Los nuevos creadores se abren paso en Vigo

Artistas emergentes de todo tipo de ámbitos y disciplinas despuntan en el mundo de la cultura


Vigo

La música suena al ritmo que la danza flota. Rebota como un eco entre las paredes de Vigo que esconden poesía. Allí, literatos desconocidos derraman tinta mientras el dibujante le da color y forma a las letras. Todos confluyen detrás del telón y a través de la lente de la séptima cámara del séptimo arte.

Vigo es una ciudad que esconde artistas. En la que las paredes se dibujan y en la que los pequeños locales respiran cultura. Los esconde porque «muchos no saben lo que se hace en la ciudad», sentencian con acuerdo distintos rostros, más o menos conocidos, de la cultura joven que da vida a la ciudad y triunfa aquí y fuera.

La música viguesa suena en muchos puntos de la ciudad, pero tiene en los distintos locales que se agolpan por el centro su principal escaparate. Sobre ellos sonó por primera vez en directo Dioivo, un grupo de Black Metal en gallego formado por Jacobo Mouriño y Daniel Valladares. Para dejar de lado los tópicos que asocian a su estilo como «moi ruidoso», su primera canción fue una versión del poema de Rosalía de Castro: Sempre pola morte esperas.

«Crecer como músico en Vigo é difícil. Non temos case locais para tocas nin apoio institucional»

Los versos de Rosalía los presentaron a la ciudad en 2016. Ahora, tres años después, ya han lanzado su primer EP y su primer disco. «Crecimos como artistas durante este tempo», explica Jacobo, pero sin esconder que vivir de la música suena aún «utópico». Por ahora, compaginan los estudios con el grupo de música con los sacrificios que eso implica. Lo hacen porque «é o que nós gusta», pero lamentan que la atmósfera musical en la ciudad no es la mejor para crecer.

«Non hai case apoio das administracións», denuncia Jacobo. Se queja de que durante los últimos años el Concello ha eliminado festivales que servían de escaparate para los músicos vigueses como el festival de jazz ImaxinaSons o el Subida do Castro. También critica que los locales públicos de ensayo de Vigo Sónico se hayan trasladado a Valadares, «moi lonxe do centro». «Aínda que o peor de todo é que casi non hai salas para tocar», lamenta Jacobo. Explica que hace unos años había más salas, pero durante los últimos «cerraron moitas», sentencian.

«En Madrid teño moitas máis oportunidades de aprender e mostrar a miña poesía»

Irea escribe desde pequeña. Lo hace en verso porque «é unha necesidade». Recuerda que sus primeros poemas y textos los hacía en las notas del móvil, pero explica que cuando se lo robaron perdió todo. Poco a poco, escribir se convirtió en un «vicio». Se unió al grupo poético de Vigo Alter Ego, y comenzó a recitar lo que sentía y escribía.

Echando la vista atrás y viendo todo lo que tenía escrito decidió publicar un libro. Primero lo intentó con las editoriales tradicionales donde se encontró con una fea realidad. «Non me pedían calidade, só número de seguidores», denuncia Irea. Las constantes negativas la animaron a autoeditar su poemario Pastillas Rosas en 2018.

Ahora estudia en Madrid. Donde «hai moitas máis oportunidades de aprender e mostrar a miña poesías», destaca Irea.

«En la ciudad hay una gran variedad de escritores con talento a los que intento apoyar en lo que pueda»

Los textos de José Ángel Gómez, conocido artísticamente por Defreds, ya se leen por todo el mundo hispano. Hace tiempo que perdió su condición de emergente en su continúa escalada hacía el éxito en el mundo editorial. Comenzó escribiendo «lo que me gustaba en twitter», y ya ha publicado seis libros de relatos.

Reconoce que es un «afortunado» por vivir de lo que le encanta. Empezó por afición y siempre recordará cuando le dijeron que veían «algo especial» en lo que escribía. Esa frase le animó a continuar hasta ahora sin cambiar su forma de escribir ni de sentir.

Sus textos siempre están muy ligados a Vigo, ya que es la ciudad donde vive y donde se inspira. Cree que «hay una gran variedad de escritores con talento», a los que está «encantado» de apoyar en lo que pueda. Por lo pronto, aconseja a los que quieran comenzar en la escritura que «lo hagan porque les encanta». Explica que esta formula no promete éxito, pero si poder disfrutar del placer de escribir.

«Vivir do arte é un soño de locos non só en Vigo, pero hai que facer o que te apasiona»

En su casa de Ponteareas seguardan los primeros dibujos de Pablo Prado. «Sempre me gustou debuxar e ler cómics», recuerda. Comenzó su carrera en la ilustración hace poco más de un año, justo al terminar sus estudios en la academia O Garaxe Hermético de Pontevedra.

Se graduó con un contrato debajo del brazo con la editorial Galaxia. Su trabajo vio la luz este año con la publicación de la adaptación al cómic de la novela de Berta Davila O derradeiro libro de Enma Olsen. Ahora, ya trabaja en nuevos proyectos desde Madrid, a la que se mudó por amor.

Pablo nunca llegó a pensar que se dedicaría al cómic. Estudió comunicación audiovisual en Pontevedra y su primer trabajo fue en Vigo en el Archivo Pacheco durante tres años. Después trabajó en archivo de la Televisión de Galicia y finalmente se quedó en paro. «Ao quedar sen traballo tiven un deses momentos existencias nos que te planteas que queres ser», explica Pablo. Finalmente decidió animarse por su «hobby» para intentar convertirlo en «profesión». Objetivo que por ahora está cumpliendo.

Pablo emigró por amor, pero Damaris Ruiz lo hizo por profesión. La bailarina dejó Vigo por Madrid para mejorar en la danza. Allí después de un duro proceso de selección consiguió un puesto en el famoso musical de el Rey León. Su trayectoria en el espectáculo de Disney se extendió hasta el pasado mes de julio. Cinco años bailando en un teatro con el que sueñan muchos bailarines.

«En Vigo y Galicia es muy difícil vivir del baile profesional aunque haya mucho talento»

La decisión de dejar su ciudad natal fue «difícil», pero necesaria para cumplir el sueño que se proponía. «En Vigo es muy difícil vivir del baile profesional aunque haya mucho talento», sentencia Damaris. Llegó a Madrid con el dinero de la herencia de su abuelo y ahora, seis años después de esa decisión, no se arrepiente y desde Birmingham, donde baila ahora, trabaja para seguir haciéndose un hueco «en un mundo tan competitivo como el de la danza».

Se marchó a Inglaterra para mejorar como bailarina en distintos estilo. Eligió este país porque para «personas negras como yo» es más fácil conseguir trabajo. Denuncia que en España aún sigue primando el aspecto físico frente a las cualidades. «Las quieren delgadas y esbeltas, y mi cuerpo aunque adelgace mucho no puede ser así», explica Damaris.

Por ahora, entre sus planes no está volver a Vigo, pero espera que después de recorrer el mundo cumpliendo su sueño de «vivir del baile» vuelva a la ciudad para enseñar todo lo que ha aprendido.

El barrio de Coia se proyectó esta semana en el Festival Internacional de Locarno (Suiza). El director vigués, Álvaro Gago, presentó allí su cuarto cortometraje, 16 de decembro.

«O cine galego funciona fóra é necesario reconsiderar como vemos aquí á industria»

Su amor por el cine no le viene de cuna. La familia de Álvaro es de «tradición científica», pero se decantó por el cine y el arte porque «estaba tan alonxado da miña realidade que mi picaba a curiosidade», explica.

Durante su etapa universitaria vivió una experiencia que le haría decantarse por completo por el séptimo arte. Se fue de intercambio a Chicago y allí dirigió distintos proyectos de teatro. «Foi unha experiencia liberadora porque naquel momento non tiña claro nada», explica Álvaro. Después de su estancia en Estados Unidos se fue a vivir a Londres. Allí trabajó durante ocho años en distintos puestos de cine, especializándose en edición.

Volvió a Galicia cuando «apareceu a oportunidade» de participar en distintos proyectos que se graban «na terra».

Con 16 de decembro Álvaro grabó en las calles en las que creció. «Foi unha experiencia fantástica», destaca. Explica que ver Coia a través del cine le permitió ver el barrio de otra manera, atendiendo a la realidad sin dejarla pasar por encima.

«Es muy difícil crecer en el mundo del teatro profesional. No hay apoyo a las compañías jóvenes y nuevas»

Jimmy Núñez es protagonista de la última obra de teatro de la compañía portuguesa Teatro Art´Imagem. Además de aparecer en Netflix dentro de la serie de la TVG O sabor das margaridas. Pese a este buen currículo solo tres años después de terminar sus estudios como actor, a Jimmy le está siendo difícil encontrar trabajo durante todo el año. Creó junto a tres amigos la compañía Entretés Teatro, pero explica que es muy difícil «hacerse un hueco en el mundo del teatro profesional porque no hay apoyo a las compañías jóvenes y nuevas». En muchos lugares le han dicho que no porque «no somos conocidos», sin ni siquiera ver su teatro. Jimmy cree que muchas veces no se aprecia lo que está haciendo la gente joven cuando ellos son los que representan el futuro del teatro.

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