Nieves Abarca: «En Coruña matamos de manera distinta que en Vigo»

La escritora coruñesa tiene nueva novela, esta vez en solitario


Nieves Abarca (A Coruña, 1968) tiene la lengua afilada, habla rápido y en cada frase le sale una carcajada sonora que descubre la gemela divertida que lleva dentro. Es inquieta como su escritura, una ficción que nos ha hecho estremecer con grandes historias. Su última novela, Voraces, es la primera en solitario, después del éxito con Vicente Garrido, que ha dado bestsellers como Crímenes exquisitos, Martyrium o Los muertos viajan deprisa. Nieves ya no corre («antes de que se pusieran de moda los runners sí lo hacía»), pero cualquier día se la cruzan en patinete por el paseo marítimo: «Fui de las primeras en comprármelo».

-Esta entrevista la hacemos cuatro porque estamos una géminis con otra géminis. ¿Cree en los horóscopos?

-Bueno, yo no creo mucho en los horóscopos, pero Géminis existe [risas]. Hay varios signos que sí existen, Tauro existe y los Géminis también, ja, ja.

-¿Usted cree que da miedo?

-Yo creo que no, ahora que leerán el nuevo libro puede que sí. Igual hay gente que cree que los voy a atar a la cama o algo, pero no es verdad. Algunos piensan que tu vida literaria es igual a tu vida real, pero si fuese tan interesante mi vida, no escribiría.

-¿Y qué le asusta?

-Un poco los ascensores. Tuve una fobia muy fuerte a las arañas y me la quité alimentando una hasta que la pobre engordó tanto que casi me denuncian. Y tengo pavor a los payasos, a las muñecas de porcelana y a los muñecos de ventrílocuo.

-¿Quién alimentó su pasión por la lectura?

-Aprendí a leer sola, leía de niña de manera compulsiva, iba a la biblioteca del colegio y la verdad no sé si habré devuelto todos los libros, ja, ja, ja. Para mí la lectura era como una adicción. Igual que ahora los padres están preocupados con los videojuegos, mi madre lo estaba con mis libros. Yo vivía en un mundo imaginativo casi, no en el real, mi madre hacía como la sobrina de don Quijote: quería tirarme los libros.

-¿Es feminista?

-De ese feminismo de ponerlo en la biografía de Twitter no. Sí considero que las mujeres somos iguales que los hombres, tenemos los mismos derechos y creo que los hombres tienen que ser padres igual que las mujeres son madres. Lo que no me apetece es eso de: ‘Lee este libro que es feminista’. Solo lo voy a leer si es bueno.

-Se ha manifestado en contra del bus nocturno.

-Sí, estoy totalmente en contra. No estoy en contra de si tienes un altercado en un bus que el conductor te lleve. Otra cosa es que nos traten como delicadas damiselas del siglo XIX y tengamos que ser llevadas a la puerta de casa. Esto me parece demencial. No me imagino a la Pardo Bazán diciéndole al señor del bus que la dejase en casa.

-¿En qué es voraz?

-En la cerveza [risas], me gusta también mucho comer. En todo lo que me gusta soy muy voraz. Cuando me gusta alguien también soy muy voraz.

-¿Va a por ellos?

-Sí, pero salen corriendo, no están acostumbrados [risas].

-Se le ve el lado tierno...

-Sí, soy una persona romántica; a mí el romanticismo me encanta, soy muy de extremos, pero intento dominarlos. Soy muy detallista con la gente que quiero, me encanta regalar y también que tengan detalles conmigo.

-¿Qué es el Barça para usted?

-Mi amor platónico. Yo estoy casada con el Dépor, pero con el Barça también. Es una cosa terrible, soy de los dos equipos. Ya no sufro tanto, pero no puedo ver los partidos porque soy gafe.

-Hace tiempo aseguraba que los padres de Madeleine McCann seguían una estrategia. ¿Lo sigue creyendo?

-Sí, cada medio año tienen un repunte de inventarse a un señor, un malo malísimo, al que hacen un retrato robot, que siempre es el mismo. Ahora han sacado lo de Netflix, que es un lavado de cara. Sigo creyendo que algo les pasó a los padres y dentro de esa desgracia decidieron sacarle provecho. Todo lo que hacen es caja.

-¿Los españoles matamos distinto?

-Sí, cada sitio mata como es.

-No sé cómo matamos los de Coruña.

-Bueno, no matamos como en Vigo. Aquí somos un poco asalvajados también, acuérdate del crimen de los gemelos. Suelen ser crímenes viscerales, de prontos. En Vigo es todo más complejo, como esa que quiso matar a la novia de su ex de manera superfría simulando un suicidio; eso en Coruña no pasa. Lo matamos y listo, somos más directos. Pero en España el asesino en serie no es nada común, se mata poco, hay poca violencia y somos una sociedad tranquila.

-¿Ve la tele?

-Veo series, el deporte y Eurovisión. Soy muy friki de Eurovisión y del Twitter de Eurovisión. Acabo de terminar Chernobyl, que es maravillosa, y soy adicta a las películas de Marvel.

-¿Su último capricho?

-Una botella de vino de Requena, un vino valenciano riquísimo.

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