Retos y oportunidades en la fusión de PSA con Fiat Chrysler


Las colaboraciones entre fabricantes de automóviles no son nuevas, de hecho Fiat Chrysler (FCA) y PSA ya compartían la producción de determinados vehículos en la planta de Sevel Sud. Además, PSA colabora con otros fabricantes en el desarrollo de motores, tecnologías eléctricas o el ensamblaje de automóviles, sirva como ejemplo la producción de una furgoneta de Toyota, en Vigo. Estas colaboraciones llevan implícitas muchas ventajas, y algunos de los fabricantes han ido más allá. Esto ha supuesto que el sector haya vivido un proceso acelerado de crecimiento a través de alianzas, fusiones y adquisiciones. Entre estas ventajas, los propios fabricantes han citado: a) la creación de una filial industrial europea de baterías eléctricas; b) las derivadas de un volumen de ventas de 8,7 millones de vehículos anuales, dotando al nuevo grupo de un mayor poder de compra frente a los proveedores de componentes gracias a su nueva dimensión; y c) el aprovechamiento de economías de escala y la asignación más eficiente de las inversiones en la nueva red de producción basada en plataformas modulares.

Respecto a las implicaciones que esta fusión tiene para el sector en Galicia, cabe destacar dos fundamentalmente, una para la planta de PSA en Vigo y otra para la industria de fabricación de componentes. La producción en base a las plataformas modulares permite ensamblar vehículos de diferentes segmentos o tamaños. La planta de Vigo tiene dos líneas con dos plataformas para producir modelos de los segmentos A, B, C y D. La planta viguesa forma parte de una red internacional de producción de una multinacional, el reparto de producción y asignación de recursos a las plantas reflejan la competencia existente entre las plantas de un mismo grupo. En este nuevo contexto de fusión, la planta de Vigo va a optar a fabricar un mayor número de modelos de las marcas de FCA (Lancia, Fiat, Jeep, Chrysler, Alfa Romeo o Dodge, entre otras), pero también va a competir con un mayor número de plantas en la asignación de los mismos, en particular con las plantas de FCA que tienen las mismas plataformas que la de Vigo. En Europa esta fusión incrementa en nueve plantas la red de producción del grupo (siete en Italia, una en Polonia y una en Turquía). En esta situación de mayor competencia intra-corporativa, pensamos que la productividad sigue siendo la clave para mantener la posición competitiva de la planta viguesa, además de la flexibilidad de sus procesos, instalaciones y medios de producción que le permitan adaptarse a estos cambios.

Por otra parte, la fusión persigue obtener economías de escala; en particular, a los proveedores se les demandará un mayor volumen de componentes y la consiguiente reducción del precio de los mismos. Esto puede suponer la necesidad de concentrar su producción, siempre que los factores logísticos lo permitan, en plantas con mayor capacidad, con el posible riesgo para las plantas que no hayan sido elegidas en este nuevo contexto productivo.

?La productividad sigue siendo la clave para mantener la posición competitiva de la planta viguesa, además de la flexibilidad de sus procesos, instalaciones y medios de producción

Por Jesús F. Lampón Profesor del departamento de Organización de Empresas y Márketing de la Universidade de Vigo

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