«Maruxa», la primera película viguesa

VIGO CIUDAD

El largometraje se rodó en el barrio de Sárdoma en el año 1923 y convirtió el Lagares en un plató. Estaba basado en una obra lírica que llegó a ser estrenada en Nueva York

05 ago 2019 . Actualizado a las 11:50 h.

Pronto cumplirá un siglo el primer largometraje de ficción rodado en Vigo. En cien años, la ciudad ha sido plató de importantes producciones, como Lena, de Gonzalo Tapia, donde descubrimos a nuestra compatriota Marta Larralde; o Heroína y La playa de los ahogados, de Gerardo Herrero, la primera sobre la vida de la valiente Carmen Avendaño y la segunda, basada en la gran novela de Domingo Villar. También rodó aquí Gracia Querejeta sus Siete mesas de billar francés; y Jaime de Armiñan, Mi querida señorita, con un increíble José Luis López Vázquez. Tampoco faltaron clásicos como La Casa de la Troya o Botón de Ancla, mientras que las producciones de Suevia Films, del productor vigués Cesáreo González, comenzaban con la bandera de Vigo ondeando sobre un plano de esta ría. Pero, de entre todas, quizá la más impactante y aplaudida, haya sido Los lunes al sol, que Fernando León de Aranoa estrenó hace ahora 17 años.

Mucho antes de todo esto, en 1916, el fotógrafo José Gil, con estudio en Vigo, rodaba en A Toxa la que está considerada la primera película gallega de ficción, Miss Ledya, en la que aparecía Castelao.

Pero la primera película rodada en Vigo fue otra y tuvo su principal plató en el barrio de Sárdoma. Se trata de Maruxa, estrenada en 1923, y de la que no se conserva ninguna copia. Solo algunas fotografías, como la que acompaña este reportaje, que acabamos de encontrar en una casa de subastas en Internet. Es el anuncio de su estreno en el cine Goya de Madrid, que se produjo el 11 de noviembre de aquel año.

Maruxa fue la adaptación de una obra lírica del mismo título escrita por Amadeo Vives y que había sido un gran éxito. El Teatro de la Zarzuela de Madrid había sido devastado por las llamas en un incendio en 1909 y, para su reinauguración, el maestro catalán Vives escribió esta obra, que vivió un triunfo clamoroso, recorrió todos los escenarios de España e incluso se llegó a estrenar en Nueva York en 1919.

Pasar la zarzuela al cine fue el proyecto de la productora viguesa Celta Films, quienes contrataron al director Henry Vorins, con un reparto encabezado por dos figuras: Paulette Landais y Florián Rey.

El argumento de Maruxa es un canto a la Galicia rural. Íbamos a advertir con un «¡Atención, spoilers!», pero hay que insistir en que no se conserva ninguna copia. No es posible volver a ver la película.

El melodrama amoroso comienza con Rosa, heredera de una gran fortuna, que regresa a Galicia tras muchos años de internado. Sus tutores son Buenaventura y Dorotea, que la quieren casar con su hijo Antonio. La chica, sin embargo, está enamorada de Pablo, un humilde pastor que está al servicio de Don Buenaventura. Aquí aparece el personaje de Maruxa, mujer humilde que está enamorada del pastor Pablo. Y que, como es analfabeta, le pide a Rosa que le escriba una carta para quedar con él. Esta última aprovecha la ocasión para citarlo media hora antes y acudir así ella al encuentro amoroso. Pero Antonio descubre la carta y se desbaratan los planes, al aparecer los cuatro juntos, quedando el cuadrado amoroso al descubierto.

Resumiendo: Antonio quiere a Rosa. Rosa quiere a Pablo. Maruxa también quiere a Pablo. Y Pablo no sabemos muy bien a quién quiere. Un lío y, por tanto, un éxito garantizado.

La película era muda, pero tuvo también subtítulos en gallego, redactados por el poeta Manuel Lugrís Freire, uno de los fundadores de la Real Academia Galega, quien sería el padre del pintor Urbano Lugrís.

Ni que decir tiene que Maruxa fue en Madrid todo un éxito, desde su estreno aquel otoño de 1923 en el Cinema Goya. Y los bucólicos paisajes de Sárdoma, regados por el hermoso río Lagares, sin duda cautivaron a los espectadores.

En 2018, Maruxa se reestrenó como obra lírica en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Y su director de escena, Paco Azorín, proclamó que la obra es «un canto Galicia, Maruxa es Galicia». En el carné del estreno, añadía que se encuentra «entre el pasado de las églogas y el presente de las tragedias medioambientales» y que es una denuncia de cómo «las acciones de los más poderosos afectan a la gente del pueblo, que por lo general intenta vivir en armonía con la naturaleza».

Suponemos que aquellos paisajes de la parroquia viguesa de Sárdoma lograron transmitir también esta Arcadia feliz. Pero nunca lo sabremos con certeza, porque no es posible visionar Maruxa. La primera película rodada en Vigo ya solo es historia del cine.

El reparto estababa encabezado por dos figuras de la época: Paulette Landais y Florián Rey