La taberna de los lobos de mar está en O Berbés

María Vázquez cocina desde 1974 en uno de los bares de comidas más antiguos del Casco Vello. Ha pasado de tener una clientela de marineros y prostitutas a profesionales liberales y empleados


vigo / la voz

La carioca se muerde la cola sobre un plato de Sargadelos. María Vázquez parece una concursante de Máster Chef con su gorro y su delantal blanco impoluto. Tiene 72 años y lleva desde muy joven cocinando pescado fresco del día y otras especialidades en una de las tabernas y casas de comidas más emblemáticas de Vigo, el Lobo de mar. «Somos los más antiguos del Casco Vello», asegura la dueña de un local que comenzó a regentar en 1974.

En realidad, el establecimiento es algo más antiguo, de los años 50. En el número 2 de la calle Anguía vivía la abuela de Flora Alvariño, antigua propietaria del edificio del edificio de la taberna que falleció hace diez años. Su marido usaba el bajo como almacén y despacho de vinos. Luego el local pasó a manos de la madre de Flora, cuyo hermano compró una figura de un lobo de mar y la colocó en una esquina del local. «De ahí que la gente le empezó a llamar así. Decían: ‘Vamos adonde está el lobo de mar’», cuenta Avelina Domínguez, Veli, copropietaria e hija de María. Ella es la que atiende la sala.

Después de los Alvariño, el establecimiento pasó por distintas manos, una familia de Ribadavia y otra de Peiteiros. Los actuales hosteleros compraron el local hace 45 años. María había emigrado a Lisboa, donde la familia de su marido regentaba un bar, una pequeña tienda y una carbonería ubicadas en el mismo bajo. Hartos de vivir lejos de su tierra, decidieron regresar a Vigo y comprar la casa del barrio histórico. El aspecto del bar no tiene que ver hoy en día con el original. «Se ha reformado cuatro veces», explican los dueños mostrando las figuras que hay en la pared donde antes se ubicaba la barra.

Hace diez años el edificio amenazaba con desplomarse. Al casarse, Flora Alvariño había añadido una planta al inmueble para poder vivir con su familia y las costuras de la casa empezaban a resquebrajarse por la antigüedad y el peso. Así que, un buen día del 2009, «el mismo en que abrió el Mediamarkt», recuerda Veli, el Lobo de mar cerró temporalmente por reformas. Y estuvo en obras dos años. Al reabrirse volvieron los clientes de siempre, como José Manuel, que toma una taza de vino de Ribeiro en el mostrador mientras hojea el periódico. «Trabajé en la notaría de la Porta do Sol como auxiliar y venía aquí. Y ahora sigo viniendo, ponen unas colas de rape magníficas», cuenta.

La taberna restaurante abre todos los días al público a las 13.00 horas y da comidas hasta las 16.00. Pero María Domínguez ya está en la cocina desde las diez de la mañana preparando guisos. Asegura que a ella no le gustan las salsas ni las especies, sino que prefiere el pescado frito, cocido o a la plancha, sin disfraces. «Porque el pescado del Berbés es muy bueno, en Lisboa era otra cosa», recuerda.

El bar ha ido evolucionando con los tiempos. «Antes venían muchos marineros y prostitutas de la Ferrería». Los pescadores de bajura iban allí a cenar después de arrojar el primer lance desde sus lanchas. Por la mañana también era una parada obligada para desayunar. «Traían su pescado y se lo freíamos, y solo le cobrábamos el vino. Muchas veces nos regalaban pescado», relatan.

La filosofía del local, después de casi setenta años de andadura, sigue siendo la misma. Lo que más ha cambiado ha sido la clientela. Ayer, a las 14.30 ya no había mesas libres y entre el público había americanas y fulares. Las hosteleras tuvieron que rechazar a un grupo de comensales que llegaba porque no podían atenderles. «Pero ahora entre semana no abrimos por la noche, porque esta zona de Vigo está muert, ya no es como en los tiempos de Soto». Recuerdan con nostalgia María y Veli cuando el vecindario bajaba las noches de los viernes para ver el Un dos tres. Manuel Soto «fue el que arregló la plaza de los Pescadores de aquí al lado. En el Casco Vello le querían mucho», relataban sobre el recién fallecido exalcalde de Vigo mientras anotaban las comandas y llaman a los clientes por sus nombres. «Aquí nos conocemos todos».

Desde los años 50

En el corazón de Vigo. El Lobo de Mar está en el 25 de la rúa Anguía, en pleno barrio histórico, junto a la Ribeira do Berbés.

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