Médicos de los centros de salud de Vigo acuerdan dejar de recibir residentes

Jefes de servicio dimitidos promueven que el próximo curso no tengan nuevos MIR

Los médicos se concentran cada jueves delante de sus centros de salud (en la imagen, Casco Vello).
Los médicos se concentran cada jueves delante de sus centros de salud (en la imagen, Casco Vello).

Vigo / la voz

Un nutrido grupo de médicos de los centros de salud de Vigo quieren renunciar a la docencia. O, para ser más precisos, en realidad no quieren renunciar, pero dicen que se ven obligados a hacerlo. Los jefes de servicio que dimitieron de sus puestos están promoviendo que el próximo curso (desde mayo) los ambulatorios de Vigo dejen de recibir nuevos médicos residentes, ante la sobrecarga que los doctores llevan un año denunciando que padecen. Seguirían formando a los MIR de segundo, tercero y cuarto, pero no recibirían a ninguno de primero.

Esta semana, en una reunión, la mayoría de los dimisionarios votaron a favor de esta medida. En un intento de buscar la unanimidad, han convocado una asamblea de tutores docentes de Vigo el día 30, para llevar la propuesta. Quieren incluso extenderla a toda Galicia. «Nosotros somos fanáticos de la docencia, llevamos veinte años ejerciéndola encantados sin cobrar nada, pero queremos darla en condiciones dignas», explica el exjefe de servicio de Colmeiro, el pediatra Luciano Garnelo. «Al ver las condiciones deplorables en las que estamos los tutores, muchos médicos jóvenes se marchan», explica.

Con los residentes, las consultas son más lentas, porque el médico con plaza va explicando sus pasos al novato.

Esta posible medida es una bomba para el Sergas. Por dos motivos. Uno es puramente práctico: si no hay formación de médicos, no hay doctores para aumentar la plantilla, para sustituir ausencias o para cubrir jubilaciones. La Consellería de Sanidade repite prácticamente a diario que no contrata más facultativos para los centros de salud porque no los hay. Un estudio hecho por los propios dimisionarios, coordinado por el doctor Jacinto Mosquera, señala que como mínimo 127 médicos de familia (el 45 % del total) del área de Vigo cumplirán 65 años a lo largo de los próximos cinco, algo que también ocurre con 20 pediatras (el 35 %). Sin formación de nuevos médicos, todo eso es más grave.

El segundo motivo no es menor. La formación de los MIR es algo que coordina el Ministerio de Sanidad, aunque ejecuta cada área sanitaria u hospital. El Sergas ha pedido al Gobierno la ampliación de las plazas y, de hecho, consiguió que se incrementase la oferta para los pediatras. En Vigo, hasta el año pasado entraban cuatro pediatras en formación cada curso, pero ahora ya son siete por año. En familia, se van a intentar cubrir el máximo: las 24 plazas acreditadas, 17 en el Chuvi y 7 vinculadas a Povisa. Si por todo este conflicto el Sergas tuviese que renunciar a plazas, su reputación quedaría muy dañada. Y no solo se trata de imagen: la acreditación de la unidad docente de Vigo quedaría comprometida.

La formación de los residentes es una de las joyas del sistema sanitario. Como colectivo, los médicos consideran que la docencia es parte de su vocación. Desde los primeros cursos de la Universidad, los facultativos acuden a los hospitales y la formación se mantiene durante toda la carrera profesional. En el centro de salud de Pintor Colmeiro ya amagaron hace unos meses con no recibir nuevos residentes. El entonces gerente del área, Félix Rubial, les envió un escrito advirtiéndoles de que no podían renunciar, pues los médicos en formación ya habían elegido destinos. Aquello sucedió en abril y los facultativos de primer año de residencia se incorporan en mayo. Ahora ya avisan para el próximo curso.

Entre el abandono de la docencia y la huelga que está convocada para los días 27 y 28 de noviembre, queda patente que el conflicto de la atención primaria está lejos de resolverse. En el área de Vigo, el gerente, Julio García Comesaña, impulsó el proyecto Canles, para acercar a los médicos de los centros de salud y a los del hospital. Se reunieron y pactaron mejoras, que están pendientes de ser aplicadas. Pero la crisis de la primaria se desató con la dimisión de los jefes de servicio de diciembre del año pasado, una renuncia que tenía como principal motivación la sobrecarga del día a día. En ese sentido todavía no se han tomado medidas que cambien el escenario. Por eso las movilizaciones no cesan.

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