a tomar un bocata a una de las míticas bocadillerías de Vigo, el Papo’s. Lo que les pasó a Teo Martínez y su mujer, Susi Conde, es que les cambió la vida. Ambos empezaron, como clientes, una estrecha relación con los dueños del minúsculo negocio de la calle Venezuela al que ya iban cuando lo gestionaba una pareja formada por un argentino y una viguesa. Terminaron siendo muy amigos y se lo demostraron con creces cuando la crisis acabó con el empleo de Teo en el sector textil. Trabajaba en la fábrica Bernardino Crespo, en pleno barrio de O Calvario, y el cierre le dejó perplejo y sin sueldo que llevar a casa.

«Con Pepe y Lourdes, que son los padrinos de nuestra hija, forjamos una amistad que se acerca a los 30 años. Todo lo que tenemos en hostelería se lo debemos a ellos, gracias a que nos dieron una oportunidad única. Nosotros no teníamos ni idea y de su mano se nos abrieron muchas puertas», reconoce agradecida la viguesa Susi. Los dueños del Papo’s no solo les dieron el empujón, sino que les enseñaron todo lo que había que saber y lo que ya es inédito, les legaron toda su carta para que el Bocateo la hiciera igual. Su famoso bocadillo, bautizado Lourdes, como la dueña, se puede encontrar idéntico en el de su amiga Susi. «Ella y yo lo cenábamos todos los días, partiéndolo a la mitad», confiesa.

Teo, que nació en Guadalajara y llegó a los 4 años a Vigo con su familia, pasó de la plancha de la camisería a la del bar sin anestesia, empezando por un período de prácticas tras la barra del Papo’s. «Luego, como a ellos les ofrecieron la bocatería del Camaleón y no daban abasto, nos la pasó a nosotros y allí estuvimos dos años», cuenta. En 1992 se hicieron cargo del local de la calle Chao en el que siguen, que entonces se llamaba Latas, «y también era de Pepe», apunta.

Al principio era tan minúsculo como su precursor, básico para hacer un pedido y llevárselo en la mano. Añade la hostelera que los primeros cinco años les fue muy bien, pero luego la zona se hundió. «A lo largo de tiempo, con esfuerzo y sacrificio hemos resurgido tras aguantar la mala racha del Casco Vello gracias al producto y la constancia. Porque ahora es muy bonito y todo el mundo quiere estar aquí, pero no olvidemos de que hace unos años, no muchos, nadie quería ni pasar cerca», dice en referencia a un ambiente de drogas, delincuencia y prostitución que convirtieron al corazón de la ciudad en un barrio a evitar. Hacer tres años, en vista del imparable cambio del barrio viejo vigués y de que sus recetas seguían teniendo demanda, decidieron dar un cambio y crecer. Reformaron el espacio para añadir mesas y lo rediseñaron con la ayuda de su hija Alejandra, que es licenciada en Publicidad. «El plan para el Bocateo fue su proyecto de fin de carrera, dibujó desde los personajes de las paredes hasta la imagen de marca, sacó sobresaliente y debe ser de los pocos que se han hecho realidad», cuenta su madre con orgullo. De su hijo, Daniel, tampoco tiene queja. «Ahora es auxiliar de vuelo, pero siempre fue un aventurero mochilero. Ha recorrido más de 90 países y nos inspira bocatas porque nos cuenta lo que hay por el mundo».

Pastrami desde EE.UU.

Entre esos bocatas especiales está, por ejemplo, el de pastrami con mostaza de Dijon, pepinillos y brotes tiernos en pan de hogaza multicereal. «El pastrami nos los envían al vacío desde Estados Unidos porque es el mejor de los que probé», confiesa ella. Entre los proveedores destaca también a Carnatur, carnicería del mercado de O Progreso que les proporciona ternera, vaca, cordero y pollo de corral, las salchichas que el alemán Bernhard Kölmel elabora en Sanxenxo con carne gallega, y el pan artesano de trigo y centeno del vigués Don Antonio. Aunque ampliaron la carta y siguen teniendo las referencias clásicas del Papo’s, ellos han añadido variedades gourmet. El pulled pork (pernil macerado durante 24 horas y cocinado otras 12 a baja temperatura) es una delicia que se suma a otras invenciones como la hamburguesa de pulpo con cachelos y pimentón, que hacen por temporadas, como el bocata de cacheira por San Blas.

Susi disfruta cocinando, creando y probando variedades y salsas como la de crema de dátiles, que antes de ofrecer a los clientes tienen que tener su visto bueno, situado en un alto nivel de sabor a los que añade la calidad y frescura de todo producto que llega cada día al Bocateo.

Desde 1992. Dónde está. Bocateo. Calle Chao, 2 (Casco Vello). Abre todos los días menos domingos. Tenían otro en Torrecedeira, pero lo cerraron.

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