Alquila un piso turístico una semana en Vigo y tarda 9 meses en desalojarlo

El juzgado investiga una nueva modalidad de estafa con subarrendamientos


vigo / la voz

Los juzgados de Vigo han detectado una nueva modalidad de estafa relacionada con el alquiler de pisos turísticos. El engaño no afecta a los potenciales clientes, sino a los propietarios de las viviendas que las anuncian por medio de la aplicación Airbnb. La picaresca consiste en alquilar una vivienda para una estancia corta, hacer una copia de las llaves y volverla a alquilar con documentos de propiedad falsos. Los dueños consiguen echarlos, pero pasan un calvario de meses hasta obtener una sentencia favorable.

Se ha confirmado un caso en Vigo, pero se sospecha que puede haber más. Un propietario ha conseguido desahuciar a una familia que llevaba viviendo desde comienzos de año en su piso de la zona antigua de Vigo. Durante todo este tiempo les ha tenido que estar pagando todos los gastos de agua y de luz y no ha recibido ni un euro en concepto de alquiler.

La última inquilina conocida, que había reservado la vivienda para una estancia corta, cedió el arrendamiento a la inmobiliaria de un empresario muy conocido en Vigo, Telmo Domínguez, condenado por tráfico de drogas y propietario de un histórico club de alterne en el centro de la ciudad. Este empresario, a su vez, arrendó la vivienda a una familia de escasos recursos que acababa de ser desahuciada de otra casa. Por 350 euros al mes, accedieron a un apartamento de lujo en el Casco Vello con todos los gastos pagados. Abonaban esta renta a la inmobiliaria de Telmo Domínguez.

El dueño se enteró el primer día de que habían ocupado el piso sin su consentimiento porque lo alertaron los vecinos. Inmediatamente fueron a hablar con los inquilinos para explicarles la situación, pero no quisieron marcharse de la vivienda. Han tardado meses en lograr una orden de desalojo en los juzgados. El lanzamiento deberá cumplirse a comienzos de octubre.

La familia que se queda en la calle recibe el apoyo de la Federación de Vecinos Eduardo Chao que ha solicitado en el ayuntamiento un informe de vulnerabilidad, dado que sus únicos ingresos proceden de una risga.

Juicio

Telmo Domínguez declaró como testigo en la vista e indicó que conocía a la familia que se metió en el piso porque ya les había alquilado otro, del que fueron desahuciados. Necesitaban otra casa para meterse a vivir con sus cinco hijos, pero Telmo no tenía ninguna disponible. Entonces apareció una mujer, que dijo que tenía disponible el piso objetivo del litigio.

La supuesta agente inmobiliaria se inventó que había firmado un contrato de arrendamiento con un dueño ficticio y aportó un documento falso. Después firmó otro contrato con Telmo Domínguez para cederle el arrendamiento y este, a su vez, alquiló el piso a la familia.

«Tal sucesión contractual es evidente que se orienta a la introducción de sucesivas personas interpuestas para difuminar las responsabilidades derivadas de la ocupación de la vivienda sin autorización del propietario», según expresa la magistrada en la sentencia de desahucio.

La investigación penal deberá determinar el alcance de las responsabilidades de la estafa, si solo se circunscribe a la mujer que cedió el arrendamiento con un documento falso o si actuó en connivencia con la inmobiliaria o con los inquilinos, que conocían desde el primer día la situación de la vivienda y optaron por quedarse.

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