«¡No, no, la política social no es de izquierdas!»

Enfermos de sida, anoréxicos, toxicómanos, sin techo y ancianos dan forma al currículo vital de la parlamentaria del PP Marián García Míguez


vigo / la voz

Su currículo se escribe con los relatos que ha escuchado, procesado y dado respuesta de a quienes un clic les cambió el futuro en una da las vueltas de la vida: enfermos de sida de cuando la enfermedad era el salvoconducto a la exclusión y a la condena; mujeres a las que la opresión y el maltrato de los acomplejados impidieron levantar sus vidas; mayores a los que los temblores les agita el corazón; niños recluidos por falta de padres que velen sus sueños; personas a las que los monstruos de la cabeza cortaron su devenir educativo; dependientes de los enmascaradores de la cruda realidad; ambulantes de la calle con sus vergüenzas tapadas con cartón, y hombres y mujeres a los que la comida les genera la delgadez que no son capaces de ver o el ansia que no pueden retener en sus estómagos. Todos ellos forman los pisos del edificio vital de Marián García, parlamentaria viguesa del PP, pero antes psicóloga sanitaria, terapeuta de familia, voluntaria en las orillas de la civilización, pero también política.

«Toda mi vida gira en torno a la política social», dice la parlamentaria popular que fue captada en el 2007 por el partido que ya no ha abandonado desde entonces y por el que fue concejala en Vigo durante 18 años y es ahora portavoz en la cámara autonómica en materia de igualdad. «Yo no haría nada en el PP si la iniciativa social no constituyese una iniciativa al cien por cien de sus apuestas», dice mientras añade que considera un cliché y una visión demagógica vincular directamente a la izquierda con la acción en favor de los desfavorecidos. «Es una visión muy equivocados. ¡No, no, la política social no es de izquierdas!, todo lo contrario. La política social no es defender a los okupas, es una realidad transversal que lo tiene que impregnar todo: la inmersión laboral, la vivienda, la sanidad, la educación...».

Vox, trasnochado

Para incidir en la acción de su partido, Marián García subraya que Galicia fue una de las primeras comunidades en legislar en favor de los colectivos LGTBI. Los acuerdos con Vox en ayuntamientos y otras comunidades del resto de España no minan a su juicio ni un ápice la preocupación social que atribuye al PPdeG. «Esos acuerdos no se dan en Galicia, aquí no tienen representación ni social ni política y la visión de Vox es la de una realidad fuera de este tiempo», dice sin reparos aunque admitiendo, en todo caso, que en el PP estatal hay muchas sensibilidades diferentes. Mantiene que, por ejemplo, la homosexualidad se vive con normalidad en su formación. «Nosotros reivindicamos de otra manera, no tanto de calle y pancarta, pero muchas veces de formas más efectivas», dice mientras sí reconoce a los sindicatos los primeros avances en materia de igualdad. «Es de justicia decirlo, pero en lo que no estoy de acuerdo es en patrimonializar esa lucha, o la defensa de las mujeres maltratadas. Por actitudes sectarias me he visto obligada a abandonar concentraciones algunas veces, como si las mujeres del PP fuésemos apestadas. ¡Pues no!, luchamos como las que más, por mucho que personas como Carmela Silva quieran erigirse en la única voz del feminismo».

Ya puestos a mandar recados, Marián García asegura que no todo es felicidad en Vigo. «La gente que vive en la calle no lo hace por que quiere», dice negando la aseveración de la anterior concejala de Benestar Social, Isaura Abelairas. «Vigo figura cada vez más arriba en los índices de pobreza, como acaba de advertir Cáritas dice». «Yo le pediría al Ayuntamiento más esfuerzos en esta materia, porque es una realidad que es el Concello que más tarda en tramitar la risga, o que sus trabajadoras sociales sufren el síndrome de los empleados quemados por falta de apoyo y efectivos».

De padres, abuelos y bisabuelos vigueses, Marián García se identifica con el mar, con el pescado que vendía su familia durante generaciones. O Berbés es su escenario vital, y más concretamente las casas de los soportales donde nació su abuela y que en breve se convertirán en albergue de peregrinos.

«El mensaje no llegó»

Y una cierta peregrinación entiende que es lo que tiene que hacer el PP de Vigo, un camino hacia explicarse mejor. «El mensaje no llegó, y todos somos responsables», dice quien ahora ocupa uno de los puestos de la gestora local del partido. «Tenemos un proyecto y una líder también: Corina Porro», dice, aunque sujeta la misión de la exalcaldesa al momento actual, sin descartarla ni dibujarla en el puesto de mando del futuro del PP de Vigo.

De quién no le cuesta figurarse sus próximos pasos es a Núñez Feijoo. «Confío en que se presente y que vuelva a ganar, claro».

En la Asociación de Bulimia y Anorexia de Pontevedra, donde luego fui directora. Pero toda mi vida he sido autónoma.

Siempre al PP. Mi padre influía mucho en el voto del resto de la familia, y él siempre optó por AP primero y luego el PP.

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