Pensando cómo nos movemos

Hixinio Beiras FIRMA INVITADA

VIGO CIUDAD

CARLOS IGLESIAS

El autor analiza los ejes de la orografía de Vigo y explica cómo los ascensores pueden servir para moverse entre ellos

28 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando se supo que el Concello construiría un ascensor entre Pi y Margall y Camelias, algunas de mis amistades, para mi sorpresa, lo consideraron una chorrada. Para mí era una urgente y evidente necesidad que ya había vislumbrado hacía años al reflexionar sobre los motivos que a uno mismo le impulsaban a utilizar el automóvil para bajar al centro. Uno podía caminar perfectamente por las calles horizontales pero regresar de nuevo a la parte alta de la ciudad cargado con una bolsa era una incomodidad que animaba a usar el coche. No es el único motivo pues los problemas complejos casi nunca tienen una única explicación o causa.

Vigo es una ciudad longitudinal en cuesta que discurre haciendo una curva paralela a la línea de la costa, un bumerán que se acoda alrededor de O Castro. Para trasladarse de un extremo a otro no existen demasiadas dificultades y son calles aptas para caminar, para las bicis y para el tráfico rodado.

Estas vías paralelas a la costa prácticamente horizontales son, en primer lugar, el eje avenida de Galicia- Sanjurjo Badía-Areal-Montero Ríos-Beiramar, que termina abruptamente en Bouzas. En segundo lugar, el eje García Barbón-Policarpo Sanz-Puerta del Sol-Elduayen-Paseo de Alfonso-Pi i Margall-López Mora hasta As Travesas. Un tercer eje a una cota mas elevada es el de Camelias-Venezuela-Pizarro-Travesía de Vigo. Un último eje por detrás de O Castro une Pizarro con Plaza de España y Gran Vía hasta As Travesas.