Blanco y en Corbata: cómo hacer que el día más feliz sea eterno

Profesionales de la imagen captan cada detalle de la boda


Vigo

Vestido y traje. Destino para la luna de miel. Alianzas. Banquete. Lugar de celebración. Ramo. Flores. Nervios. Algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul. Damas de honor. Pero de entre todos estos detalles que supervisar, existen dos figuras a considerar para lograr retratar cada instante de este día mágico (para muchos y muchas el más feliz de su vida) y hacer que permanezca eterno en la memoria de los novios y de los invitados: los fotógrafos y los videógrafos. Es así como nace en Vigo el proyecto Blanco y en Corbata, un grupo multidisciplinar de profesionales de la imagen que se encargan de captar con sus cámaras cada gesto y caricia del día del «sí, quiero».

Este equipo lo integran Minia, Jona y Olalla, tres expertos del audiovisual en bodas con una cualidad común que los une y los diferencia en el sector. Se trata de su motivación por un trabajo de calidad, para lo que cuentan con las herramientas más avanzadas y, sobre todo, su afán por establecer una relación de empatía total con la pareja de novios.

En la Ofi4, el estudio de fotografía de Blanco y en Corbata en el barrio de Navia, cobra especial relevancia la apuesta por la confianza con los clientes. Es un proceso que comienza desde que los novios llegan a estas oficinas hasta el final del gran día. «Para nosotros, una boda es una celebración de altísimo valor donde cada cosa que suceda será irrepetible. Y que nosotros seamos los encargados de atesorar esos momentos es una gran responsabilidad», dice Jona, miembro de este equipo.

De esta manera, los fotógrafos tratan de explicar el valor que le dan a conocer personalmente a cada miembro de la pareja, a los familiares y también a los invitados.

Su filosofía de apuesta por el «¡qué vivan los novios!» se denota en su compromiso por ilustrar la magia de la pareja y los asistentes al evento en este día de felicidad. Para ello, en Blanco y en Corbata incluso apuestan por organizar una preboda, como una excusa para afianzar la relación personal entre Minia, Jona y Olalla con los prometidos y por el envío de un cuestionario en el que la pareja refleje nombres e información del resto de invitados, lo que ayuda a fomentar un ambiente de complicidad durante el gran día.

Esta es la apuesta de estos profesionales para que los novios estén tan a gusto que «incluso olviden que estamos allí», explican los profesionales que se encargan de estos trabajos audiovisuales. Precisamente, esta es la clave del éxito que están cosechando, ya que reconocen que hacer fotos y vídeos a personas con las que no se tiene ninguna confianza puede resultar un factor de estrés en un día tan relevante como el de una boda. «Hay que empatizar, reír y llorar con la pareja», concluyen, para admitir que viven cada boda no como un trabajo, sino con el mayor entusiasmo posible.

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