El caso de Eduardo impulsa al Cunqueiro a ser referencia en Galicia para enfisema

Implantan por primera vez en la comunidad una válvula endobronquial a un paciente que casi no podía respirar


Vigo / la voz

Cada vez que se duchaba, Eduardo Rial tenía que parar tres veces. Se quedaba sin aire. Cuando salía de su casa en A Garrida, Valladares, en el rural de Vigo, tenía que hacer un par de descansos para llegar a la carretera, a 20 metros. «Perdía o Vitrasa porque non chegaba», lamenta. Después de más de 30 años fumándose una cajetilla de tabaco al día, Eduardo tenía un enfisema de pulmón, provocado por una EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), que había destruido su calidad de vida.

Hace ya un par de años que dejó los cigarrillos. Desde que supo que lo suyo tenía difícil arreglo, como no fuera con un trasplante de pulmón. Pero ahora lo cuenta caminando a las puertas de su casa y enseña una pulsera de actividad que registra sus pasos. «Fago un ou dous kilómetros ao día», dice, orgulloso. Tiene 56 años y hace ochos días que estrenó una nueva vida. Los neumólogos del Hospital Álvaro Cunqueiro encontraron la manera de tratarlo gracias a un procedimiento que nunca se había hecho en Galicia, que es la implantación de una válvula endobronquial.

Es una técnica que se basa en que cuando un paciente tiene un enfisema se van destruyendo los alveolos pulmonares, esas bolsitas microscópicas donde el oxígeno del aire inspirado pasa a la sangre. «Los pacientes tienen más problemas para vaciarse que para llenarse. Se hinchan, retienen aire en los pulmones y esto aumenta la sensación de fatiga», explica el jefe de servicio de neumología, Alberto Fernández Villar. Lo que se necesita es reducir el volumen pulmonar. Para esto, tradicionalmente había una operación en la se seccionaba una parte. «Pero un estudio del año 2003 demostró que había grandes problemas de morbimortalidad», dice el neumólogo Manuel Núñez. El 9 % de las personas fallecían antes de tres meses y el resto tenían muchas complicaciones.

Núñez es el responsable de la unidad de técnicas broncopleurales. Este equipo optó por una técnica que ya se había utilizado en los últimos años en cinco comunidades autónomas. Consiste en implantar válvulas en los bronquios gracias a un catéter. El dispositivo permite que el aire salga, pero que no entre. Así, se reduce la capacidad del pulmón: en la zona afectada solo se vacía, no entra aire, de forma que no queda hinchado y deja de producir la sensación de fatiga.

De momento, la técnica está en fase experimental en Galicia. Este paciente ha servido de prueba. El área sanitaria de Vigo ha pedido permiso al Sergas para incorporarla a su cartera de servicios. «Solicitamos ser centro de referencia para toda Galicia», asegura el gerente del área, Julio García Comesaña. Esto significaría que todos los pacientes a los que se indique esa técnica serían derivados al hospital de Vigo. El servicio de neumología ya tiene seleccionados otros dos pacientes.

El procedimiento se hace con anestesia general, aunque es una cirugía. Se introduce un broncoscopio por la boca del enfermo y, a través de este, se mete el catéter.

La EPOC es una enfermedad preocupante. Cada diez años, se hace un estudio en toda España sobre la extensión de la población, que se llama Epi-Scan. El centro seleccionado en Galicia es el de Vigo. En el 2007 este estudio dijo que el 8,2 % de las personas de entre 40 y 80 años padecen esta enfermedad pulmonar. Pero entre todos esos enfermos, el 69 % no saben que la tienen. Esto significa que en el área de Vigo hay alrededor de 15.000 enfermos que no saben que lo son. Ahora, está a punto de presentarse un nuevo estudio actualizado. La Sociedad Española de Neumología lo dará a conocer con motivo del Día Mundial de la EPOC, que se celebra el 16 de noviembre. Los datos no se pueden avanzar, pero el doctor Villar no se resiste a adelantar que los datos han empeorado. Prácticamente la totalidad de los casos están asociados al tabaquismo.

De todos los enfermos de EPOC hasta el 30 % pueden desarrollar un enfisema. El pulmón se va destruyendo y la calidad de vida también, porque hay pocas cosas peores que no poder respirar. Pero esta nueva técnica que ha desarrollado el Cunqueiro solo se dirige a un número pequeño de pacientes. «En torno a un 3 %», calcula Manuel Núñez.

En ese 3 % está Eduardo Rial, que dice orgulloso que lleva tres válvulas que ya le permiten agacharse o portar pesos. «Paseino malísimo», recuerda ahora. Tiene reconocida una incapacidad del 68 %. Pero el miércoles pasado ya recorría el Cunqueiro de punta a punta, 360 metros, con el neumólogo Manuel Núñez. Así estrenó su nueva vida.

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