Manuel Soto Ferreiro, primer alcalde de Vigo en la etapa democrática, ha fallecido este miércoles a los 75 años víctima de un cáncer de pulmón. Nacido en Ourense y aficionado al teatro en su juventud, fue uno de los fundadores del PSdeG-PSOE y gobernó la ciudad olívica durante doce años gracias siempre a la conformación de coaliciones. Los años 8o están marcados por su impronta: favoreció la conocida Movida y protagonizó la modernización del Ayuntamiento.

En abril de1979 no fue la suya la lista más votada (la victoria fue para Víctor Moro al frente de UCD), pero logró pactar con otras tres fuerzas políticas de izquierda y hacerse con el bastón de mando. El socialista Manoel Soto se convertía en el primer regidor de la nueva etapa democrática. Así lo recordaba en una entrevista de La Voz de Galicia hace tan solo dos años: «Los datos electorales fueron, al principio, un shock para mí. La idea general era que Víctor Moro iba a ser el alcalde. Tenía una trayectoria muy conocida y todo jugaba a su favor».

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«La noche del 3 de abril, al conocer los resultados, supe que iba a ser alcalde» Manoel Soto, exregidor vigués, rememora cómo fueron las primeras elecciones municipales de la democracia en la ciudad olívica

Soto vivió emocionado aquellos momentos, a pesar de que tuvo que hacer frente a una situación de quiebra técnica en el Concello, sin apenas dinero para pagar a los proveedores. Tomó posesión con lágrimas en los ojos y besando a su mujer Puri del Palacio, y nada más hacerlo contó a este periódico su deseo de que no se le aplicase tratamiento especial alguno: «Cuando fui a recibir los cadáveres de los niños muertos en Santa Cristina de la Polvorosa se me cuadró un guardia. Me puse colorado. Aquel hombre es el compañero guardia, y a mí me gustaría que todos los días me saludaran diciéndome solo "compañero Soto"». Y ese fue uno de los motes por los que fue conocido popularmente, el "compañeiro Soto".

Fue el piloto de la transición en Vigo y sus proyectos marcaron la transformación urbana. La escultura de los caballos en la plaza de España, la puerta de América o el Sireno de Leiro, entonces muy criticado, contribuyeron a cambiar el aspecto de una ciudad industrial. También impulsó la reforma del estadio de Balaídos para el Mundial 82, que acabó sirviendo de sede a la campeona Italia, llevó el saneamiento y los centros socioculturales a las parroquias e inundó la urbe con el lema "Por un Vigo mellor" en cada obra que acometía. También le tocó lidiar con la dura reconversión naval del Gobierno de Felipe González en Madrid.

La Movida no fue un invento suyo, pero sí cabe recordarlo como uno de sus principales promotores. El lema Madrid se escribe con uve de Vigo y el tren de intercambio cultural entre las dos ciudades ha quedado como un recuerdo imborrable para varias generaciones, igual que los discos de Golpes Bajos, Siniestro Total o Semen Up. Soto Ferreiro, además, era un gran amante de la moda. Vestía los trajes de su amigo Gene Cabaleiro y ayudó a divulgar a los diseñadores gallegos de la época.

De aquellos años como alcalde cabe recordar también los permanentes enfrentamientos con la Xunta de Galicia y con el presidente Fraga a cuenta de la falta de inversiones en Vigo, un testigo que luego recogieron varios de sus sucesores en el cargo con más o menos vehemencia.

Gobernó con políticos independientes como Agustín Arca y Leri, dos grandes amigos, hasta que dejó el cargo en 1991. Lo hizo obligado. Esquerda Galega pidió su cabeza y Carlos Príncipe, su número dos, se convirtió en alcalde de un tripartito con el BNG. Años después de aventuras empresariales que no le salieron excesivamente bien regresó a la política fundando el partido Progresistas Vigueses. Logró un acta de concejal en 1999 y sacó dos en el 2003, pero no llegó a formar parte de los gobiernos. Tampoco cuando fracasó con el reconstituido Partido Galeguista. Eran otros tiempos.

Manuel Soto fue hasta hace muy poco el alcalde más longevo de la historia de Vigo. Abel Caballero ha superado ya sus doce años de gobierno. El actual regidor socialista ha trasaladado el pésame «de toda la ciudad» a su familia y ha avanzado que el Ayuntamiento pondrá a disposición de los ciudadanos un libro de firmas y abrirá el salón de plenos para recordar «su memoria y su trabajo».

La velación de Manuel Soto será en la sala 9 del tanatorio de Emorvisa. Su incineración está prevista para las 12.00 horas del viernes, día en que se oficiará también el funeral, a las siete de la tarde en la iglesia de la parroquia de Nuestra Soledad.

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Fallece Manuel Soto, primer alcalde de Vigo en la democracia