Alfredo Vigo: «Hay motivos de sobra para declarar BIC la casa Cornide»

El catedrático redactará el informe para iniciar el trámite de protección del inmueble


A Coruña / La Voz

Hay dos líneas de trabajo a seguir por el Ayuntamiento para tratar de recuperar, para el patrimonio público, la casa Cornide, en manos de la familia Franco desde 1963. Una de ellas es la batalla a plantear en los juzgados para tratar de anular esa venta, la otra es la declaración como bien de interés cultural (BIC) de un edificio que, sorprendentemente, todavía no está amparado por ese paraguas de protección.

Para conseguir su declaración como BIC el Ayuntamiento ya ha dado los primeros pasos, entre ellos, ha designado al especialista que redactará el informe que acompañará la petición ante la Xunta, con competencias en esa materia. Ese experto es el catedrático de Historia del Arte de la Universidade de Santiago Alfredo Vigo Trasancos, a quien le comunicaron hace unos días el encargo de elaborar el informe histórico artístico del inmueble.

«Ya había trabajado con anterioridad sobre la casa Cornide y desde mi punto de vista merece la declaración como BIC porque tiene calidad suficiente, hay motivos de sobra para esa declaración», indica Vigo Trasancos. 

Estilo rococó

El historiador especifica que se trata «de la única construcción civil residencial de Galicia en el siglo XVIII que responde a una estilística que no es clasicismo ni barroco gallego, sino más bien rococó», un inmueble caracterizado por el uso de líneas curvas en sus elementos constructivos, frente a las formas volumétricas más racionales que se prodigaban entonces. «Es un ejercicio de líneas curvas, no hay casa de esa época con formas tan originales», indica Vigo Trasancos, que recuerda que hasta los hierros de las balconadas son de diseño rococó de origen francés.

Recuerda el historiador del arte, además, que la casa está muy bien conservada: «La fachada está prácticamente íntegra», apunta. No se pronuncia sobre el estado del interior porque no ha tenido acceso a él, si bien considera que podrían localizarse allí un zaguán y una escalera con interés artístico, algo todavía por contrastar.

El inmueble tiente también interés artístico porque en su ampliación para ganar fondo se emplearon elementos sacados del antiguo Hospital de Caridad, y posee también interés urbanístico, dice, por su integración «en una de las plazas más importantes de A Coruña», una integración a la que contribuye el perfil curvo de sus esquinas. «Se trata de un edificio único y excepcional en Galicia», subraya Vigo, que recuerda también que la construcción siempre ha gustado en la ciudad contribuyendo, frente a la colegiata, a crear un conjunto de gran belleza.

Más dudas hay sobre ese interior desconocido para la gran mayoría. Vigo recuerda que por el inmueble pasaron familias, organismos e instituciones distintas desde su construcción, y que lo más probable es que haya en él obras superpuestas, y no la estructura original.

Más allá del valor artístico, también lo tiene histórico, porque el polígrafo coruñés José Cornide, «uno de los grandes ilustrados españoles del siglo XVIII», vivió allí. Nació en otra vivienda existente en ese espacio, pero después su padre mandaría construir la actual, en la que residió y escribió el autor de uno de los libros más importantes sobre la historia de la torre de Hércules.

De vivienda privada a colegio, pasando por casa consistorial y, casi, conservatorio

La casa situada en el número 25 de la calle Damas -y que linda con Veeduría y Puerta de Aires- fue diseñada entre 1757 y 1760 por el ingeniero militar Francisco Llobet. Eran en aquella época los ingenieros militares los que firmaban las edificaciones más importantes de la ciudad.

La obra la encargó Diego Antonio de Cornide y Saavedra y fue rematada entre los años 1760 y 1776. Seguir su historia es complejo porque, recuerda Vigo Trasancos, no hay fuentes directas sobre la propiedad, solo indirectas. Existen, pues, diversas lagunas.

El polígrafo José Cornide, hijo de Diego Cornide, residiría en ese edificio, que en el año 1809, durante la invasión francesa, funcionaba como casa consistorial. Se sabe -así lo recogen sendos informes municipales, uno de ellos firmado por la Real Academia Galega de Belas Artes y el otro por el propio Ayuntamiento- que en año 1904 Carmen Vázquez Pardo, particular, vende esa propiedad sin que conste a quién.

En 1949 el inmueble forma parte del patrimonio del Estado, después de que, en los años 30, funcionara como centro educativo, la denominada escuela de los Tomasinos. Huno una sala de cine y un salón de billar allí. Ya en manos estatales se baraja la posibilidad de ubicar allí un conservatorio de música o una biblioteca municipal.

El inmueble, de 1.430 metros cuadrados, siempre la gustó a Carmen Polo. En 1961 pasa al Ayuntamiento por permuta y lo saca a subasta, se la quedó Pedro Barrié de la Maza para ponerla poco después en manos de Polo, mujer de Francisco Franco. Ya en manos privadas, en 1964, el Ayuntamiento acometió reformas en su interior.

Uno de los mayores especialistas en arte del siglo XVIII

Alfredo Vigo Trasancos es catedrático en la facultad de Historia del Arte en Santiago y uno de los mayores especialistas en el siglo XVIII y en cascos históricos gallegos. Es autor, entre otras muchas publicaciones, de A Coruña y el Siglo de las Luces, La arquitectura de la Ilustración y Galicia y el siglo XVIII.  

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